Mi quinteto titular de mierditas.

Dicen que cuando uno está fuera es cuando aprende a valorar lo que tenía en casa. Hay muchas facetas mi vida que han mejorado en Francia, pero también hay otras que han empeorado. Una de ellas es la referida a las mierditas. ¿Qué son las mierditas? Pues son las golosinas y aperitivos con los que alegramos nuestras tardes de sábado, nuestras sesiones de pelis o nuestros paseos por Oviedo. Normalmente se compran en kioskos y más específicamente en las tiendas tutifruti, nombre exclusivamente ovetense por cierto (debido a la original, situada en la calle Cimadevilla) para referirse a los establecimientos que venden gominolas al peso en autoservicio, patatitas, mierditas y encurtidos. En Oviedo es difícil no tropezarse con los Caramelo, verdadero emporio que espero que dure hasta que yo me muera (como poco).

En fin, al tema que me lío. Aquí en Francia sólo puedo comer patatas fritas de sabores variados, he probado todas las que están a mi alcance y la mayoría me parecen una soberana mierda como boloñesa, pollo, mostaza. Sólo destacaría las patatitas sabor a wasabi del Auchan como verdadero aporte a mi cultura culinaria del aperitivo. En cambio en España, ay amigos en España ¡Qué variedad! ¡Qué riqueza!. Así que en pleno ataque de nostalgia, os voy a contar mis cinco mierditas favoritas. Espero que sirvan de guía, de homenaje y de tema de debate en los comentarios.

Allá vamos:

Jumpers.

Sin duda alguna mi mierdita favorita de todos los tiempos. Los descubrí durante el instituto (94-98) y se convirtieron en mi tentempié a la hora del recreo. Creo que costaban 15 ptas. de aquella. De sabor muy particular (dicen que mantequilla, pero a mi no me saben a mantequilla) y textura suave. Los hay en bolsa grande y bolsa familiar.

 

Jumpers sabor a mantequilla.

Tipo: “Aperitivo extrusionado horneado con sabor a mantequilla.”
Empresa: SYC, de Ejea de los Caballeros, Zaragoza.
Productos similares: El resto de la gama, con sabor a ketchup y queso, pero no son lo mismo. 
Mierdismo: 3/5
Pringosidad: 3/5
Crujientitud: 1/5 
 

Chaskis.

Los mejores aritos de maíz del mercado. Es un poco injusto llamar mierdita a este aperitivo que no lleva aditivos, ni colorantes ni nada. Es más, es el único producto de esta lista que puede quedar dignamente en un cocktail medianamente serio, al lado del Ferrero Rocher y del Rondel Oro/Rondel Verde. Constituyeron mi tentempié mañanero durante mi doctorado. Hay de varios tipos, natural, barbacoa, queso, ketchup… pero sólo me apasionan los naturales.

Chaskis nature

Tipo: Aperitivo de maíz horneado.
Empresa: Facundo, de Villada, Palencia.
Productos similares: Los triskis, pero no tienen comparación. 
Mierdismo: 1/5
Pringosidad: 1/5
Crujientitud: 5/5  
 

Shiki-Shin.

Conocidas comúnmente como patatas chinas. Llevaban el mítico slogan “Listas para comel” y al parecer tienen simpáticas formas orientales (¿?). Se supone que tienen sabor barbacoa y creo que es uno de los productos con menor densidad que se pueden encontrar en el mercado pues la bolsa pesa la friolera de 19 g.

Shiji Shin, las patatas chinas.

Tipo: Aperitivo de patata sabor barbacoa.
Empresa: Aspil, de Ribaforada, Navarra.
Productos similares: Las patatas light, pero como que no. 
Mierdismo: 2/5
Pringosidad: 2/5
Crujientitud: 4/5

Apetinas sabor ketchup.

El siguiente en la lista es uno de esos productos que demuestran que a veces una vuelta de tuerca es lo que hace falta para pasar al nivel superior. Básicamente son las pajitas de toda la vida con un recubrimiento satánico de color rojo. Dicen que es ketchup, pero lo dudo mucho, el ketchup no sabe tan bien ni de lejos y no se pega tanto a los dedos. La bolsa es de las míticas también, con sus verduras y el lema “Selección Gourmet”, como para darle más empaque si cabe a un producto verdaderamente WINRAR.

Apetinas sabor a ketchup.

