Un hombre me dió placer físico heterosexual.

Pues sí amigos, este finde un hombre me dió placer físico.

El caso es que mi mujer me regaló una estancia en el Real Balneario de Las Caldas (al lado de Oviedo) para relajarme después de tanto ajetreo. El pack de relax incluía un masaje con aceites esenciales. Para ello, tuve que ponerme un tanga desechable que me daba la apariencia de Flavio Briatore después de unas vacaciones en Mathaüsen (pues soy muy delgado). Me tumbé en la camilla y un apolíneo joven dispuso de mi cuerpo a su antojo para tocarme todas las partes de mi cuerpo excepto los genitales. He de decir que gracias a su profesionalidad, siempre me noté seguro, sin miedo a que mi virginidad anal corriera peligro. Es más, puedo asegurar que me proporcionó un placer físico increíble y muy recomendable, respetándome eso sí.

Jamás pensé que puede sentirse gozo a través del tacto dejando a parte cualquier connotación sexual.

¡Cosas veredes, amigo Sancho!

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Minutos musicales: Aquí no hay playa.

Creo que ya dije que el finde pasado estuve de boda. El DJ de la misma resultó ser uno de los mayores cracks que he visto en este tipo de celebraciones, pues demostró tener una colección de canciones míticas acojonante y la suficiente habilidad (y valentía) para desempolvar algunos éxitos de la infancia de los presentes.

Una de aquellas, especialmente adecuada para los madrileños:

[youtube]http://es.youtube.com/watch?v=KVjWTzVSCWg[/youtube]

The refrescos: Aquí no hay playa (1989)

Claro, oyes esto con 40ºC a la sombra, vestido de traje y corbata y no puedes hacer otra cosa que corear el estribillo con todas tus fuerzas mientras te sitúas bajo el aire acondicionado…

Por cierto, de aquella había un estilo de coña en la música española muy molón: The Refrescos, No me pises que llevo chanclas, Zapato Veloz, Los Inhumanos…. Si no te suenan, no te preocupes, disfruta de tu juventud.

Y ya está.

Bien está lo que bien acaba. Ayer, tras 1h de exposición y 1:30h de debate con el tribunal, culminé 6 años de trabajo. Ya soy doctor.

Os he de confesar que la relevancia académica y profesional (para mí) del acto poco me importó.

Sí, queridos lectores. Cuando estás en uno de los momentos claves de tu vida y te ves rodeado por la gente que te quiere: familia, amigos y compañeros de trabajo. Cuando ves que hay tanta gente pendiente de tí, apoyándote y alegrándose contigo sólo puedes llegar a una conclusión: la felicidad.

Gracias a todos los que me habeís apoyado tanto en directo como virtualmente. También gracias por los regalos y detalles, no me los merezco.

Bueno, de hecho os estoy escribiendo desde mi flamante Asus EeePC, regalo exagerado de mis compañeros de trabajo, del que prometo hacer un artículo en breve…

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600

Y casi sin darme cuenta, hoy es un día especial por dos razones:

  1. Este es el post número 600. Gracias a todos por vuestros comentarios, la verdadera fuerza de este blog.
  2. Estoy en capilla, que es como se conoce al día anterior a la defensa de la Tesis, culminación de seis años de doctorado. Deseadme suerte.

Ya lo digo, gracias a todos por vuestra fidelidad a este reducto de morralla en la red.

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