Pues sí amigos, este finde un hombre me dió placer físico.
El caso es que mi mujer me regaló una estancia en el Real Balneario de Las Caldas (al lado de Oviedo) para relajarme después de tanto ajetreo. El pack de relax incluía un masaje con aceites esenciales. Para ello, tuve que ponerme un tanga desechable que me daba la apariencia de Flavio Briatore después de unas vacaciones en Mathaüsen (pues soy muy delgado). Me tumbé en la camilla y un apolíneo joven dispuso de mi cuerpo a su antojo para tocarme todas las partes de mi cuerpo excepto los genitales. He de decir que gracias a su profesionalidad, siempre me noté seguro, sin miedo a que mi virginidad anal corriera peligro. Es más, puedo asegurar que me proporcionó un placer físico increíble y muy recomendable, respetándome eso sí.
Jamás pensé que puede sentirse gozo a través del tacto dejando a parte cualquier connotación sexual.
¡Cosas veredes, amigo Sancho!
