Déjala, total, ya sabes cómo es…

Seguro que conoces a esta persona:

Es desinhibida en el peor sentido de la palabra, es decir, suelta lo primero que se le viene por la mente. Está sujeta a cambios fuertes de humor, que al no estar mitigados por la inhibición, acaban descontrolando al grupo. De sí misma suele decir que tiene una personalidad fuerte, cuando lo que significa es que no la aguanta ni su madre. Tampoco le son extraños los ataques de ira o las salidas de tono ante las que todo el mundo calla, porque en el fondo es un rasgo de su personalidad.

Déjala, total, ya sabes cómo es…

Pues yo empiezo a estar hasta los cojones. De la misma manera que yo meaba los pañales y aprendí a controlar los esfínteres, también aprendí a hacer que mi estado de ánimo no perturbase a los que me rodean (en la medida de lo posible). Esta habilidad no es especial, pues la tiene el 98% de la gente que conozco. Yo la definiría como educación, o sociabilidad. No confundir con la sinceridad y la nobleza. A lo que me refiero es que si yo discuto con mi mujer por la mañana no voy comiéndome a mis compañeros de trabajo el resto del día, aunque tampoco voy a estar alegre ni receptivo, obviamente.

El problema de esta gente (en Asturias los llamamos faltosos), es que como nadie les ha dicho nada en su vida, su comportamiento se va afianzando con el paso de los años, y acaban siendo unos verdaderos maleducados indeseables. Lo que se viene llamando un hijo de puta, vamos. Da igual que sean encantadores cuando están de buenas, lo ideal es de mantener unos mínimos todo el tiempo.

Llegará un día en el que yo también tenga un mal día. Ese día cometeré el error de rebajarme y me cagaré en sus muertos. Digo error, porque entonces el mal educado seré yo, por no haber sabido comprender las “necesidades especiales” de este tipo de personalidades…

9 pensamientos en “Déjala, total, ya sabes cómo es…

  1. Estoy contigo Ponzonha. Si tienes un mal día, ni es culpa mia ni me importa. Te aguantas que todos tenemos malos dias y no vamos jodiendo al personal.
    Si no se sabe convivir con las demás personas, con trasladarse a una cueva, arreglado!

  2. Claro que la conozco. La conozco perfectamente. Suele ser la misma persona que va por la vida proclamando orgullosa que dice “las cosas a la cara”, algo que suele provocar el conflicto entre él y sus semejantes.

    Evito a este tipo de personas, aunque a veces son inevitables, así que trato de ignorarlos en la medida de lo posible. Y no me va mal…

  3. Que post tan bueno, no podría estar más de acuerdo contigo. Claro que la conozco, todos la sufrimos y padecemos, lo ideal, ya que es inevitable cruzarse en su camino, es dosificar y espaciar los encuentros lo más posible.

  4. Esta es la típica gente que yo también odio y de la que hablé en un post.

    Odio que la gente las defienda diciendo “Él es así”. Bueno, pero es que yo también soy “asao”.

  5. Hay que diferenciar:

    Una cosa es caracter fuerte. Mucha gente tiene el caracter fuerte. Yo misma lo tengo. Soy tajante. Muy clara a la hora de exponer mis ideas. Pero nunca, jamas, maleducada, contestona, gritona, desconsiderada. Eso es ser una chabacana, grosera y una impertinente.

    Otra cosa es ser UN SER, una persona despreciable y que tenga la poca educación que tratar a los demás con bajeza.

    Vamos, a esas personas hay que cortarlas el chorro porque se terminan subiendo a la chepa de cualquiera y lo único que te traen son dolores de cabeza y problemas. Yo las dejo bien clarito donde esta la línea y que no la rebasen. Y a gritar… ¡¡a tu casa guapa!!

  6. Totalmente de acuerdo. Esta semana me vi en una de esas y me callé por no empeorar las cosas, y por no ponerme a su altura…

    Pero el día menos pensado, las personas pacientes estallaremos…

  7. Lo malo no es que los demás los defiendan, sino que hablen de ellos en plan cariñoso con comentarios como “Jeje, déjale, si es como House, un cabrón, pero hay que quererle”. Pues joder, para quererle ya está su madre.