Seguimos con la serie sobre los personajes que marcaron nuestra infancia. Hoy toca Sylvester Stallone, que sigue todavía hoy dándolo todo con Rocky Balboa. Cuando yo era pequeño sólo había dos actores de pelis de acción: Stallone y Schwarzenegger (Suarseneguer). Películas como Conan, Rambo, Comando, Rocky, Depredador o Tango & Cash nos proporcionaban horas y horas de conversación con los amiguetes. Obviamente, uno de ellos tenía que ser mejor que el otro y con cada peli había argumentos que lo demostraban. Sylvester empezó con Rocky, una peli lo suficientemente profunda como para que le dieran tres Oscar y con la que el propio Sly estuvo nominado como mejor guionista (has leído bien). Sin embargo su personaje franquicia fue Rambo. A pesar de que en Acorralado (la primera), Rambo es un héroe atormentado por su pasado, pronto lo olvida para pasar a masacrar asiáticos en sus secuelas. A Sylvester el rollo parece ser que le molaba, por lo que protagonizó clásicos como Cobra, Tango y Cash, Demolition Man… y otros títulos puramente palomiteros. Merece nuestro reconocimiento eterno por habernos enseñado lo que es la virilidad, las ideas fascistoides y el hablar con la boca torcida-por-que-al-nacer-le-sacaron-con-forceps. También por habernos dado una idea perfecta de disfraz en 5 min: cinta roja en el pelo, sin camiseta, pantalón verde, pinturas de camuflaje y M-16 de los 20 duros= Rambo.
Pero lo que le debemos es habernos enseñado a correr. Chándal, capucha y cantando na na naaa na na naaa na na naaa na na naaa na na na na na na na na naaaaaa. El que no lo haya hecho al menos una vez no tiene infancia:
Confiésalo, tu tambíen le has imitado.


