Kb de texto están llenando estos días los blogs, los periódicos y demás medios de comunicación a costa del terrible accidente de Barajas. No voy a hablar del asqueroso uso por parte de las televisiones, capaces de ponerle el micrófono a un familiar desolado con tal de sacar unos sollozos. No. Voy a adelantarme a una de las consecuencias de este suceso.
Es evidente que un suceso de este tipo va a incrementar el miedo a volar. Ese miedo que está por todas partes, en los pasillos de los aeropuertos, en los aviones o en la familia. El miedo es libre y cada uno coje la cantidad que quiera, pero un ser humano del s XXI no puede dejarse vencer por el miedo. Por eso voy a dar un dato:
32
Si, si. 32. El número medio anual de víctimas en accidentes de avión y helicóptero en España desde 1990. Acojonante ¿Verdad?, bastante menos de los muertos en carretera en un fin de semana. Es cierto que cuando ocurre un accidente mueren muchos de golpe, con profusión de escenas dantescas que los medios relatan detalladamente. Pero no menos cierto es que un accidente de coche (o de moto) puede ser peor incluso que uno de avión, aunque nada más sea por la probabilidad de quedarse tetrapléjico.
Ahora le darán mil vueltas al asunto, sugerirán que el avión no era seguro, encontrarán la causa y, espero que no ocurra, apuntarán a un culpable. Sin embargo, los aviones seguirán siendo más seguros que los coches, las motos, los tractores y mil cosas más que matan como mínimo 32 personas de media cada año. Pero, claro, a lo mejor no lo hacen de golpe.
Disculpad este ataque de racionalidad, pero es que el número me ha parecido reconfortantemente bajo y quería compartirlo con todos.