Maravillas de la Internet del 22-4 al 23-4

Disfrutad de la variedad seleccionada del 22-4 hasta el 23-4:

  • Big Stupid Idiot: 10 Pictures That Give Emo/Goths A Bad Name – 10 fotos de seres humanos especiales: Emo-góticos.
  • Ryanair confirma que estudia una «tasa para obesos» en sus vuelos – Y digo yo, ¿Qué tiene que ver un índice de masa corporal grande con ocupar más espacio?. Este tipo de gilipolleces las monta el subnormal de Michael O'Leary para hacerse propaganda gratuita en los periódicos y en los blogs. Oh… wait!
  • PHD Comics: Tales from the Road – MD Anderson Cancer Center – La investigación sobre el cáncer explicada en un cómic. No os lo toméis a coña, es la puta realidad. Por eso no deberían de publicitar tanto los avances en los periódicos, porque muchas veces se venden como soluciones universales cosas que a lo mejor ayudan a una pequeñísima fracción de afectados.
  • Espoiler: Promesa pública a la Ministra – Acertado análisis. A mi tampoco me importaría pagar a los creadores y actores de LOST si sé que mi dinero va directamente a los responsables de mi placer. Eso sí, el sistema debe de ser transparente y justo, más allá de cánones, SGAEs y demás mierdas.
  • Mapping a lost world – Hace 6000 años se podía caminar de Londres a Amsterdam a través de Doggerland. Esa tierra perdida se inundó a razón de 1-2 metros por siglo y no creo que el fenómeno fuera antropogénico. Me pregunto que opinará Gore de esto.

Nueva cabecera [NSFW].

Esta vez no he puesto cabecera NSFW, en lugar de eso me he decantado por una mujer que me gusta bastante (aunque no está en mi top 3).

Aquí tenéis el búho en resolución mortal, para contarle las plumas.

Pulsa para verlo en grande.

Y ahora la buena noticia, la última vez os privé de de la dueña del ombligo, afortunadamente para todos los que lamentaron la pérdida, la he encontrado en mi disco duro. Espero que flipéis en colores tras el salto [NSFW]:

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Lo mejor de tu vida.

Cuando leo las edades de muchos de mis parroquianos en sus respectivos blogs, no puedo dejar de pensar que estoy obligado a que las nuevas generaciones conozcan los seres que marcaron la mía.

Sin duda uno de esos Seres Míticos es Julio Iglesias. No sólo por su insigne persona, sino por todo lo que rodea al segundo cantante más rico del planeta (tras Paul Macarnei). No sólo es el patriarca de una saga que da para mucho, sino que estuvo casado con Isabel Preysler, una mujer de lo más interesante.

Julio conoció a Isabel cuando ella tenía 19 años. Tuvieron tres hijos, luego se divorciaron, ella se casó con el Marqués de Griñon y, en 1986, conoció a Miguel Boyer, por aquel entonces Ministro de Economía y Hacienda del PSOE. Ministro por cierto responsable de lo de Rumasa y durante mucho tiempo delfín de Felipe. Vamos, un hombre poderosísimo. Sin embargo, el poder no lo puede todo, como trató de recordarle el gran Julio. Para elllo, cantó la canción que os traigo hoy.

Todavía recuerdo el revuelo que causó la canción, pues es básicamente un vacile de Julio a Boyer remarcando que el que desvirgó a la Preysler fue él y no el insigne ministro. Obviamente, no recuerdo eso exactamente, pues era muy pequeño para comprender conceptos como la desfloración, pero sí me llegaban los rumores entre las madres sobre “La última de Julio”. ¿No me crees? Disfruta de la canción y léete la letra, verás que no miento.

¿Envidia?

La letra, tras el salto. Las negritas son mías.

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De bien nacidos…

Necesito escribir este post. No tengo la esperanza ni la intención de que el propositus lo lea, pero quiero desahogarme.

Me tengo por una persona bastante solidaria, especialmente en el trabajo. Procuro ayudar a la gente lo mejor que puedo, aunque sin pasarse. La vida me ha enseñado que a veces pasarse de generoso acaba volviéndose contra uno. Me proporciona mucha satisfacción echarle una mano a alguien, dar consejos, evitar que la peña cometa errores tontos de fácil solución. Soy el tipo ese que te dice que no aparques ahí porque la grúa pasa sobre las 10 AM todos los días a recoger a su víctima, el que cuando le preguntan dónde está una calle desde un coche puede llegar a aconsejar aparcar e ir andando o el que pierde un par de horas de trabajo por ahorrarle a otra persona días del suyo.

Si he de ser sincero, hago esto porque me gusta pensar que me hace mejor persona. Otra forma de egocentrismo, obviamente. Si le bajo la basura a mi vecina es porque me derrito pensando que le dirá a su marido lo guay que es ése apuesto joven de enfrente. Soy así. Que alguien me de las gracias es de lo que más me satisface en la vida. Obviamente, también pesa el factor hoy-por-tí-mañana-por-mi, pero os prometo que en mí es secundario.

Pero lo que más me gusta es que este tipo de reconocimientos sea en público. Que en una reunión grande alguien me señale y diga “No hubiera sido posible sin su ayuda” me orgasma mentalmente. Tanto es así, que procuro hacer lo propio con los demás, por si acaso el que ayuda es alguien como yo. Sin embargo, esto no debe confundirse con la mera educación. Hay momentos en los que el protocolo, la situación o la dinámica de la conversación obligan a reconocer que se ha recibido una ayuda, ya sea para poner una lámpara, ya sea para descubrir un hotel precioso. En esos momentos es donde uno se la juega. A mí me duele mucho, muchísimo, ser testigo de cómo hay personas que son incapaces de ése pequeño reconocimiento aún cuando se lo ponen en bandeja. Sin embargo, el egoísmo, la envidia o las ansias de protagonismo son poderosos y pueden más que la honestidad, la solidaridad y el reconocimiento para la mente débil.

El necio no se da cuenta que agradeciendo públicamente se hace más fuerte a los ojos de los demás. No sólo el que le ha ayudado estará más predispuesto a ayudar la próxima vez, sino que se ganará la simpatía de otros candidatos a ayudar. De lo contrario, puede pasar que al que ayudó ahora le apetezca perjudicarle. De momento no he llegado a ése punto y espero no hacerlo nunca, pero no prometo nada.

…es ser agradecidos.

Me han dado por detrás.

Al entrar en una rotonda un señor mayor me ha jodido completamente el difusor de mi C3. Creo que he perdido apoyo en las curvas a izquierdas, lo que me supone un par de décimas por vuelta.

Afortunadamente estoy bien y el señor fue muy razonable. Mantuvimos la calma, dialogamos como dos personas adultas y bien educadas y fue cuestión de un cuarto de hora. Ahora todo está en manos de nuestros respectivos seguros.

Que todos los incidentes sean así.

Publicado en Yo