Confesiones.

Ayer hubo partido de la selección española de fútbol en mi ciudad. Tengo que confesar que:

  • queriendo ir, al final me rajé para no hacer una cola de dos horas y pagar 25€.
  • tras el empate contra Islandia, realmente mi motivación para ir era por si acaso había una debacle y era testigo de lo mejor que nos podía pasar (una debacle purificadora de arriba a abajo).
  • durante la retransmisión del partido alterné entre el partidazo de Lituania contra Eslovenia en la Sexta y el Francia – Escocia de Eurosport. Cada vez que ponía el de España veía a Joaquín y sus putas internadas por la banda y me ponía de los nervios.
  • me gusta el fútbol y soy el primero que deseo ver a España algún día en lo más alto de algo, pero tal y como están las cosas por mí le pueden dar mucho por el culo a semejante banda de lloricas patanes e incompetentes. No tienen excusa ni argumentos para explicar por qué en fútbol damos arcadas cuando en otros deportes de equipo como: baloncesto, fútbol sala, balonmano, hockey patines, hockey hierba, waterpolo y voleibol hay selecciones dignas y que hasta ganan competiciones. Joder, hasta en rugby se hace un papel bastante potable, sobre todo acorde al nivel de la liga nacional.

Pues ya está. Así que ya lo dijo Pepu BA-LON-CES-TO.