El IVA se puede negociar.

Pues no maja. Conmigo NO.

Puede que sea el único gilipollas que pide un presupuesto y quiere ver el IVA desglosado… para pagarlo religiosamente, pero yo soy así. Es impresionante la dichosa costumbrita, muy común en la hostelería y la albañilería, por cierto, de dar los precios sin IVA para luego insinuarte que puedes dejarlo sin pagar. Claro, total, lo hace todo el mundo, pagas en negro y a correr.

Repito: y una mierda. Por dos razones:

  1. Si algo sale mal y quiero ejercer mis derechos como consumidor, la ausencia de factura como manda el Estado me descalifica jurídicamente para reclamar nada. Alguno dirá: “Los acuerdos verbales tienen validez legal” Yo digo, sí por los cojones. A la hora de reclamar ni siquiera un contrato bien redactado y una factura en regla garantizan nada (esa historia os la cuento otro día). Por otro lado, hay que ser un hideputa para reclamarle nada a nadie tras ser cómplice de un fraude a la Hacienda Pública.
  2. Yo estoy al servicio del contribuyente. Suena a americanada, pero es la pura verdad. Yo como de lo que el Estado recauda, por lo tanto, debo colaborar con la Hacienda pública, que somos todos. Sí, ya lo se. España es el país en el que uno muerde la mano que le da de comer y luego se jacta de ello en el bar con los amigotes. Pero yo no soy así. A estos efectos es como si fuera Inglés, Japonés o Suizo, tengo conciencia.

Y es que no veo la necesidad de recurrir a artificios mentales para justificar un robo más o menos admitido socialmente. Especialmente cuando luego puede significar que no puedas llevar a juicio al fulano del banquete de tu boda o te congelen el sueldo.

Este blog vale 103$

O al menos eso dice Website Calculatr, una web en la que se tiene en cuenta el pagerank, Alexa y no sé que otras historias para llegar a una estimación sobre el valor de una web.

103$, o sea, 81€. Menuda mierda. Por ese dinero jamás vendería este pedazo de blog.

No porque sea una máquina de hacer pasta, que no lo es, desde luego. Sino porque para mi vale muchísimo más. Es un punto de reunión con mis amigos, me ha permitido conocer gente, me sirve de terapia, me permite reírme de cosas con gente que las comprende…

Por eso os doy gracias a todos, por leerme y comentar de vez en cuando. Me encanta la pequeña rutina diaria de ver cómo habéis reaccionado a mi último post y escribir uno nuevo.

Os quiero a todos.

Power tits.

Los criados en los 80 sufrimos muchos traumas: Chernobyl, el Challenger, la Tatcher… pero no todo fue malo. Afortunadamente, vivimos una época gloriosa para el pop femenino. Vivimos la época de las Power tits, la exaltación de los pechos cuanto más grandes mejor, supongo que debido a la cultura del pelotazo falocrático imperante, lejos de los cánones actuales. Los grandes pechos estaban de moda, para solaz de los niños de entonces, aparecían everywhere: La Bombi, Chicholina (sé que no se escribe así, pero me mola igual), Brigitte Nielsen…

Pero donde más abundaban y donde más mella hicieron en nuestras tiernas mentes fue en el mundo de la canción. En este blog ya os he hablado de dos de las máximas exponentes de las cantantes Power tits de los ochenta, pero no viene de más recordar esas tetazas con las que más de uno nos acabábamos de criar.

  1. Sabrina Salerno. La cantante pechugona por antonomasia, merece sin duda el nº1 en nuestra memoria. ¡Cuantas primeras erecciones levantó esta mujer!. No es que cantase bien, pero qué más daba. Con su pinta modernilla, de hermana mayor cachonda de algún compañero de cole no hacía falta. Su dinamismo en el escenario era el complemento ideal para sus generosas mamas, como demostró en la nochevieja de 1987, en una actuación que quedó para la historia:[youtube]http://es.youtube.com/watch?v=VS0kAYePFc4[/youtube]
    Pezón en televisión. Aquello fue EPIC WIN!
  2. Samantha Fox: La mejor cantante del trío que os propongo, y también la más guapa. Por eso no explotaba demasiado sus atributos. Sin embargo era la que mejor lucía en los posters.
    A mí desde luego me ponía bastante tontín, que no cachondo, que yo no me llegué a poner de esa forma hasta los 90, pero ésa es otra historia. El caso es que la buena de Samantha consiguió su porción de fama sin rebajarse demasiado, lo cual es de agradecer. Lástima que le tocase una época tan dura como aquella, porque hoy le hubieran hecho canciones mejores. La prueba es que si buscas Samantha en Google, ella es la segunda.

