Es innegable que Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde dejó una impronta muy grande en las mentes de los españoles, no en vano fue jefe del Estado durante casi cuarenta años. Personaje controvertido, como todos los dictadores, sigue estando muy presente en las discusiones sobre política que se pueden oír en las calles y los bares de nuestra piel de toro. Es una especie de comodín que sirve para salir de cualquier atolladero dialéctico. A mí al respecto me surgen varias preguntas:
- Si ahora parece que todo el mundo estaba en contra del régimen… ¿Por qué cojones se acabó cuando el quiso?.
- Sabiendo que España no se hundió durante la dictadura ¿Es acaso un delito reconocer que, entre tantas cosas malas, el régimen tuvo sus aciertos?.
- En cuanto a la legitimidad de su poder: ¿Qué diferencias hay entre Franco y Fidel?.
- Y lo que es más importante: ¿Tanto cuesta decir que Franco dió un golpe de estado, impuso un régimen totalitario teocrático y firmo sentencias de muerte?.
Hay que mirar hacia adelante, trabajar codo con codo y luchar por una vida mejor para todos. Por eso no creo que darle mil vueltas al pasado sea beneficioso. Sin embargo, tampoco se puede mirar para otro lado porque es necesario conocer nuestra Historia para no repetirla. ¿Lo estamos haciendo bien?