Tipo: Aperitivo de patata sabor ketchup.
Empresa: Tosfrit, de Manzanares, Ciudad Real.
Productos similares: Las apetinas nature, que demuestran que sin lo rojo no valen nada.
Mierdismo: 4/5
Pringosidad: 4/5
Crujientitud: 4/5

Risketos.

Queda para el final el producto que podría ilustrar mejor el concepto de mierdita: los risketos. Piénsalo bien, ese color naranja chillón, ese sabor indescriptible (dicen que es de queso, pero está por ver cual), esa sensación de que te puedes comer mil de una sentada… Si un día se descubre que son el subproducto de algún programa secreto de la CIA no me extrañaría lo más mínimo. Yo creo que hasta brillan en la oscuridad. Muy imitados, los originales son los mejores. Al loro con los lemas: “Son los que más molan” y “Alegra ese careto, llegan los Risketos”.

Risketos, son los que más molan.

Tipo: Aperitivo de maíz sabor a queso.
Empresa: Risi, de Daganzo de Arriba, Madrid.
Productos similares: Los garrochitos, los torcis…
Mierdismo: 5/5
Pringosidad: 5/5
Crujientitud: 3/5

Con esto termina el repaso a mi peculiar quinteto favorito. Viéndolo así en perspectiva, luego nos extrañaremos de que en Europa se piense que los españoles comemos cualquier cosa. Como comentario final, he deciros que las webs de las empresas de aperitivos son un verdadero viaje al pasado, al cutrerío y al garrulismo internetero. Sin embargo, parece que casan bien con el espíritu de sus productos.

Cuidaos.

Hermanos y Enemigos. Divac y Petrovic.

Últimamente me estoy aficionando a los documentales y las biografías de los grandes mitos de mi infancia. Esta mañana de Domingo he decidido ver un fabuloso documental sobre la amistad y posterior distanciamento entre Divac y Petrovic, posiblemente los jugadores que abrieron verdaderamente la puerta de la NBA a los europeos.

El documental habla de baloncesto, de la que fue posiblemente la mejor selección de baloncesto de la Historia (la Yugoslavia de finales de los 80), habla de amistad, de guerra, de cómo todo puede enmerdarse cuando el fanatismo toma el control… Divac lo recuerda todo en primera persona, habla de Drazen, nos recuerda sus comienzos en la NBA y nos lleva de vuelta a Yugoslavia. Salen testimonios de míticos como Kukoc y Radja, la madre y el hermano de Drazen, de Magic, de Ainge…

Creo que es una buena elección por muchas razones. Para los que tenemos 30 años, porque vivimos y nos acordamos de lo que cuenta, para los aficionados al baloncesto, porque van a ver jugadas de las que ya no se ven hoy, y sobre todo para todos aquellos capaces de emocionarse con una historia muy humana. A mi me ha hecho llorar.

Muy recomendable.

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Parte 5

Parte 6

Explosiones en el cielo.

Si tengo que decir qué grupo me ha cautivado últimamente la respuesta sería Explosions In The Sky. Llevo un año más o menos escuchando un disco suyo al menos una vez a la semana, con épocas de trabajo rutinario en el invernadero en las que he llegado a ponerme la discografía completa día tras día. Nunca había tenido el nivel de enganche, de disfrute total con la música de un grupo, lo curioso es que tengo los mp3 en el disco duro con fecha de hace cuatro años y recuerdo haberlos escuchado un par de veces para olvidarlos completamente. Lo mío ha sido una especie de redescubrimiento.

¿Cómo suenan? Pues como un grupo con tres guitarras y una batería que hace canciones sin letra y que duran entre seis y diez minutos. Suenan como si cada canción fuese una pequeña sinfonía, con su movimiento lento, su allegro y su final apoteósicoa. Suenan a Tortoise, a Mogwai y a Sigur Ros, pero tampoco es que se parezcan demasiado. Suenan melodiosos, pero a veces suenan discordantes, un poco como la vida misma.

httpv://www.youtube.com/watch?v=2UNj5Oqs29g

Last known surroundings.

Me ha costado mucho amputar canciones de los discos, pero al final he preparado una pequeña lista de Spotify que creo que puede servir bien para que te hagas una idea de lo que pueden ofrecerte los Explosions in the Sky. Lo más seguro es que a la mayoría no os guste, pero me encantaría saber que alguno de vosotros ha descubierto el grupo gracias a mí.

