Pues sí amigos, al final mi encantadora esposa me regaló el juguetín que llevaba tanto tiempo esperando: la Nintendo DS. Pero no una DS cualquiera, no, la DS Negro Carmesí (Crimson Black) que veís en la afoto:
El negro y el rojo pegan bien.
Salta a la vista que no es una DS normal, eso es porque en este color no se vende en Europa. Lo del color es mi capricho, lo confieso, aunque una vez la tienes en las manos descubres que la parte negra tiene un acabado áspero muy cómodo ideal para sujetarla mientras juegas. La compró en Games Asia y tardó en llegar poco más de un mes sin mayores problemas.
Mi hermana y mi madre, para completar la jugada, me regalaron el Zelda: Phantom Hourglass y el TTDS. El Zelda es un juego del copón, 100% Nintendo, con gráficos coloristas y detalles de soltar la lagrimita. Además veo que puede ser causa de fricciones en mi matrimonio (la Princesa está absolutamente enganchada), el TTDS es un cart como otros del mercado que va de luxe con todos los juegos que he probado.
Es cierto que la DS tiene un catálogo de juegos un tanto infantil en apariencia, mucho menos viril que el de la PSP. También es verdad que no tiene ni su potencia gráfica ni su calidad de sonido. Sin embargo lo que muchos olvidan es que es una consola de videojuegos. Por lo tanto ¿Qué se hace principalmente con ella? Jugar. Y de eso Nintendo sabe un huevo. Pongamos un ejemplo: el Mario Kart. Un juego de coches que: 1) No tiene coches reales, 2) No tiene pilotos humanos, 3) Las carreras duran 2 minutos a lo sumo y sin embargo es una auténtica bomba. Vamos, lo opuesto a el F1, por ejemplo. Sin embargo me veo jugando mucho más al Mario Kart que al F1. Espectaculares partidas que nos marcaremos mi hermana y yo via wireless.
Seguiremos informando. Sobre todo cuando me pille el Pokemon y me ponga a buscar gente con la que intercambiar…



