No me gusta el autobús.

Por razones que no vienen al caso, últimamente he recuperado la costumbre de ir a trabajar en autobús. Digo recuperar la costumbre porque estuve desde 1994 hasta 2003 cogiendo el autobús dos veces al día.

Afortunadamente para mí, me había olvidado de lo horrible que es.

Higiene: Una de las peores cosas que tiene subirse en transporte público es compartir el reducido espacio con otros seres humanos. Si es a primera hora de la mañana, las densidades alcanzan valores que ni las manifestaciones según los organizadores. Esa proximidad permite comprobar que el agua y el jabón son dos elementos desconocidos para muchos de nuestros conciudadanos. Da igual raza, sexo o condición social. Siempre hay alguien con el sucio de no lavarlo en una semana, con los sobacos en fermentación o con los pies cosecha del 99. Y yo no lo soporto. No es la primera vez que me tengo que bajar debido a las náuseas, en concreto el lunes fue el pelo de una chica, que apostaría a que se podría modelar sin necesidad de fijador.

Civismo: Un clásico, subirse en la parte delantera del vehículo y apretarse bien para comprobar que en la parte de atrás hay espacio de sobra. Generalmente es a causa de algunos ejemplares insensibles a las necesidades del colectivo y que no avanzan ni a la de tres. La visión de niñatos sentados mientras hay ancianos de pie es otra cosa que me toca los cojones. Ojo, que digo ancianos, porque también me revienta ver cómo hay gente de 60 reclamando asiento como si ya estuvieran “Knocking on Heaven’s Door”. Y, cómo no, también están los que nos hacen partícipes a todos los viajeros de su iCoz, de su conversación con el móvil o de su charla con el amiguete.

Lluvia: En Oviedo llueve bastante, es un hecho. Pues bien, ¿Cómo es posible que si llueve y te subes a un autobús puedes acabar mojado? Sencillo, porque los paraguas están mojados. Además la lluvia tiene un efecto multiplicador de los olores, porque con la calefacción el agua de la ropa tiende a evaporarse.

Comodidad: Tengo la suerte de tardar 12 minutos de garaje a garaje, mientras que el autobús suele llevarme unos 35-45 minutos. Y lo digo con toda la objetividad del mundo.

Así que lo tengo claro, me quedo con mi paseo en C3 por la mañana, oliendo a mí, sorteando rotondas y sequito. Gracias.

22 pensamientos en “No me gusta el autobús.

  1. Meeeeeeeeeeeetro! Meeeeeeeeeeetro!

    La verdad es que en tus condiciones (12 minutos, parking asegurado, frente a 40 minutos), merece la pena usar el coche.

  2. Es sobretodo divertidísimo el L2 en verano…

    No hay lluvia, pero entre el calor y que aqui en Asturias es calor “pelín” humedo… el L2 (línea que da servicio entre todos los campus, aparte de otros destinos) va que no veas de ambiente y olor a humanidad xD

  3. A mí me encanta el autobús porque comparado con el metro en hora punto es algo así como el paraiso XD aunq obviamente como en mi coche no voy en ningún sitio.

    Y lo que menos soporto del transporte público sin duda es la falta de civismo, muy por encimma del olor a sudor y demás. Me dá muchísima rabia la mala educación.

  4. PUes yo lo cojo a diario y es relativamnte cómodo, ya dije en algún post que lo que más me toca las narices es la dependencia de horarios (sí, y los canis folladores), pero parece que se va calmando el asunto.

  5. Si metro, el transporte público es insufrible. Porque coger un autobus hoy en día es, en la mayoría de los casos, un suplicio.

  6. ¿que tardas menos en coche? Yo hubo una época de estudiante, en el que tenía que ir de una punta de la ciudad a la otra, y tardaba prácticamente lo mismo andando que en bus.

    Y como dice Vitoro, aquí en Murcia, en verano los autobuses huelen que da gusto; incluso con el aire acondicionado a tope

  7. @Pascual: Andando tardo menos que el bus cuando es cuesta abajo. Cuando es cuesta arriba, el bus me gana… y acabo sudado. Es lo grande de una ciudad con cuestas…

  8. Yo si puedo voy andando a todos los sitios, sobretodo cuando sé que el bus va a ir lleno hasta arriba. Hace no mucho iba delante mío un señor que parecía que se había cagado de lo mal que olía… tanto que llegué a pensar que había sido yo el que se lo había hecho encima. ¿POR DIOS… NADIE LO HUELE O QUÉ?

  9. Yo en Sevilla tardo tres veces más en autobus que en bici para los trayectos medios y largos, así que la decisión es fácil.

  10. El problema es haber dejado de ir en bus. Cuando te acostumbras a otra alternativa ya no quieres volver…

  11. Hay bastante pocos olores que me molesten y estoy acostumbrada a peores olores que el de una persona con poca higiene así que ni me fijo.

    De todas formas, voy andando a todas partes. Si cojo el autobus, también lo que más me molesta es la falta de civismo.

  12. Hace tiempo, cuando el tener coche era algo muy, muy lejano, prefería andar cincuenta minutos hasta la facultad que estar quince dentro del autobús. Sobre todo al llegar el buen tiempo y en horas punta ni me lo planteaba.

  13. Tu articulo esta muy interesante y tocaste temas como el de la higiene y civismo principios que se han perdido hoy en dia. Comparto tu misma forma de pensar. Te felicito!!!

    Exitos

  14. Pero, ¿te hace falta coger el autobús? Si es que los de provincias sois más vagos… Luego venís a Madrid y lloriqueais por no tener un metro en cada manzana. ;)

    Odio el autobús, lo odio. Prefiero miles de millones de veces antes el metro. El tema de los olores es el mismo, pero no dependes de atascos ni nada parecido. Averías sí, pero éstas son menos frecuentes que atascos a primera hora en Madrid.

  15. @El Duque: Joder como sois los de la aldea más grande de España. Sí, en provincias hay grandes aglomeraciones urbanas. Las llamamos ciudades.

  16. Si tardas 12 minutos en coche,¿Cuanto tardarias andando?, 20 minutos o asi presupongo. ¿No te merece la pena? tanto economicamente, como por salud.