Hoy ha sido un día “interesante”, de esos en los que desearía vivir en otro país, coger un palo y una manta y molerle las costillas a unos cuantos.
Como no puedo, y al final me arrepentiría, me voy a dar el lujo de vomitar toda mi ira aquí, en este blog lleno de morralla en el que de vez en cuando junto letras.
La incompetencia de un trabajador en su puesto es una de las cosas que más me saca de quicio. Es normal, digamos que una de las funciones de mi trabajo es sacarles las castañas del fuego a gente que me triplica o me cuadruplica el sueldo. No me considero especial por eso, pues yo diría que es el destino de la mayoría de los investigadores jóvenes de este país y, por extensión, de cualquier persona joven situada en la base de la pirámide de su organización.
Los contratos indefinidos (no todos, pero me vas a comprender) y los puestos de funcionario son el cáncer que está matando poco a poco nuestra sociedad, levantada a base de cojones por nuestros padres y abuelos. La seguridad de que pase lo que pase mañana vas a tener el plato de garbanzos en la mesa lo único que lleva es a la indolencia, a la vagancia y a la inutilidad absoluta. Queridos lectores, una cosa es que yo (y supongo que todos) ambicione un trabajo de ocho horas no muy exigente y otra cosa es no dar golpe en todo el día y, cuando hay oportunidad de redimirse, tratar de escaquearse, si es jodiendo al personal, mejor. Es más, en ambientes cerrados, en los que varios trabajadores hacen tareas equivalentes, el que trabaja bien es rápidamente sometido por la masa, que no desea que su inutilidad (o hijoputismo) quede en evidencia.
Como alternativa, yo propongo lo siguiente: contratos al estilo deportivo, renovables automáticamente si se cumplen una serie de objetivos y con sueldo variable en función de los mismos. Es más, en lugar de contratos anuales, voy a ser generoso, propongo contratos bienales. De esta forma si se pasa una mala racha tres meses, quedan 21 para tratar de enmendarlo. Estoy de acuerdo con los que digan que hay trabajos difíciles de evaluar, pero siempre hay maneras para saber si lo estás haciendo bien. Naturalmente, este sistema sería durísimo en el caso de poner objetivos inalcanzables al estilo de la empresa moderna (como ese amigo mío que tiene que vender siempre un 10% más que el mes anterior), pero para eso vivimos en una sociedad de derecho. ¿Eres profesor de Universidad? Das tus clases, estás en el despacho en las tutorías y superas una prueba de nivel quinquenal y tienes el contrato renovado por un mínimo digno (digamos 1500€). Si además investigas, se te complementa el sueldo. ¿Eres funcionario del padrón? Atiendes las solicitudes de empadronamiento, gestionas los cambios de domicilio y lo haces en un tiempo razonable y tienes el contrato renovado. En cuanto una gestión se demora más allá de un límite razonable, te llevas una tarjeta amarilla. A la segunda te vas a la calle. ¿Eres empleado de banca? Gestionas lo que tengas que gestionar en ventanilla, estás perfectamente familiarizado con el sistema informático de tu entidad y no tienes muchas quejas graves de los clientes y tienes el contrato renovado.
Yo no tengo miedo a un sistema de este tipo, es más, me apunto donde sea. No es que yo sea la máquina de currar, pero es que el panorama es nefasto. Además, de esta forma se fomentaría un ambiente saludable de trabajo, en el que todo el mundo estaría más concentrado en trabajar que en putear al vecino.
Pero claro, esto es sólo una paja mental, porque lamentablemente en España existen los sindicatos. No dudo que les debamos muchos (e incluso todos) los derechos que los trabajadores tenemos hoy en día, como el descanso pagado y la jornada de 35 h (espera que me parto el culo). Pero hoy en día los sindicatos no pintan nada. Piensa en el sindicalista de tu empresa, no digo más. Están más preocupados por defender a los vagos, morder la mano del que les da de comer y, por supuesto, perpetuarse en el chollo que es la exención laboral por ser representante de los trabajadores. Si todavía esa exención tuviera un límite legal, digamos cinco años, todavía los toleraría, pero en la situación actual ya se pueden ir a la mierda. ¿Os imagináis a Cándido Mendez o a José María Fidalgo teniendo que trabajar? Yo no. Se dedican a jugar a la política sin estar tan expuestos como un político. La jugada perfecta.