Por cierto, que la historia de cómo conocí el grupo tiene miga también. Me lo descubrió un ex-compañero de trabajo durante una época que nos llevamos bien. Desgraciadamente, nuestra relación se enmerdó por razones que no vienen al caso y yo diría que ahora nos despreciamos mutuamente y en secreto, manteniendo las típicas conversaciones de cortesía cuando es menester. Aun así le debo el descubrimiento y le estaré eterna (y secretamente) agradecido por ello.

9 Meses – El pan bajo el brazo.

Bueno amigos, como cada trimestre toca hacer el post correspondiente sobre mi postdoc en Francia. Los que me seguís en twitter estáis al tanto, pero por si acaso lo pongo aquí por escrito.

Personal.

Pues aquí sin novedad. Con los franceses tengo una relación cordialmente profesional, incluso yo diría que especialmente cercana. Cuentan conmigo para cualquier celebración laboral (casi cada viernes) y creo que estoy integrado perfectamente. Como voy mejorando con el idioma puedo ser más natural y ahí empieza a aflorar una de mis mejores virtudes (imagino), que es el buen humor. Pero insisto, es profesional, lo que significa que cuando salgo del laboratorio estoy solo. ¿Solo? No, afortunadamente tengo un pequeño grupo de amigos españoles con los que me lo paso bien, salgo de cena, pique-nique y lo que haga falta. Además formamos una especie de red de seguridad básica cuando uno está lejos de la familia y los amigos.

Un amigo de Oviedo me preguntaba si la distancia había hecho mella en mis relaciones con los que quedaron en España. Creo que gracias a Internet (twitter, gtalk, facebook) y a la tarifa plana de llamadas internacionales estoy tan lejos y tan cerca como antes, lo cual es una buena noticia.

Con La Princesse, pues todo genial. La distancia no ha afectado a nuestra relación, incluso me atrevería a decir que la ha fortalecido. Ella es la que me animó a venir y es la que lo pasa peor, pero creo que los malos momentos se compensan con esos findes románticos y apasionados que pasamos cada dos o tres semanas.

Trabajo.

El mejor resumen que puedo hacer es que por fin he cumplido el sueño de mi vida: ser un investigador. No es que antes no me sintiera así, pero por mucho cariño que le tenga a la Universidad de Oviedo y a mi anterior grupo, no puedo negar que necesitaba cambiar de aires para aprender y progresar. Mi antiguo jefe siempre insistió en ello, en que tras la Tesis hay que subir de nivel, salir fuera y disfrutar. No se equivocaba. Estoy en un centro puntero, en un grupo puntero estoy rindiendo como nunca en mi vida trabajando menos que nunca. Esto se debe a que mi trabajo no es exactamente mío, en un experimento normal intervienen técnicos, jardineros y administrativos que me liberan de las tareas tediosas y poco cualificadas para que yo haga lo que tengo que hacer. Tengo más tiempo para pensar, para leer y para estar concentrado cuando es necesario y creo que eso es fundamental para rendir.

Sospecho que mi jefe está contento conmigo, porque hace unos días me confirmó que me va a contratar cuando se me acabe mi beca española. Es una buena noticia se mire por donde se mire: me alegra el presente, porque me confirma que estoy haciéndolo bien y me alegra el futuro, sobre todo cuando se avecinan malos tiempos para la (lírica) ciencia. Otra cosa buena es que mi jefe me dijo que había hecho las gestiones pertinentes para que me paguen el máximo posible para un Doctor en el sistema público francés. Cuando me dijo eso, queridos amigos, tuve que agarrarme a la silla para no abrazarle y plantarle un beso. Estoy acostumbrado a que los doctores traguen con contratos de licenciado (en el mejor de los casos) y aquí me dicen que con más de tres años de experiencia postdoctoral uno ya es un senior y merece todo el reconocimiento. Una de las definiciones de respeto es esa: que te traten como mereces. Y si es en términos pecuniarios, mejor que mejor.

