Casi me estampo hace un rato viniendo para el trabajo. Una joven y fea señorita se paró de repente al final del carril de incorporación a la autopista y por poco me la como. Yo no soy un conductor experto, no llego a los 50000km de experiencia, pero me considero un tipo observador y un teórico de las cosas de la vida. Por eso tengo mi propia teoría de la conducción, basada en tres cualidades secuenciales y complementarias:
- Atención: Al conducir es importantísimo saber qué es lo que ocurre a tu alrededor. Hay que mirar cada poco por los retrovisores, controlar los coches que hay delante, semáforos, peatones, camiones… Es preciso tener una idea clara de qué es lo más probable que ocurra en los próximos cinco segundos, para poder anticiparse convenientemente y tomar la decisión correcta. Lamentablemente, en la carretera hay conductores muy empanados, especialmente los señores mayores. Un peligro los pobres.
- Prudencia: Una vez vista la necesidad de hacer una maniobra hay que buscar la manera y el momento más adecuados para llevarla a cabo. Para ello hay que tener en cuenta toda la información disponible y se debe realizar de forma que la posibilidad de un incidente sea la menor. Por eso hay que ser muy consciente de todo lo que ocurre alrededor y, especialmente, de las capacidades del coche que conducimos. De nada sirve tener todo controlado si luego se toma una decisión estúpida. Desgraciadamente la carretera está llena de hombres imprudentes. Conductores de mediana edad con coches potentes que suplen las carencias que empiezan a notar entre las piernas con una actitud irresponsable al volante.
- Decisión: Una vez tomada la decisión de ejecutar una maniobra hay que ejecutarla. Parece una chorrada, pero ya lo dijo el maestro Yoda: “Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes”. Si se ve que se puede hacer una maniobra sin peligro pero luego se tardan un par de segundos en meter la primera, otro en acelerar y otro en girar el volante es seguro que las condiciones de la carretera se han modificado de tal forma que a lo mejor la maniobra no es posible. Esto es especialmente importante en las incorporaciones y en las rotondas. Generalmente, las indecisas son ellas, subidas en sus cochecillos de 60 CV (como el mío) y con cara de estar pasando las de Caín al volante.
No cuento la educación porque eso lo doy por sentado, para conducir y para vivir en sociedad. Ah, y las generalizaciones no son aplicables al 100% de los casos, así que no me digaís que sois un tío prudente o una mujer decidida, porque ya se que haberlos haylos.
Vaya, pensaba que había grabado el primer comentario…. en fin, lo que venía a decir era que:
Por favor, otórgate le “Ponzonha Seal of Quality”. Gracias.
Totalmente de acuerdo. Yo en ocasiones soy algo despistado, por eso me esfuerzo en estar completamente atento al volante. Luego alguno me recrimina que pasé en el coche y ni lo saludé, pero coño, si me cruzo a un conocido llegando a un cruce veo más importante estar pendiente del tráfico en la intersección que de bajar la ventanilla y gritarle cualquiera chorrada.
De todas formas, a veces el exceso de planificación tampoco es bueno, es decir, pudes darte cuenta de que a 100 metros hay un coche dando la vuelta en medio de la carretera y mientras tanto no percatarte de que un niño sale de detrás de un coche aparcado a 10 metros.
Pst.: si los de mediana edad suplen su falta de potencia entre las piernas con el coche, ¿qué es lo que están supliendo los niñatos de 20 años que conducen más improdentemente (si cabe)?
Pst.: lo de niñatos va por su estupidez, no por su edad.
Muy buen post, si señor.
De los tres que mencionas, para mi el más importante es la decisión, como tu bien dices si lo vas hacer, hazlo, pero déjate de medias tintas.
P.D.: Solo hay una cosa más peligrosa al volante que un señor mayor…. una señora mayor.
Lo siento Tabernero, pero no puedo entregarme mi propio sello, pero estoy trabajando para solucionar esa carencia.
Se me olvidó decirlo Álex, pero creo que es bastante obvio: el cerebro, suplen su falta de cerebro.
Juananpol: subo la apuesta, no hay nada peor al volante que un señor mayor en un R5, con su señora de copilota y dos amigas de ella atrás, todas poniéndole la cabeza como un bombo (basado en una historia real).
Uff, no quisiera estar en la piel de ese pobre abuelete.
Yo creo que es aún peor un viejo en un Golf o un Passat con un montón de botones y cosas electrónicas que jamás comprenderá.
Una vez más has acertado de pleno, que gran exposición de los hechos y que grande lo del señor mayor y su entrañable R5.
Si te sirve, mi padre tiene 50000km de experiencia y en resumen dice lo mismo. Lo único que añade es que además de prestar atención hay que intentar preveer lo que van a hacer los demás conductores con los que te topas para que así no te sorprendan. Sinceramente, no me da la cabeza para tanto pero bueno, a él le va bien así.
“Las indecisas son ellas, subidas en sus cochecillos de 60 CV (como el mío) y con cara de estar pasando las de Caín al volante”. De acuerdo, a veces soy indecisa, pero muchas veces en las rotondas me encuentro con que los tíos al volante a) se arman un lío impresionante o b) avasallan y se cruzan de carril.
Ya os dije que no os lo tomaseís de forma personal. De todas formas Adela, es posible que los tres tipos de conductores coincidan en la misma rotonda
Touché
añado otra caracteristica (que a veces me juega malas pasadas pero controlandola, eres el puto fitipaldi) que es.. el ser mas listo-pillo que los demás.
no esta bien visto, lo sé. pero aqui en madrid o aprendes de tus errores e intentas anticiparte y tener decision y nervios de acero o te puedes pasar la mañana/tarde/noche de atasco en atasco.
y ya que sale la palabra maldita, porqué no decirlo: paciencia.
en ciudades grandes, o te armas de paciencia desde por la mañana o es posible que antes de llegar al trabajo hayas querido matar a media carretera.
Que hagas una reclamación o llamada de atención en la conducción de ciertas personas no tiene en absoluto nada que ver con “Una joven y fea señorita”. ¿A qué se debe ese calificativo? Se puede desprender que si hubiera sido guapa habría dado lugar a una mayor tolerancia o incluso sería un eximente total de su mala maniobra realizada.
Los hechos son relevantes por sí mismos, la calificación sobre su belleza sobra.
No Domingo, si hubiera sido guapa hubiera dicho:
Una joven y guapa señorita se paró de repente al final del carril de incorporación a la autopista y por poco me la como.
Tienes razón, la calificación sobre su belleza sobra, como tu especulación sobre mi intolerancia hacia las poco agraciadas.