Todavía no son las ocho de la mañana y ya he vivido dos experiencias cercanas a la muerte en el día de hoy. No está nada mal.
Tuve que llevar a mi mujer al aeropuerto, pues tenía un vuelo a las 7:30. Madrugón del copón, coger el coche y llevarla. Hasta ahí todo normal.
Experiencia nº1:
He conducido durante tres canciones (~15 min) sin enterarmente absolutamente de nada. No es la primera vez que me ocurre, vas conduciendo y de repente te das cuenta de que llevas un rato sin estar atento. Este caso ha sido más grave que otras veces, porque llevaba el CD en reproducción aleatoria y no recuerdo ni siquiera cuáles eran las canciones que estaban sonando. La carretera estaba vacía, menos mal, porque podría haberla liado parda. Afortunadamente o desgraciadamente, no lo tengo claro todavía, me despertó lo que constituye la…
Experiencia nº2:
¿Qué me sacó de mi letargo? Un hercúleo pedo líquido, pestilente y de duración homologable para el Libro Guinness. Mientras ventilaba el coche, tratando de recuperarme del atentado que mis intestinos acababan de cometer contra el resto del cuerpo, sólo era capaz de pensar en pisar a fondo para llegar a casa. No olvidemos, queridos lectores, que un cuesco es el grito liberador de la mierda oprimida. Así que forcé los 60CV de mi C3 como si mi vida dependiera (que dependía) de ello. La cuestión quedó en un tira y afloja entre el esfínter y mi cerebro. Yo, temiendo lo peor, empecé a valorar hacer una parada en el arcén y enseñar mi blanco culo a todo el tráfico de la Y asturiana. Afortunadamente, la posición sentada ayudó a mi esfinter a resistir en plan Abismo de Helm. Al menos, llegué al garaje.
Pero claro, una cosa es aguantarse en la misma posición y otra muy distinta es moverse. Aquí ya fue la madre de todas las concentraciones. El autocontrol que he tenido durante los escasos 150m que separan el garaje del portal de mi casa me cualifica directamente como monje shaolin por lo menos. No sabía si andar pacientemente o correr, así que sospecho que me he marcado un trayecto en plan Chiquito de la Calzada, mientras mi boca se retorcía en mil muecas de pánico. Gracias a LOL, llegué al portal, donde vi claro que la salvación estaba cerca. Al fin y al cabo, si me cagaba encima, estaba a un paso de casa. Pero no iba a rendirme tan facilmente. Llamé al ascensor y os juro que un temblor brutal recorrió mi cuerpo al ver que el ascensor estaba arriba del todo (Murphy, me cago en todos tus muertos). Al final llegué arriba (vivo en el último piso) con el cinturón desabrochado, las llaves en la mano y dispuesto a todo. Abrí la puerta de casa y me abalancé sobre el water. Impresionante el movimiento de bajar los calzoncillos con la izquierda mientras levantaba la tapa con la derecha, por cierto.
Y luego, la liberación en forma de explosión marrón. El alivio, el placer, las endorfinas y el post para que quede para la posteridad. Si nunca has sentido que te ibas a cagar encima es que no has vivido al límite.
Ahora ya puedo empezar el día tranquilo…
Como te comprendo.
Gracias por compartir ese momento marrón con tanto detalle…. creo que dejaré el cola cao del desayuno para momentos más alegres…
Sobre el coche a mí me pasa algo “parecido” no sé si es que me conozco ya demasiado bien el trayecto Vitoria-Madrid, pero no es la primera vez que me he hecho el trozo hasta casi Lerma sin enterarme, pero de verdad, de decir pero Lerma ya??? y no me acuerdo de haber llegado hasta allí… X-Files…
Qué cerdada xD Al menos tienes ascensor, imagínate que tienes que subir varios pisos por las escaleras y cada vez que levantas un pie la gravedad y los intestinos te lleven la contraria, esto es, los residuos hacia abajo.
@cris: Creo que este no es un blog que se deba visitar al desayunar… por si acaso.
Joder, cómo he sufrido con tu relato. ¡Te mereces una medalla!
Tengo una parecida a tu primera parte, cuando me quedé dormido durante unos segundos en un tramo recto de autopista a 130km/h……¡en una moto! A-co-jo-ne. Por lo menos no me estaba cagando….
¡Si, he vivido al límite!
Me suele pasar más con las ganas de mear pero conozco ambas sensaciones. Lo peor es cuando te toca compartir el ascensor y no puedes moverte ni poner caras raras… y a veces, hasta tienes que mantener la conversación.
