Mientras preparo vuestra ración de tetas y culos mis ávidos lectores, se me ha venido a la mente una conversación que tuve con un colega hace unos meses. Por delante os digo, por si alguno no lo sabe, que soy un orgulloso usuario de Linux. Para mi ocio personal sólo uso windows para la ocasional partida de CivIV (y últimamente, para mi desazón, apenas tengo tiempo: Lo siento Benton) y Football Manager. Obviamente, los juegos son piratas, aunque tengo juegos legales, especialmente de la PS2. Todas mis necesidades están cubiertas por kubuntu y el arsenal de software disponible en sus repositorios.
A nivel profesional, pues poco más. He ido migrando paulatinamente hacia GNU desde mis inicios 100% piratas. Actualmente utilizo Word 2003 (legal, licencia de la Universidad) bajo wine y sólo arranco en Windows para usar muy de vez en cuando dos programas científicos de gráficos y de análisis estadístico que tengo convenientemente pirateados. A pesar de mi insistencia para que mi grupo de investigación se gaste las pelas, no hay manera, hay cosas más urgentes en las que invertir el dinero que nos confía el erario público. Yo, en el fondo soy un paria cuyo trabajo es más bien irrelevante para la sociedad y que cobro lo mismo lo haga bien o lo haga mal, procuro vivir con esa mancha..
Que conste que hago la distinción personal/profesional porque me parece muy importante para lo que viene luego.
Una vez hechas estas confesiones, viene mi reflexión. Leo en meneame que
el 60% de los fotógrafos que usan Photoshop no han pagado licencia. Podeís ver cómo se lo toma la gente a coña en los comentarios, así nos luce el pelo. La conversación con el colega a la que hacía referencia al principio era sobre un familiar suyo que tenía un estudio de arquitectura y que usaban AutoCAD pirata porque la licencia era muy cara. Dos casos cojonudos. Que merece la pena analizar desde tres puntos de vista:
- El del usuario pirata: La ética profesional de un fotógrafo que piratea una herramienta vital para su trabajo no se merece ningún respeto. Así como suena. Cuando usa el programa pirata mientras que otros lo usan de forma legal incurre en una competencia desleal, sucia y tramposa.
- El del usuario legal: Naturalmente, el usuario pirata puede ofrecer unos precios más bajos, obligando al usuario legítimo
a bajar su margen de beneficio. Podemos tomarlo a coña, pero con la comida de la gente no se juega.
- El del cliente: Como suele ser habitual, los precios de determinados servicios son muy parecidos entre los distintos profesionales. Dado que el cliente asume que todos obran de buena fe… ¿No está siendo estafado cuando el pirata y el legal le cobran lo mismo?
Me parece muy bien la defensa de la copia privada de la música, porque al fin y al cabo es entretenimiento, cultura y no hace daño al artista. Pero el software es algo diferente. Si yo quiero piratear algo, lo hago, pero sin implicar en mi acto a terceras personas (Y que conste que lo hago porque gano menos de 950€ al mes) y manteniendo el pirateo en el ámbito del ocio. Sigo siendo un cabrón, lo sé, pero por lo menos no llego al nivel de hijo de puta.
La licencia del Photoshop CS3 vale 1024€, que puede parecer caro, pero es menos de lo que cuestan unas fotos de una boda. Si al profesional le parece que no le llega para pagarla (cosa rara, repito, viendo lo que cobran), que se pille el GIMP, que es gratis, que se parta los cuernos y que le repercuta al cliente el descuento. Yo, desde luego, si dos arquitectos me cobran más o menos lo mismo, pero uno tiene el AutoCAD pirata, que se lo meta por el culo, así de claro. Lo lógico es que esta regulación partiera de los propios profesionales, que a través de sus asociaciones regulasen el buen uso de estas cosas, para hacer las cosas bien. Ahhh, pero no. Para eso vivimos en España, el país donde se detiene
a 99 empresarios por robar agua del Canal de Isabel II, donde el “total, como no me pillan…”.
Posted on Marzo 29th, 2008 por Ponzonha
Filed under: Reflexiones | 17 Comments »