Y yo no digo esto porque yo quiera mejorar en mi puesto ni ganar más dinero. No. De hecho no me importa reconocer (y admirar) al que lo hace mejor que yo, pero de ahí a aguantar a una caterva de incompetentes a mi alrededor hay un gran paso.
Nada más, ya me encuentro mucho mejor. Entre esto y que estoy a punto de cobrar el primer Adsense (gracias a los que practicáis el clic de agradecimiento) ya se me ha alegrado el día.
Posteado el 5 del 11 de 2008 por Ponzonha
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Te tengo en mi RSS desde hace unas semanas, hoy tras ver como en mi facultad me han atropellado varios profesores (funcionarios claro), voy y me encuentro tu post. Que se van de congresos y luego de viajes de “cooperacion” dejando vacantes los días de clase. He comenzado con los míos a despotricar del sistema, donde a los estudiantes con un minimo de interés se nos trata como basura. Coño, que no tengo media de sobresaliente, pero no paso penas para aprobar y tengo ganas de apender. Pero no me dejan. Mis profesores llegan “escupen” sus temarios y ¿tutorías? Escríbeme un email y cuando pueda, si eso, quedamos.
(Por cierto el departamento de Economía Aplicada II de mi facultad no tiene presupuesto para fotocopias, no se si reir o llorar, crisis dicen…)
¿Obama?, ¡Que coño!, ¡¡¡¡Ponzonha for president!!!.
Conozco gente como tú, (y como yo) con ganas de trabajar y que han conseguido plaza de funcionarios, y tenían dos opciones, o se pasaban el día indignados de ver como todos se tocan los huevos y encima lo putean por intentar ser productivo, o volverse como ellos. Al final te unes a ellos, porque si no te hacen la vida imposible entre todos por querer hacer bien tu trabajo.
Por cierto, ¿alguien sabe algo de Cándido Méndez o a José María Fidalgo? ¿siguen vivos?, lo digo porque no para de aumentar el número de parados, los trabajadores están super puteadísimos, y hace poco mas de 4 años que no les veo.
En la cafetería donde trabajé este verano a una de las chicas que entró a la vez que yo le echaron por escaquearse del trabajo un día y responder borde a un cliente en otro. Al encargado le amenazaron con echarle por que se escaqueaba muchísimo y ya le habían bajado de puesto dos veces (en concreto, no le echaron por que acababa de tener gemelos y el jefe es humano). Pero hostelería creo que tiende a ser competitiva por que si.
De todas formas, lo de la vagancia con tu modelo se pillaría pero lo del mal rollito lo dudo. Los gilipollas son gilipollas en toda situación. Aunque igual si se evita que se conozca el sueldo de cada uno (por que sería diferente según los objetivos de cada persona ¿no?) pues habría menos probabilidades de malos rollos.
Los sindicatos, hoy por hoy, deberían de ser revisados en tanto que son el caldo de cultivo perfecto para un agran cantidad de vagos.
- “¡Oiga Usted! ¡Defendemos a los trabajadores”.
- Disculpe, señor dindicalista, pero una mierda es lo que ustedes defienden, que se ha callado como perras en los últimos meses con las propuestas europeas y españolas de reformas laborales. Los otrora defensores del “currito” son hoy una parte del problema.
Ese formato que tu comentas (el de contratos, digo) estaría bien para un país normal en este campo, pero, como bien dice el refranero, “esto es España: uno trabajando y siete mirando”.
En fin…
.. y a todo esto.. qué te ha pasado?
Sobre lo que apuntas, no sé en otras partes de España, pero al menos en Barcelona el ‘tejido funcionarial’ no es tan profundo como en otros sitios (el % de trabajadores funcionarios es de los más bajos del estado). Eso no quita que el patrón que defines pase también en la empresa privada.
Pondré un ejemplo: no hace mucho hubo un pollo en mi trabajo mi jefe me llamó a su despacho con una ‘coordinadora’ de soporte informático; cuando mi jefe preguntó qué habia pasado, la respuesta que dió ella fue. “yo sólo los coordino, no sé lo que hacen”.
Evidentemente sigue cobrando su más que probablemente injurioso sueldo cada mes.
