Presión

Si buscas trabajo, seguro que te suena la siguiente frase:

“Se requiere habilidad para trabajar bajo presión y cumplir plazos estrictos

A mí me parece la mayor gilipollez que un empleador puede pedir. Sí, muchos podemos trabajar bajo presión, claro, casi todos podemos cumplir plazos. ¿Pero es eso lo que importa más?. No creo. Cuando estoy bajo presión y con ganas de cumplir plazos me vuelvo un “resultadista” (símil futbolero). Cumpir el objetivo y gracias. Triste perspectiva para cualquier empresa.

Cuando estoy sin presión puedo pensar y disfrutar de la vida, lo que redunda positivamente en mi trabajo (también le pasa a otros). Si estoy relajado, la pifio menos, lo que resulta muy bueno cuando en juego están cientos o miles de euros en material fungible e inventariable. Es más, si no me presionan soy capaz de cumplir el objetivo y marcarme algún otro extra.

Lógicamente, mi teoría de trabajo requiere que haya gente suficiente para llevar a cabo una tarea sin presión, lo que choca frontalmente con la mentalidad todo-por-los-beneficios de la mayoría de los directivos. También requiere buena planificación y objetivos realistas (inteligencia al fin y a la postre). Tampoco es compatible con chupópteros y vagos, que aprovecharían la falta de presión para tocarse los cojones. En cualquier caso, creo que el trabajador feliz es un trabajador eficiente y motivado.

Por eso soy feliz con lo que hago, a pesar de cobrar bastante menos de mil euros. Porque los plazos son mis plazos y los objetivos, mis objetivos. Sería incapaz de desperdiciarme trabajando bajo presión.

Otra historia de éxito de GNU/Linux.

Voy a hacer un post para hacer proselitismo de GNU/Linux, porque creo que es mi deber difundir la Buena Nueva.

Ayer mi mujer se puso a hacer limpieza en su armario y se encontró con su vieja impresora portátil, una Canon BJC80.

La susodicha Canon BJC 80

Como veís, es una impesora portátil muy coqueta, fabricada en 1997 (hace mas de diez años). Es un auténtico maquinón (de hecho se vende por 99$ en amazon), ligera, rápida, fiable, tiene cartuchos con inyectores separados… pero es de 1997. Es decir, sólo cuenta con puerto de impresoras, infrarrojos (impresora de primer nivel) y drivers en diskettes.

Cuando mi mujer cambió de ordenador hace mil años y quiso usarla, compramos un cable impresora::USB e intentamos que funcionara en el Windows XP. No hubo manera. Puse todo mi empeño en que funcionase y sólo conseguí que imprimiese la página de prueba tras varios minutos de ruidos extraños. Nada sorprendente, pues éste es el aspecto de la página de descarga de drivers oficial de Canon hoy en día:

Soporte para Windows Me, ¡Guay!

El resultado de aquella aventura fue guardar la impresora en un armario, por aquello del cariño. Ayer, como decía, mi muejr la metió en una bolsa para llevarla a un punto limpio. Reconozco que me dió pena y decidí darle una oportunidad al aparato. Ya me ha pasado más veces, de hecho soy el único que puede usar un scanner en el curro, pero reconozco que no tenía esperanzas.

Ni corto ni perezoso, la conecté a mi ordenador con Ubuntu 8.10 beta (la versión más moderna disponible hasta el momento), la encendí, pulsé añadir impresora y… ¡sorpresa!. Reconocida a la primera. Imprimimos la página de prueba y como la seda. ¡La tinta había aguantado todos estos años!, ya os dije que era un maquinón. Lo del funcionamiento no es sorprendente, pues está soportada por GNU/Linux.

Mi mujer se puso muy contenta y decidió darle una nueva vida a su impresora. A partir de ahora, en lugar de en la basura, estará en casa de sus padres, por si acaso necesita imprimir cosas del trabajo cuando está allí (le puse el Ubuntu hace tiempo en una segunda partición de su ordenador). Ver su cara de alucine al ver cómo el proceso funcionó a la primera y sin usar la línea de comandos me convenció de que GNU/Linux es el mejor sistema operativo disponible hoy en día. Es más, es la mejor solución para la crisis: es gratis y te permite usar tu hardware “obsoleto” ¿Lo hace tu windows?. Ni de coña.

Si quieres comprobar si tu impresora está soportada, no dudes en buscar en Open Printing Database.

Suerte, mucha suerte.

Ayer vi la película “En busca de la felicidad“, ésa que protagoniza Will Smith junto a su propio hijo sobre la vida de Chris Gardner, un hombre hecho a sí mismo, que pasó por una etapa de sin techo antes de ser millonario. Poco importa que la película no describa los hechos exactos, de hecho la historia real es un poco más dulce (pero poco más).

En corto: WIll Smith es un vendedor que no conoció a su padre, con mujer e hijo. Las cosas le van mal, le deja la mujer y las ventas le van mal. Sólo tiene como esperanza un curso de broker al que se ha apuntado, pero que sólo pasa 1 de 20. La peli está bastante bien, y a mí me resultó emocionante. Ni que decir tiene que al final lloré bastante, pues la cosa no era para menos.

La peli me hizo ver la suerte que he tenido toda mi vida. Suerte porque nunca me ha faltado de nada. Mis padres gozan de una posición acomodada y el dinero nunca ha faltado. Ésa posición se la deben a mis abuelos (sus padres respectivos), que en la posguerra supieron medrar y sufrir para que sus hijos (y por ende sus nietos) tuvieran mejores perspectivas. Yo siempre he tenido calor, una cama, comida y pude estudiar dónde y lo que me dió la gana. Aun hoy sé que puedo contar con ellos por si pasa alguna desgracia o necesito una base económica para conseguir algo. Por otro lado, tengo suerte de haber nacido en un país del primer mundo. No nos riamos. Tengo agua corriente, alcantarillado, servicios sanitarios de primer orden y supermercados bien abastecidos. De esta forma, mi vida pasa dedicada a mi trabajo y al hedonismo. Éso es una suerte. Cualquier problema que yo pueda tener es una bobada si se compara con Darfur, Bangladesh o una favela de Rio. Es cierto que es relativo, porque tanto sufrimiento no me consuela al 100%, pero ciertamente ayuda.

Piénsalo la próxima vez que te sientas desgraciado. Tápate con tu manta, cómete unas galletas y relativiza tu dolor. Piensa en tus padres, en tus abuelos o en quién quieras. Da las gracias por poder tener un techo bajo el que reconcomerte por el amor de esa mujer, por el examen de conducir o por el cáncer de tu madre. Piesa en la gente que en situaciones mucho peores sigue persistiendo en este mundo maravilloso.

Saludos a todos.

San Ganchao.

Hace un año madrugué para ser testigo de uno de los momentos más acojonantes de la Historia de la F1. El momento en el que Hamilton se quedaba enganchado en la puzzolana en China, lo que le impidió ganar el campeonato tal y como aseguraba su biografía (publicada unas semanas antes) y la fiesta que tenían reservada en un hotel de Shangai. Luego llegó lo de Brasil y aquello fue el acabose.

Alguno dirá que un deporte se ha de seguir en positivo, nunca para ver como alguien pierde. Una mierda. Cuando alguien te cae como el culo, lo que deseas es que pierda. Uno puede ser del Barça, por ejemplo, pero antes antimadridista. La vida es así de cruel.

Yo, por mi parte, madrugo mañana otra vez, es lo que tiene la afición…

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=zyAUYfDDLyM[/youtube]

¡San Ganchao!