Y ahora que digo eso, hablemos un poco de sueldos:

No penséis que en términos económicos es un pastón. De hecho es menos de lo que cobra un Doctor en la empresa privada francesa, menos que lo que ganan mis colegas del Pasteur (que es una fundación privada), es menos de el doble del salario mínimo en Francia (1321 €) y no es mucho más que el salario de un Dr. en el CSIC español. Sin embargo, es una pasada gracias a lo que aquí se llaman beneficios sociales. Al trabajar para el INRA tengo una serie de ventajas de lo más interesantes, como cantina subvencionada (2,50 – 4€ por cada comida), abono de transporte pagado (el anual zona 1-5 son más de 1300€), vacaciones subvencionadas (10-40% de descuento) si las gestiono a través de la asociación de trabajadores, 400€ al mes extras si tengo un crío, biblioteca, “comicteca”… Con todas estas ventajas el salario rinde bastante más de lo que uno piensa al principio y eso es un puntazo. Curiosamente, en la empresa privada las cosas están incluso mejor, pues se gana más dinero (doble o triple de lo que gano ahora por hacer lo mismo), algunas tienen beneficios impresionantes (como esa que te da cheques regalo de la FNAC, Decathlon y demás de 50€ al mes), pero claro, el trabajo es más duro e inseguro.

Nada más por ahora. La única pena que siento de todo esto es que por alguna razón no encuentro ganas para escribir más en el blog. Tiempo no me falta, pero os aseguro que estoy atascadísimo. Una pena, porque ideas tengo, pero me pongo delante de la pantalla en blanco y no sale nada.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

Publicado en Yo

El Asno de Rotterdam y el sexo festivo.

AVISO: El post que vas a leer no es un estudio serio, ni una meta-reseña, ni una recopilación bibliográfica. Es básicamente una reflexión fruto de años de observaciones, conjeturas y noches de sábado hablando con los amigos en lugar de entrarles a las tías. Una paja mental, dicho de otra forma.

¿Sabes cómo se dice “Una Cubana” (Paja entre las tetas) en Francés? Une Espagnole. Al igual que en Italia, en partes de Alemania y en muchos otros lugares de Europa. Motivo de orgullo patrio, sin duda. Lo que mosquea un poco es cuando delante de una cerveza conversas con tíos de todos los rincones del continente y te confiesan envidia por no ser españoles, por no poder gozar todos los días de esas mujeres tan bellas, tan apasionadas y, sobre todo, tan abiertas. Y aquí no nos referimos a que estén dispuestas a abrazar todo tipo de opiniones, no, nos referimos a que danlo barato,  como decimos en Asturias. Naturalmente, cuando uno oye esto se sorprende. No en vano uno viene del Norte y ha vivido una situación/época muy diferente, en la que para arrimar la cebolleta había que haber pasado el consabido rito de las tres C (cine, cena y copa) y eso en el mejor de los casos. Y no me quejo, porque para eso tenemos a nuestros vecinos cántabros, a los que les gusta venir a Asturias de ligue porque en su capital se pasa mucho frío por las noches y no hay quién consiga ser arropado. Quizá por eso algunos la llamen Santalingrado. Pero ojo, que la cosa puede ser peor, porque lo jodido de verdad es ser Vasco, que follan tan poco que hasta van a Santander a ver si tienen mejor suerte. Sin embargo uno, que es observador y buen conversador, oye historias y sabe que esas bellezas inalcanzables, a las que hay que entrar por oposición, se transforman en verdaderas fieras cuando salen de Erasmus, ofreciendo sus encantos a quién los merezca, a quién se los trabaje o al que ellas crean merecedor. Como debe de ser. Mientras, nosotros nos quedamos con un palmo de narices haciéndonos la Pregunta del Millón:

¿Por qué las españolas follan más cuando están en el extranjero?.

Pregunta compleja de narices y seguramente sin respuesta única. La primera respuesta es obvia: porque los extranjeros son mejores que los españoles. Claro está que los Franceses son más elegantes, los Italianos son más zalameros (ProTip: ¿Cómo saber si una tía es fea sin haberla visto? Pregúntale si los italianos le parecen pesados. Si la respuesta es negativa, es probable que ella sea de Mordor), los Alemanes más altos, los Suecos más rubios, los Ingleses… No, no se puede generalizar así, sería necesario un análisis más pormenorizado y no tengo tiempo ni ganas, porque para lo que tengo teoría es para las otras razones endógenas a las féminas españolas. Y mi teoría se llama:

Inhibición sexual por influencia grupal.