Jesus! Que descripción más meticulosa de los hechos acaecidos a altas horas de la mañana jajajaja, jodeeeeeeeeeeerrrrrrrrrr me he partido la caja y me he descojonado viva.
A mí tambien me ha pasado esta experiencia, cuando he tenido cagaleras. Una de ellas, por comerme casi 4 kilos de hijos de una sentada. Joer, salía una explisión en forma de sombrilla que te vas por la pati. No veía el momento de llegar al wc, es como si cada vez que andaba, más lejos se encontraba. Muy mal, no recomendable.
PD: De la risa, se han acercado compañeros a leerlo y mi jefe. Joer, vaya carcajadas
a veces m da cosa leer tus posts porque algunos son asquerosos pero hoy… bueno, hoy también lo ha sido xD pero jajaja todavía me río! muy bueno!
Si te sirve de consuelo a mi ambas cosas me han pasado, pero no en el mismo día.
Aunque más angustiante que la sensación de irse por la pata abajo es la sensacion que consiste en ir a tirarse un pedo y a mitad de maniobra darte cuenta de que no es un pedo, sino que hay “algo más”; con la consiguiente visita de urgencias al servicio.
El peligro de vivir al límite es que hay una posibilidad de cruzar el límite sin querer…
Jejejjeje dos momentazos y contados majistralmente
Me siento identificado plenamente en las dos situaciones que cuentas!
Real como la vida misma. A mí me ocurrió una vez en una discoteca.
Yo creo que quién más y quién menos ha pasado por esta experiencia tan cercana a la muerte
y curiosamente, cuando me ha pasado, el ascensor también estaba arriba de todo, este Murphy mira que era cabrón!
Ya claro, pero…
¿y cuando se engancha la cremallera del pantalón?
Tu cuerpo ya ha hecho el cálculo del tiempo que le va a costar hacer toda la maniobra.
Si se engancha la cremallera, creeme. La has CAGADO.
jajajaja, te juro que pensaba que la historia terminaria mal. Siguiendo con las reflexiones del anterior comentario, a mi me ha pasado que lleve un pantalon con nudo (como un chandal) y no poder desliarlo y tener que bajarlos con el nudo hecho, un esfuerzo mas que sobrehumano.
Por cierto, alguna que otra vez, ademas de sufrir muchas historias parecidas pero con final feliz, he sufrido algunas con un final catastrofico. El tema es que mi culo lo aguanta casi todo, pero el water se entiende que ejerce un poder sobrehumano sobre el, y cuanto mas cerca estoy peor, y cuando mis ojos mandan la señal al cerebro que lo tengo delante, dios nos coja confesados.
Que prosa muchacho, como has sabido mantener la tensión hasta el feliz desenlace; igual que Ken Follet, cuando Lady Aliena estaba ya cerca de encontrar a Jack en la catedral francesa, pero no estabas seguro de que estuviese trabajando allí.
Todos hemos pasado por experiencas parecidas, por separado, pero combinadas… Más de una vez llendo a Torrelavega, no era capaz casi de pasar de Pola de Siero y tenía que parar para el orín arcenero de turno, que felicidad cuando liberas la presión.
Lo del “hercúleo pedo líquido” me hizo temer lo peor… que saliera con sorpresa. Afortunadamente creo que al final no fue así jeje.
Hacía mucho que no me reía de esta manera leyendo un post. No por el suceso, ya que los que lo hemos vivido no se lo deseamos a nadie, es por la forma de contarlo.
También me hace gracia recordar como el día en que quedamos tuvimos una conversación similar, aunque los protagonistas eran otros.
Grandisimo! Me he reido un monton, esa sensacion de tener lo marron asomandose no tiene precio. Un gran momento que todo ser humano tiene que pasar para morir tranquilo.
He almorzado unas vieiras regadas con chardonnay, y hubiera jurado que habían hecho buenas migas con las enzimas gástricas, hasta que se ha empezado a remover todo, al leer este post.
Marrano, hombre….
“Pero claro, una cosa es aguantarse en la misma posición y otra muy distinta es moverse”…a estas alturas ya me corrían las lagrimas por la mejilla…hacia tiempo que no me reía tanto…muy gráfico el post, y como bien dices, el que no ha vivido una situación parecida no sabe lo que es, pero sinceramente, creo
que, al que mas al que menos, a la mayoría de los mortales nos a pasado alguna vez. una situación parecida…
P.D.
Cuando la gana aprieta, da mas gusto el cagar que el follar…¡¡¡