    [youtube]http://es.youtube.com/watch?v=Ow8rsycBQ54[/youtube]
    Niños, esto eran los 80, cuando las mujeres eran de verdad y los coches eran Porsche.

  3. Danuta Lato: Si Sabrina era el jamón y Samantha el caviar, Danuta eran los palitos de pescado. Danuta era un subproducto polaco, de cuando Polonia estaba en El Pacto de Varsovia (vamos, que eran de los malos). Si el nombre ya daba mal rollo, oir su primera estrofa ponía los pelos como escarpias. Sin embargo Danuta consiguió su porción de fama, y un lugar en mis recuerdos, gracias a unas tetas de a kilo. Sí amigos, a todo hay quién gane, y la amiga Lato superaba a sus dos contrincantes. No bailaba como Sabrina, pues se rompería, no cantaba como Samantha, pero daba igual, estaba dispuesta a llegar a donde hiciera falta en sus vídeos musicales. Por otro lado, en una época en la que la cualidad más valorada de un coche era la velocidad punta, ¡Cómo no iba a triunfar semejante delantera!. Lamentablemente para ella, pronto cambió el estilo y las tetas se pasaron de moda. Afortunadamente ya estoy yo (y el youtube) para recordarla:[youtube]http://es.youtube.com/watch?v=L_QPlVZ_ZFs[/youtube]
    La chica demostraba maneras de actriz… porno.

    Así que nada, hasta aquí mi repaso a este trío de Power Tits que marcaron mi infancia, espero que este post sirva para que mis lectoras comprendan por qué los chicos de ventitantos tienen semejante fijación mamaria. También espero que sirva para revindicar lo natural, porque ninguna de estas tres conoció la silicona. (Y si esto no merece un clic en el Adsense, baje Dans y lo vea).

Momentos nupciales.

Tras haber asistido a unas cuantas bodas en los últimos dos años, a parte de la mía propia, he llegado a la conclusión de que hay una serie de patrones, momentos, features diría un maquero, que se repiten y que son imprescindibles para el antropólogo social aficionado:

  • Los nervios del novio antes de casarse: Sí queridos lectores. Las bodas son por y para mujeres, actos diseñados por mentes femeninas en los que el hombre se encuentra fuera de lugar, en un discreto segundo plano. Por si fuera poco, el novio no lo tiene asumido y suele estar a la entrada de la iglesia como un flan. La cara blanquecina, los huevos corbateros y la conversación nerviosa lo delatan. Desafortunadamente, no se pasan hasta el cocktail en el restaurante.
  • La cara del novio al ver a la novia: Uno de mis momentos favoritos. El novio está completamente desprevenido y desconoce casi todo sobre el vestido de ella. Dado que no hay novia fea (discutible), el bombazo suele dejar al novio patidifuso pensando lo privilegiado que es al casarse con semejante belleza. En algunos hasta se nota la ilusión por una luna de miel bailando el mambo horizontal.
  • Las lágrimas de las mujeres de la familia: Especialmente las de la madre de ella. No faltan las amigas de la infancia ni las hermanas. Especialmente crueles son las de las solteronas. El contrapunto triste a un día de felicidad.
  • Los hombres en la puerta: Esto es tan cierto como que en frente de cada iglesia hay un bar. El hombre es alérgico por naturaleza al paripé y la castaña y ver sufrir a otro compañero o incluso rememorar los momentos pasados hace años no es plato de buen gusto, especialmente si la alternativa es un vermout viendo el deporte televisado.
  • La MVP: La Mujer Vestida Peor (C.Murnau dixit) es la gran atracción de la boda. Blanco de las críticas de las mujeres y de los hombres cotillas (yo entre ellos). Generalmente suele ser esa familiar que ha subido un peldaño en la escala social gracias al matrimonio, pero que sigue llevando la impronta de la barriada en la que nació. Los hits más esperados son los estampados animales, los tocados a lo Ascot, los diseños de la modista del pueblo, el vestido tres tallas menos de lo razonable o lo más caro de la tienda más “in” de la capital. Esto último es sangrante, porque existe la creencia de que cuanto más cuesta más bonito es, craso error.
  • Los amigos del novio: Reconocibles por llegar a la comida con un impresionante pedal, fruto de un saqueo atroz de las bandejas de vermout, San Francisco, fino o cualesquiera otras bebidas alcohólicas que se toman mientras vienen los novios al restaurante. No deben faltar las canciones durante la comida: “Alcohol (x4), hemos venido a emborracharnos, lo de la boda nos da igual” o “El polvo de esta noche si que ye legal”. En ésta última suele ser épica la cara de la novia.
  • El beso demandado: Los invitados deben pedir que los novios se besen durante la comida y deben jalearlo convenientemente. Si es muy mojigato, hay que pedir más, si es gochón, hay que aullar como se merece.
  • El notas: Entre los invitados tiene que haber siempre uno al que el alcohol le siente especialmente bien y le dote de unas cualidades chistosas incomparables. Al principio resultará agradable, al final desearías que se le cortase la digestión.
  • Las canciones que no deben faltar. No pienso hablar del puto Paquito, por mi le pueden dar mucho por culo. Hablo de las que verdaderamente enardecen al personal y fomentan la fiesta por la vía del ridículo: Melancolía, Eloise, Chica Ye-ye, Escandalo, Saturday Night (trili lara la), I will survive, un megamix de Manolo Escobar, Rafaella Carrá…
  • El incidente en la pista de baile: Esto es imprescindible, una copa debe derramarse y manchar a la más borde de las invitadas.

