Si buscas trabajo, seguro que te suena la siguiente frase:
“Se requiere habilidad para trabajar bajo presión y cumplir plazos estrictos”
A mí me parece la mayor gilipollez que un empleador puede pedir. Sí, muchos podemos trabajar bajo presión, claro, casi todos podemos cumplir plazos. ¿Pero es eso lo que importa más?. No creo. Cuando estoy bajo presión y con ganas de cumplir plazos me vuelvo un “resultadista” (símil futbolero). Cumpir el objetivo y gracias. Triste perspectiva para cualquier empresa.
Cuando estoy sin presión puedo pensar y disfrutar de la vida, lo que redunda positivamente en mi trabajo (también le pasa a otros). Si estoy relajado, la pifio menos, lo que resulta muy bueno cuando en juego están cientos o miles de euros en material fungible e inventariable. Es más, si no me presionan soy capaz de cumplir el objetivo y marcarme algún otro extra.
Lógicamente, mi teoría de trabajo requiere que haya gente suficiente para llevar a cabo una tarea sin presión, lo que choca frontalmente con la mentalidad todo-por-los-beneficios de la mayoría de los directivos. También requiere buena planificación y objetivos realistas (inteligencia al fin y a la postre). Tampoco es compatible con chupópteros y vagos, que aprovecharían la falta de presión para tocarse los cojones. En cualquier caso, creo que el trabajador feliz es un trabajador eficiente y motivado.
Por eso soy feliz con lo que hago, a pesar de cobrar bastante menos de mil euros. Porque los plazos son mis plazos y los objetivos, mis objetivos. Sería incapaz de desperdiciarme trabajando bajo presión.



