Entre tanta parida, algo serio.
El Sábado por la mañana fui a un conocido centro comercial de mi ciudad a hacer la compra semanal. Como había mucha gente, tuve que aparcar en el tercer sótano en una plaza un poco apartada. Soy de esas personas que prefieren caminar un poco a estar dando vueltas hasta encontrar la plaza más próxima a la salida. Hice la compra, y cuando vuelvo al coche me llevo la desagradable sorpresa: la puerta del maletero rayada. Mierda. Meto las cosas en el maletero mientras pienso en lo típico: un carro demasiado cerca, otro coche…
Pero me voy a meter en el coche y veo la puerta del conductor rayada también. Mierda. Una oleada de temor inunda mi cuerpo. Rodeo el coche y confirmo mis sospechas: alguien ha trazado un círculo más o menos discontínuo alrededor de mi coche, capó, puertas laterales y maletero. Quiero matar a alguien.
Es de recibo comentar que tengo un Citroën C3 color azul lucía de 12000€ que me compré ahorrando mi primer año de sueldo y con la inestimable ayuda de mi madre. Tengo una pegatina de Asturias Paraiso Natural, un muñeco de un toro de Ávila, un León de Inglaterra, un Nemo, la bufanda del Barça tirada en el asiento de atrás desde la copa de Europa y una Burbuja (supernenas). Un coche bastante infantilizado, como ves.
En esos momentos me sentí verdaderamente capaz de transformarme en una bestia indomable sedienta de sangre. Es sólo un coche, ya, pero es mi coche, y había sido mancillado. No se me ocurre por qué, no molestaba a nadie y no tengo enemigos declarados. Probablemente un grupo de pequeguays queriendo sentirse valientes habían elegido el pequeño utilitario claramente conducido por una persona joven. Soy pacífico, y no creo que la violencia solucione los conflictos, pero en ese momento hubiera pateado al responsable con gusto. Como diría Yoda la ira el camino del lado oscuro es. Pero que cojones, aun sigo queriendo matar al responsable.
Afortunadamente, mi mujer mantuvo la calma y me indicó que los parkings tienen seguros para estos casos. Fuimos a la cabina de control y rellené un parte. Me dijeron que seguramente me pagarían el arreglo. Cuando sepa algo ya lo contaré.
¿Por qué posteo esto? Porque necesito desahogarme y buscar el consuelo de juntar letras. Ni más ni menos.
Amigos, Japón nunca dejará de sorprendernos. Hoy os traigo a Izumi Asuka, que ha publicado un 