Seguramente me olvide de alguno, pero creo que con estos basta por hoy…

Zwitterion.

Un zwitterion (ion dipolar) es una molécula eléctricamente neutra, pero que presenta cargas parciales positivas y negativas en átomos diferentes de su estructura. La palabra me mola mazo desde aquellas clases míticas de química de la carrera, con nuestro querido “Moñacos”.

En aquella época (finales del sXX, principios del XXI), existía una serie de gran éxito entre las chicas de mi generación. Una serie en la que una chica sosa, monilla (pero plana) y gilipollas lo pasaba mal en un mundo hostil, pero conseguía follarse al cabrón de la residencia, al majo y a su hombre ideal. Además, y como bonus track, se hacía amiga de la Power Ranger Rosa, cuya voz atormentó mi infancia. Lo has acertado, se trataba de Felicity.

Con el pelo corto era peor.

Desconozco por qué Felicidad (sí, ese era su nombre), tenía tanto éxito. Si no recuerdo mal, la chica se iba a estudiar no sé que ostias a no sé que ciudad con tal de seguir a su amor platánico del insti (High School en los USA). Cosa un poco futil, porque la chavala tenía toda la pinta de misionero a oscuras y nunca antes del matrimonio. Es más, tenía la apariencia y la actitud de ir a poner cara de asquito al ver su primer pene erecto. A lo mejor ése era su secreto, apelar a ese corruptor que todos llevamos dentro y conseguir que el chico guay se fijé en ella con ánimo folletil. Una vez pasado el mal trago, ella ya se encargaría de dosificarle el sexo y domarle como se merece.

Yo, desde luego, melafo pero con un plan de huída bien planteado, porque hay que tener muchos huevos para aguantar sus filosofadas y a su amiga la Power Ranger.

El caso es que yo jamás pensé que por Felicity (la serie) yo pudiera sentir nada positivo. Es una serie que generó una ola de chicas “reflexivas”, preguntándose a qué huelen las nubes, mortificándose por no tener al macho alfa en lugar de airearse y charlar con los feos. Digamos que Felicity fue un precursor de la mierda EMO actual.

Sin embargo, la vida es durísima. Hace poco he descubierto que uno de los productores ejecutivos de la misma es, probablemente, el hombre del que dependen las esperanzas de toda una generación. Por si no lo sabes, agárrate.

JJ Abrams, el creador de LOST, es también el creador de Felicity.

¿Cómo es eso posible? Lo desconozco. Pero si Pablo perseguía cristianos para luego caer del caballo, me muero por saber desde dónde cayó JJ para pasar de Felicity a LOST a través de Alias.

Por eso me acordé de zwitterion, porque eso es lo que es JJ, positivo (LOST) y negativo (Felicity) a la vez. Y no, no estoy loco, lo que pasa es que el mono de LOST me trastorna. Menos mal que quedan un par de meses…