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Noche de Teatro: Aquí un amigo.

Ayer por la noche, en plenas fiestas de San Mateo, decidimos huir del mogollón y meternos en el Teatro Filarmónica. Digamos que con la edad uno le va cogiendo alergia a las masificaciones, al olor a meado, a la música atronadora y a los chupiprogres poniéndose a tope de mojitos pensando que su borrachera financia un mundo mejor. En fin.

El caso es que la obra representada es de Francis Veber, autor de Salir del Armario, La Cena de los Idiotas o Jaula de Grillos, películas muy recomendables si de lo que se trata es de reir. Ese argumento bastó para convencernos, pues no nos fijamos en los actores.

La sorpresa (grata) llegó a las puertas del teatro, cuando ví la cara de Ramón Langa en el cartel. Para cualquier hombre de mi edad ver y oír a la voz de Bruce Willis debería ser suficiente para dar por bien invertidos los 15€ de la entrada.

La comedia es entretenida, divertida y cuenta con un buen plantel. Jaime Blanch lo borda como rompehuevos, pues creo que a la mayoría del teatro le hubiera gustado que se callase, que no es otro que el deseo del otro personaje principal, el interpretado por Ramón Langa. Ambos se salen, sudan y sostienen toda la representación. Así que si tenéis oportunidad de verla y os gusta el teatro normal (nada de pijadas experimentales), yo os la recomiendo.

BONUS: En una escena se le ve el culo al bueno de Langa. ¡Enhorabuena chicas!.

2 Responses to “Noche de Teatro: Aquí un amigo.”

  1. Confirmo los comentarios de Ponzonha, basándome en que a mi señora y su madre fueron a ver la obra, y les encantó, aunque creo que es un poco corta. Por desgracia ese fin de semana no pude subir a casa y me la perdí, de lo que me arrepiento bastante. Jaime Blanch es un superclásico de la escena española, y de los míticos “Estudio 1″. Cerrar lo ojos y oír a Bruce Willis, no tiene precio.

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  2. Cuando me dijeron que era del mismo autor de La cena de los idiotas no quise perdérmelo. Me gustó mucho, me reí un montón. La situación se va enredando cada vez más hasta que no pude parar de reír.

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