El sistema que propones no es para nada incompatible con el contrato indefinido. Si un trabajador indefinido se toca las pelotas todo el día es muy facil justificar un despido procedente si previamente le lanzas un par de advertencias (que queden registradas en la empresa) y le abres algún expediente por falta grave. Ésto se puede aplicar en empresas con una estructura de un tamaño razonable. Para la pequeña empresa esto no sería de aplicación, porque en la pequeña empresa ya se aplica mas o menos lo que tu dices. Al pequeño empresario la incompetencia de sus empleados le toca directamente el bolsillo (no como al jefecillo de gran empresa que cobra igual a fin de mes) y por tanto ni pestañea a la hora de liquidarlos.
Relajate un poco hombre… Que se trabaja para vivir y no se vive para trabajar. Además que no vas a heredar la empresa
¡Madre mía! ¿que los sindicatos defienden a los vagos? Uy, lo que has dicho!! Prueba a decir eso en la calle o en un medio de comunicación si lo que buscas es la muerte.
Los sindicatos son una rémora, algo del pasado. Gente que exige un montón de cosas pero que no pega un palo al agua. Y lo peor de todo es que lo hacen gracias nuestros impuestos. Me encantaría ver qué sueldo cobran Fidalgo y Méndez de sus sindicatos. Eso sí, luego la cuota mensual no la paga ni el tato, que para eso ya están los políticos a los que amenazan con huelgas generales. Yo, como ciudadano tributador, exijo que estos personajes se pronuncien sobre la espectacular escalada del paro de una santa vez. Y de paso, que les cierren el grifo, que es lo que más me jode.
No creo que debais despotricar con tanta saña y querer desembarazaros de los sindicatos tan alegremente. Vale que actualmente se han convertido en organizaciones que protegen a vagos y amamantan pequeños señores feudales, pero todo es así hoy día. Sin embargo, conozco casos de empresas sin representación sindical y os puedo asegurar que lo pasan peor que si lo tuvieran.
De cualquier manera, siento que los contratos indefinidos son necesarios para mantener al trabajador feliz en su puesto de trabajo, lo cual es directamente proporcional a su rendimiento. Deberíais analizar si la causa de la dejadez funcionarial no será la infelicidad del trabajador en su puesto de trabajo, la frustración de trabajar incluído en un sistema obsoleto, bajo mandos incompetentes o ignorantes, antes de echarle la culpa de todo al poseer una plaza vitalicia (que por otra parte no es tal, porque a un funcionario también se le puede despedir, amigos).
Para terminar, debo decir que, aunque actúe como abogado del diablo, comprendo la frustración de todos vosotros, porque yo también la he sufrido muchas veces. No hay cosa que más me joda que una persona que no sabe cómo atenderme o cómo hacer su trabajo correctamente. Y aquí en Santander, por ejemplo, es más que palpable en el personal de hostelería. Esos sí que actuan como si les debieras la vida por un puto café. Bueno, no voy a dar más el coñazo, que suficiente tengo con lo mío. Un abrazo para todos.
Benton, el matiz está en lo que tú mismo has dicho: Hoy en día .
Y en lo de los contratos indefinidos, mi visión sobre ellos es que denerían ser un premio. Quiero decir, si “A” vale para trabajar, lo demuestra y tal, merece un indefinido, mientras que si “B” trabaja, cumple, si, pero se toca las paelotas a dos manos, etc, sería un contrato como el que dice Ponzonha.
Y lo del funcionario… ahí no me meto, porque solo conozco a los de educación y, francamente, me hierve la sangre cada vez que hablo del ausentismo del profesorado.
Y yo que dentro de menos de un añito entraré en el mundo laboral con toda la ilusión del niño que se acuesta en la víspera de reyes…
¡Contratos por puntos!
Evidente, Tabernero, lo del sistema de premios. Se llama meritocracia y es viejo como Napoleón. Sin embargo, el sistema de meritocracia depende en gran medida de que quien da las recompensas tenga dos dedos de frente. Hay empresas en las que el jefe es tan ignorante como una mula trisómica; a poco listos que sean los currelas-rémoras, cumpliendo y poco más, se llevan el indefinido.