Podría haberle puesto otro nombre más aclaratorio, claro, pero en la escuela de científicos pedantes pedorros te enseñan a poner términos raros para luego tener que definirlos. Esta teoría se basa en que la razón por la que las españolas no follan en España se encuentra en las dinámicas de los grupos de amigas. De todos es sabido que los grupos de amigos son diferentes a los grupos de amigas. Mientras que los grupos de amigos son agrupaciones flexibles de garrulos bullangueros, los grupos de amigas son pelotones de infantería: cuatro o cinco miembros que mueren y matan juntos. Otros autores han tratado de desentrañar las relaciones sociales que existen dentro de esos pelotones, pero la mayoría desistió ante tamaña complejidad de sentimientos de amor, odio, admiración, envidia, subordinación, rebeldía y demás. Yo no quiero morir en el intento de averiguar su secreto, porque creo que es inaccesible a una mente moldeada por la testosterona en el útero materno. Sencillamente voy a elaborar dos hipótesis que podrían apoyar esta teoría. Puedes ser o no compatibles, vaya usted a saber.

1) Inhibición por jerarquía.

Sabemos que en todo grupo de amigas hay jerarquía muy estricta, con una líder dominante, varias acólitas y el bat factor. Cómo se establece esta jerarquía nos es desconocido, pero generalmente la lideresa es la que desarrolló antes, por lo que fue la que primero atrajo las miradas de los chicos y eso la hizo merecedora de la admiración del resto. Aunque las acólitas puedan llegar ser más guapas e interesantes, jamás podrán liberarse de la presión ejercida por la lideresa. La lideresa sabe que su poder emana del influjo que ejerce sobre los hombres, por lo que tratará de sabotear cualquier intento de ligue por parte de sus acólitas. Del bat factor no tiene que preocuparse, claro está. Las acólitas por lo tanto, no follan por miedo a que la lideresa las declare proscritas, que es la forma fina de decir que las ponga de puta para arriba. Y ya se sabe, que una amiga te llame puta es lo último. Esta hipótesis es más clásica que el Quijote y me extrañaría que no la hubiera desarrollado ya un presocrático. La has visto hasta la saciedad en las pelis moñas usakas y está tan manida que hasta puede ser falsa. Sin embargo tu intuición te dice que es arriesgado descartarla, has vivido demasiadas situaciones en las que podría encajar.

2) Inhibición por autoconservación grupal.

Sabemos que los grupos de amigas están basados en relaciones más fuertes de lo que un hombre podría imaginar. Tan fuertes que a partir de la suma de todas las mentes que constituyen emerge una conciencia grupal, a la que el grupo se subordina. Aunque suele haber un miembro bastante más fuerte que el resto, no hay una líder clara, porque en función de múltiples factores y circunstancias ese puesto lo puede ocupar cualquiera (menos el bat factor, claro). Salen juntas, van a conciertos, van de vacaciones juntas y se juran que van a ser como las chicas de Sexo en Nueva York: Amigas para siempre y rajar de los tíos comiendo curasanes en Manjatan. El problema llega cuando a una de ellas le empieza a picar el niki y quiere ver qué se siente cuando en tu habitación entra un cromosoma Y. En ese momento esa conciencia grupal detecta la fisura y trata de eliminarla: sabe que la única forma de que la suma sobreviva es que no falte ninguna de las partes. Para ello se comienza por la desacreditación implacable del candidato y si falla, se apela al clásico: eres una puta.

Cual de estas hipótesis es cierta importa poco. El resultado es el mismo: nuestras protagonistas sólo tienen dos opciones, o se echan novio o van cumpliendo años sin catar varón asiduamente. Un buen novio no está nada mal, pero está claro que los buenos somos escasos y además un novio es algo más que alguien con quien follar. Si deciden pasar de relaciones serias, el panorama es el relatado más arriba. A lo mejor en unas vacaciones o en algún viaje alguno cae, pero nunca en el lugar de residencia, que es donde se pasan la mayor parte del año. Llegan los últimos años de carrera, están algo hartas de sus “amigas de toda la vida”, temen que la cueva del amor se les llene de telarañas por no usarla y deciden irse de Erasmus, de curso de idiomas, a trabajar en un cine en Southampton o lo que sea con tal de poner tierra de por medio. Liberadas de la mefítica influencia de su grupo de amigas descubren que hay vida fuera del mismo. Conocen gente, hablan, comen, beben y follan, claro está. Y lo hacen bien, porque aunque nadie nace aprendido, es algo a lo que se le coge el truco rápidamente, sobre todo cuando se hace sin culpabilidad, sin miedo. Y son felices. O no. Pero al menos habrán lo habrán intentado.

Lo que no es seguro es que ese grupo de amigas vuelva a ser el mismo. Ni falta que hace.

AVISO: En tus relaciones sexuales, toma siempre precauciones, no dejes que una ETS o un embarazo no deseado te fastidie la fiesta.