Ronald está en tus pesadillas.

- Papá papá, ¿Puedo disfrazarme de Ronald McDonald?
- Claro hijo. ¿Quieres que te ayude con el disfraz? En el talego hice un curso de corte y confección.
- ¡Gracias papá! Te quiero.
- De nada hijo, vas a arrasar el martes de carnaval.

Nunca Ronald se pareció tanto al payaso de It.

Visto en ese agujero negro que es /b/ en 4chan.

Grandes preguntas de la Humanidad.

¿Por qué tengo que aguantar esta puta mierda cada vez que voy al cine o veo un DVD original que he comprado o alquilado legalmente?

Me saca de quicio.

Cada vez que lo veo me arrepiento un poco de ser uno de esos gilipollas que prefieren la calidad del original con sonido 5.1 y extras.

Cosas que puedes hacer sin que se te desinflen las tetas.

El otro día hice este post para tranquilizar a los hombres. Hoy toca tranquilizar a las mujeres, porque, amigas mías, vosotras también teneís comportamientos raros que sólo me explico si teneís pánico a que se os pinchen las tetas. Amiga mía, no se te desinflarán las tetas si:

  • Circulas a más de 100km/h por la autopista.
  • Vas a una boda sin estrenar nada.
  • Entras en una rotonda con coches dentro.
  • Pasas por un escaparate sin mirarlo.
  • Facilitas la incorporación cambiándote al carril izquierdo.
  • Llegas puntual a la cita con tu novio.
  • No te compras esos zapatos.
  • Lees el manual del DVD.

Espero que esto te tranquilice, ponlo en práctica y ya verás.

Meme: Mi post favorito.

El Tabernero me envía un meme muy sencillo. Se trata de elegir mi post favorito. Como no entiendo si el post es de otro o es propio y paso de copypaste, he elegido un post que en su día tuvo gran aceptación entre mi escaso pero selecto público. Los comentarios celebrando el post me llegaron al alma y esa sensación… esa sensación es uno de los placeres de la vida. Porque este blog no existe por mí, existe por y para tí, que te tomas la molestia de leerlo y comentarlo (cuando te place). Además es un post que está siempre de actualidad:

Va por vosotras.

“Este post va dedicado a todas mis lectoras, sé que no son muchas, pero por lo menos Palitodelasorejas, Paovia y Nika se atreven a unirse a esta fiesta de nabos que es mi blog. ¿Por qué la dedicatoria? Porque es un post sobre amor, sobre cómo un chico se enamora de una chica. Quiero romper una serie de mitos, quiero abrir mi corazón, quiero dar mi opinión y quiero reeducar a alguna oveja descarriada. Y lo voy a hacer en plan Ragazza. Vamos allá.

  1.  Soy gorda ¿Cómo voy a gustarle a alguien? Empezamos bien. El 90% de las chicas que conozco tienen la autoestima corporal por los suelos. No les culpo. En una sociedad en la que los cánones de belleza vienen determinados por las idas de olla de un lobby de diseñadores gays no es fácil ser mujer. Lo siento por Vittorio y Luchino, pero me temo que su ideal de belleza está desprovisto del componente “atracción” imprescendible en estos casos. ¿Cómo es una modelo? Cara angulosa, cuerpo longilíneo, pecho inexistente y movimientos sincopados por la pasarela. Estupendo. Como un tío. Chicas: los hombres somos rectilíneos, estamos duros al tacto y tenemos la cara chupada. Las mujeres en cambio son curvilíneas, son blanditas y tienen la cara redonda. Eso está claro desde hace 24000 años con la Venus de Willendorf, un concepto de mujer infinitamente más bello que las Lollipop girls. Seguro que todos estaremos de acuerdo que una chica debe tener dónde agarrar: pecho, muslos, culo… y si sobra mejor que falte. Y de la celulitis mejor ni hablar. Asúmelo, todas la tienen y nosotros lo sabemos. Y a mí, por lo menos me da igual. Casi me atrevería a decir que asustarás a cualquier tío si estás todo el rato dándole a la matraca con la cantinela estoy gorda, debo hacer régimen y demás. Resulta cansino ver cómo chicas encantadoras se machacan por un ideal estúpido. Y, por cierto, ignoro el concepto “tobillos gordos” Por favor…
  2. Soy fea. ¿Cómo voy a gustarle a alguien? Y eso ¿Quién te lo dijo?. Te recuerdo que los hombres tenemos la habilidad del despiece, así que no me vengas diciendo que eres fea porque tienes las cejas feas. Nunca sabrás lo que le gusta a un chico de tí a menos que te lo diga. Es increíble lo que puede llegar a enamorar: unos ojos, una mirada (que no es lo mismo), una sonrisa, una risa (que no es lo mismo), la voz, una conversación sobre vichysoisse, los oyitos que se forman en tus mejillas, la manera en que te recojes el pelo, cómo pasas páginas de un libro… Precisamente por eso en lo único que debes esforzarte es en ser tú misma, porque el engaño y la mentira es causa de desenamoramiento. Pregúntale a cualquier tío con el que tengas verdadera confianza y ya verás que te dice. Aprovecho para recordarte también que en la categoría de engaño entra también el maquillaje. Pintándote como una puerta es posible que pilles cacho, pero no conseguirás atar a ese bollín que te gusta.
  3. ¿Cómo voy a gustarle a alguien? Precisamente esa es la actitud que hay que cambiar. ¿Sabes por qué todas las chicas embellecen en cuanto se hechan novio? Porque tienen más confianza en sí mismas. Y la confianza embellece que es una maravilla. Precísamente con confianza es cómo vas a decirle a ese chico que te gusta. A la cara, sin chorradillas. Esto es importante, los tíos somos auténticos retrasados en lo que a lo social se refiere. Si piensas que por sonreir y tocarte el pelo mientra os miraís el debe saber que le gustas al instante estás muy equivocada. Esa habilidad sólo la adquirimos pasado muuucho tiempo y, generalmente, cuando es demasiado tarde. Te lo digo porque tras seis años con mi novia (ahora mi mujer) sólo soy capaz de leer algunos de los kanji que me escribe con su cara de ángel. Es cierto que decirle a un chico lo que sientes en frío y en el lugar inadecuado puede ser contraproducente. Aprovecha tus armas de mujer, no te cortes, dile que os vayaís a un sitio tranquilo, invítale a tomar algo, llévalo a lo oscuro… a eso no te va a decir que no. Una vez privado de cualquier distracción se franca. Y recuerda: el amor platónico es la mayor estupidez que puedes cometer, no te flageles, el mar está lleno de peces.

Espero que os haya gustado mi análisis. Nunca me interesó la antropología ni la psicología en plan serio, pero me considero un teórico amateur de las relaciones humanas. Espero comentarios de ambos sexos, y si teneís alguna pregunta no os corteís, que es gratis…”

Lo dicho, que sigo pensando igual.