Por cierto, creo que cumplir con el trabajo de uno y tocarse las pelotas a dos manos son actividades y actitudes incompatibles entre sí. Por ende, alguien que se toca el higo en el curre deberá ser despedido en el acto, mientras que otro que hace su trabajo en su jornada laboral de manera efectiva deberá ser recompensado. Reitero, ¿cuál debe ser el criterio del empleador para decir quién merece recompensa y quién no? Ahí entran los objetivos de los que hablaba Ponzonha. Sin embargo, objeto a su sistema de renovación contínua que el trabajo debe ser estable a partir de cierto tiempo trabajado, porque si no volvemos a lo mismo de hace un siglo, es decir, la mano ancha del empleador para decidir que hoy no necesita tu trabajo, pero mañana sí. Esto lleva a frustración, indignación, cólera, desórdenes, etc.
Es decir, la estabilidad laboral debe ser impuesta por ley, no puede ser dejada al albedrío del empleador, al de un concepto subjetivo de productividad o a los requerimientos abusivos de un mínimo de ventas mensuales (luego vienen las crisis económicas). Pienso que esto es un pilar fundamental de la sociedad del bienestar, dado que, de no existir, repito, nos convertiríamos en gente frustrada al 100%. Y ese tipo de gente no tiene nada que perder y sí mucho que ganar, my friend.
Ponzonha esta entrada ha calado hondo. En mi humilde opinión, cualquier trabajador que se vea en la suerte de ser funcionario termina cayendo al lado oscuro, somos débiles y cuando uno no trabaja en lo que le gusta pues…
Imaginemos que otra profesional tuviera la capacidad de trabajar menos sin tener miedo a ser despedido. Cuando uno va a comprar pescado un martes y está todo lleno, ves al pescadero matándose por atender lo más rapido posible ya que su bolsillo depende de ello, si fuera funcionario, me temo que los “pezqueñines” se convertirían en auténticos tiburones.
Un saludo.
Levas toda la razón, toda, la más clara y absoluta razón. ¿Qué más decir? Absolutamente nada pues has tocado todos los palos.
Si quieres ver borregos que cobran dinero y no hacen nada, pásate por mi empresa. Aquí hay empleados que son indefinidos por “amigismo” y por “peloteo”, cuando luego en sus puestos de trabajo son unos incompetentes y los que llevamos años nos comemos los marrones porque claro, para eso somos veteranos.
Dame paciencia señor…
Aclaro unas cosillas.
El post no va contra los funcionarios, responsables (los buenos) de que el país funcione. No, va contra los jetas, caraduras e hijosdeputa que abundan en la res pública y en la empresa privada.
Y respecto a los sindicatos, no sólo me cago en sus muertos virtualmente, sino que también lo hago en el mundo real. Y no soy el único.
Benton: Me has convencido. Me gusta que me argumenten las cosas y, en este caso, lo has hecho. Gracias, majo
Pd: Desconocía la meritocracia, algo nuevo que aprendo.
No llego a estar del todo de acuerdo contigo Benton. Igual me he vuelto un radical, o un nazi, pero sigo pensando que el trabajo nunca debe ser tomado por seguro.
Mi sistema no propugna el despido libre, ni que el empleador tenga libertad para despedir. Nada más lejos de la realidad. Sencillamente, se trata de cumplir el contrato por ambas partes. Así de sencillo. Si acaso, a medida que nos hacemos mayores, en lugar de renovar cada cinco, pues cada siete años. Pero siempre sujeto a objetivos.
Es más, creo que no me expresé bien al contarlo. Yo no propongo que los méritos los evalue el propio empleador. Los méritos, para ser objetivos al 100%, deberían evaluarse de forma externa a la empresa.
No puedo estar mas a favor de tu propuesta. Pienso exactamente lo mismo. No veo nada malo en un poco de control para estar seguro de que la gente hace su trabajo de manera mas o menos correcta. Nada de ser esclavistas ni poner retos imposibles, pero si tienes que poner ladrillos, por lo menos ponlos y ponlos mas o menos bien.
Te has ganado un click en el anuncio
Salu2,
Bapho.
De acuerdo contigo ponzonha, yo tambien estoy bastante quemado con este tipo de gente (y es verdad donde estaran el gordo y el flaco ? no se les ve desde la boda real que yo recuerde jeje).
Y otro click en el casino de mi parte
A pesar de ser la entrada algo viejuna me animo a comentar para decir Ramen.
y puntualizo lo de los sindicatos, deberían ser tratados como lo que son, unos putos traidores, por que, a pesar de estar de acuerdo con el concepto de sindicatos, estos paniaguados no merecen ni el nombre, ni la bandera que dicen representan, ya que mancillan la historia con su actitud.