Uno de los efectos secundarios de ver mundo es poner en su contexto las cosas que consideramos normales del lugar en el que vivimos. Hoy os quiero hablar de algo triste, muy triste, de lo que eres testigo siempre que vas a un supermercado: los congeladores y neveras.
En la época del cambio climático (en la que todo el mundo se apunta a ser ecológico), en la era del ahorro energético, en el milenio de la sostenibilidad… ahí están esos aparatos expulsando su aliento helado por toda la sección de congelados. No hace falta ser físico para saber que mantener congelado un producto que intercambia calor con el aire en circulación de la tienda (no precisamente frío) requiere de gran cantidad de energía. Sólo de pensarlo me da vergüenza ser cómplice de tamaña aberración. No sólo eso, en los grandes supermercados empieza a ser un suplicio pararse delante de las murallas de yogures refrigeradas a ponderar una oferta, especialmente ahora que llega el verano. Todavía hay una razón más, en muchos casos el producto que esté en contacto directo con el aire está a medio descongelar, con el consiguiente riesgo para la salud.
¿Hay solución?
Por supuesto, en cualquier país avanzado que se precie existen unos dispositivos transparentes colocados delante de los congeladores. Los ingleses los denominan “doors”, los franceses “portes” y creo que para los alemanes son “türen”, en el hipotético caso de que los tuviésemos, los llamaríamos puertas. La gente de esos países mira los productos a través del cristal y cuando ha decidido coger alguno, abre la puerta, lo coge y la vuelve a cerrar. Así de sencillo.
Ahora más en serio. Independientemente de que esto debiera ser motivo de regulación por parte de las autoridades competentes (tendrán otros asuntos más relevantes que regular), me resulta extraño, casi ofensivo, que ninguna de las grandes cadenas de supermercado de un paso al frente y adopte este tipo de modelos. Por un lado ahorrarían en la factura de la luz, que no está mal, y por otro se marcarían un eco-tanto frente a los consumidores, que además agradecerían el poder pasear en chanclas entre los langostinos congelados.
Así que ya sabes, si tienes la posibilidad de transmitir este mensaje a un gerente del Carrefour o a un jefe de zona del Hipercor no dudes en hacerlo, creo que todos te lo agradeceríamos, yo el primero.
“existen unos dispositivos transparentes colocados delante de los congeladores. Los ingleses los denominan “doors”, los franceses “portes” y creo que para los alemanes son “türen”, en el hipotético caso de que los tuviésemos, los llamaríamos puertas”
Ironía fina y de calidad, de la que me gusta a mi
Dejando a un lado las coñas, estoy de acuerdo contigo, especialmente en lo de pasear en chanclas entre los langostinos congelados.
P.D.: Te he mandado un mail al que creo que deberías echarle un ojo.
Existe otro motivo mas para proteger la mercancía en refrigeración: los contaminantes físicos (p.ej. piezas de joyería, pelos), y biológicos (p.ej. staphylococcus aureus procedente del paseante de turno).
La legislación si obliga a mantener protegidos todos los alimentos mantenidos en refigeración o congelación. Otra cosa es que no se haga cumplir.
Muy buen post. Nunca me lo había planteado la verdad. Debería hacer esto que propones a la voz de ya, y eso que yo soy de los que agradece el fresquito de los congeladores, pero mucho hablar de cambio climático y aquí esta gente no hace nada.
Cinco estrellas le doy a este post.
Me alegro de que os haya gustado, ya sabeís, difundir el mensaje.
Excelente apunte profesional Abel. Entonces lo único que tenemos que hacer es pedir que se cumpla la legislación vigente (cosa difícil en nuestro país).
Pues yo tampoco me había parado a pensarlo, pero está claro que gastan muchísima más energía estando abiertos que si estuvieran cerrados. No tengo ni idea de qué puede estar en la mente de Carrefour para gastar energía y permitir a los clientes manosear los productos de esta forma. Luego algunos vienen a cobrarnos las bolsas de la compra… si es que…..
¡Si hasta Apu tenía doors en el badulake!
No me había parado a pensar en ello, pero este punto de vista me gusta.
Si que he visto esas puertas en unos cuantos supermercados para cosas como los helados y otros congelados pero siempre había pensado en ellas como en algo incómodo, pero si ahorra energía y es más ecológico, me ha convencido.
Supongo que si no lo han implantado ya es por eso, por que los consumidores se sienten más incómodos. Fijo que tienen alguno de esos estudios sobre si se vende más con puertas que sin ellas (con la de tonterías que estudian, si no lo hay, deberían hacerlo) y no se deciden a dar el paso pero, tal y como están ahora las cosas, si promueven lo ecológico que es usar puertecitas, y van en plan “nuestro supermercado es de mejor calidad porque usamos puertas”, acabarían implantándose. Todo está en convencer a la masa de que A es mejor que B.
Casi nada lo que pedís. Cierto es que el problema de incumplimiento general de la legislación vigente es galopante.
Brillante observación. Seguro que las cajeras de la zona de congelados (se distinguen porque son las únicas que llevan chaqueta en verano y los labios azules en invierno) lo agradecerían inmensamente.
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Pues yo tampoco me lo había planteado, pero tienes más razón que un santo!!!
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Muy bueno el post. con este te has redimido por completo, de aquellos en los que decías que no estabas inspirado. Estoy completamente de acuerdo contigo. Además, seguro que si algún responsable de la cadena Metadona lo lee, se pondrá manos a la obra. Debería ser obligatorio que se cumpliese la legislación bajo pena de fuertes multas, que les costasen más caras que ponerse al día con el cumplimiento la ley.