Muchas veces me doy cuenta de que este blog no refleja toda mi personalidad. La categoría de Libros está demasiado vacía para todos los libros que he leído y leo al cabo del año. Hoy,
este post de uno de los mejores blogs que puedes leer en castellano, me ha recordado que nunca he hablado de uno de mis caballos de batalla en lo que a literatura se refiere:
El fomento de la lectura en el colegio y el instituto en España es una mierda.
Ojo, no es una afirmación gratuíta. En mi casa tengo dos estanterías
Märkor llenas de libros (todos leídos), algunos apilados sobre otros. En casa de mis padres también dejé libros y no cuento todos los que saqué de la biblioteca cuando no me daba cuenta que los libros hay que poseerlos.
Pues bien, de todos los libros que me mandaron leer, sólo uno (El Príncipe Destronado, de Delibes), tiene el privilegio de estar colocado al lado de los demás. El resto los he condenado al ostracismo. Entre ellos: Tres Sombreros de Copa, La Gitanilla, El Árbol de la Ciencia… casi todos los libros que me (nos) mandaron eran obras consolidadas de la Literatura Española. Lamentablemente, todas acabaron siendo profundamente odiadas. Unas porque llegaron demasiado pronto, otras eran de temática poco atractiva, otras eran aburridas, otras eran sencillamente infumables…
Comprendo que la escuela no es el único lugar donde debe recaer la responsabilidad de promover la lectura, pero lo que no debe de ser nunca es un sitio que haga que los niños odien leer, que es justo el efecto natural de recomendar libros como los que menciono más arriba. Y que no me vengan con el manido argumento de que a la juventud de hoy no le gusta leer. Una mierda. Cualquier escritor en su sano juicio mataría por ser J.K. Rowling, desollaría por haber escrito “Crepúsculo” (impresionante la adicción de mi sobrina a dicho libro), vendería su alma al diablo por ser
Enid Blyton o se tiraría a Cristina Almeida por firmar “Memorias de Idún”. Algun cultureta dirá: “Eso es literatura de segunda…” Yo respondo: ¿El objetivo no es el fomento de la lectura? Una vez que el gusanillo ha entrado, será menester del joven adulto elegir qué libros leer. Algunos se quedarán con Dan Brown, otros leerán a Kirkegaard. Poco importa, el caso es darle la oportunidad a la juventud de gozar de uno de los mayores placeres.
¿Quién tiene la culpa? No lo sé, pero si recuerdo a algunos de los responsables directos: los profesores. Si se manda el mismo libro cada año, uno por trimestre, y se hace un examen del mismo ,pues a lo largo de diez años no hace falta leer más de tres libros. ¿Exagero? Ni un ápice. En mi vida he tenido un profesor de Lengua y Literatura al que le gustase leer y se le notase. Sí queridos lectores (y queridísimas lectoras), como lo estoy diciendo.
Sé que es sencillo criticar, por eso propongo lo que yo haría (y haré cuando tenga hijos): escuchar al que quiere leer, atender a sus gustos y recomendar un libro. A cada cual según sus demandas y sus capacidades. Para los más jóvenes están los libros de “El Barco de Vapor” (algunos maravillosos y eternos, como “Fray Perico…”). Para los aventureros: Sandokan, algunos de Julio Verne o cualquiera de literatura fantástica juvenil actual. Para los amantes del misterio Los Tres Investigadores o Sherlock Holmes. Para los geeks El Juego de Ender o Dune. Para los frikis ESDLA (si son capaces de pasar de la comarca, claro) o Poe (con dos cojones)… Y esto restringiéndonos a las novelas, porque no veo por qué no se puede recomendar a alguien leer un libro sobre la criptografía en la 2ª Gerra Mundial, la moda durante el renacimiento o la biografía de Madonna.
Es una pena que alguien con ganas de leer se vea forzado a tragarse un libro que no le gusta. Por eso yo tampoco presionaría a nadie a leer más allá de las primeras 20-30 páginas (ciento y pico para ESDLA). Si no gusta, se prueba otro ya está. Hay más de un libro para cada persona, pero no todas las personas valen para un mismo libro.
Posted on Marzo 30th, 2009 por Ponzonha
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