El otro día, tras ganar una partida al Stratego, me dió por hacer un gesto clásico: Levantar el índice derecho con el brazo extendido y mirar hacia la izquierda. Mi mujer me miró y puso cara rara. Yo le dije:
-¿Acaso no te acuerdas?.
-¿De qué?
-De Ben Johnson.
-¿?
-De Ben Johnson, en Seúl 88. Cuando ganó a Carl Lewis y luego se descubrió que estaba dopado…
En ese momento me dí cuenta. Seúl 88, hace casi 20 años… ¡Y me acuerdo perfectamente!. Aquello fue sonado, en primer lugar, por ver a Carl Lewis, el hijo del viento, perdiendo estrepitosamente. En segundo lugar, la pérdida de la inocencia que supuso el positivo doping del Canadiense meses más tarde, por el que fue desposeído de la medalla de oro. La combinación de ambos hechos, hace que aquellos breves segundos estén grabados a fuego en mi memoria, como tantos otros. Estoy seguro de que los nacidos en el 80 ya tienen la imagen es su mente, porque son estas cosas las que te marcan cuando tienes menos de diez años. Además los 80 fueron míticos en este sentido: Chernobyl, Muro de Berlín… Eso va forjando una especie de sentimiento de generación, que sospecho que se hace patente al acercarnos a los 30, cuando nos damos cuenta que la gente nos trata espontáneamente de usted. Sin embargo, la edad es un estado mental, y en mi caso soy una mezcla de adulto y adolescente a partes iguales. Adolescente de mi época, claro, porque un adolescente de hoy no jugaría una hora diaria al Pokémon como yo hago (un día de estos publico mi código de amigo para que juguemos juntos). En fin, que ya parezco un viejo.
Como soy consciente de que muchos no lo recordaís (algunos ni habíais nacido), los vídeos tras el salto.
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