Hay días en los que no pasa nada. Hay días en los que de repente nuestro mundo cambia de golpe. Hoy me he levantado, he puesto la radio para oir a J. R. Lucas como todos los días y me he llevado una desagradable sorpresa: Michael Jackson ha muerto. (También Farrah Fawcett, pero es que ella eligió un mal día).
Dejando a un lado los comentarios sobre su salud, hoy será un día largamente recordado. Hoy es el primer día en el que el primer fenómeno de mi generación ya no está. Para la gente que nacimos en los 80, Michael Jackson era algo más que un cantante excéntrico, algo más que el autor del disco más vendido de la Historia de la Música, algo más que el negro que se volvía blanco. MJ era el de la chaqueta roja de cuero, el del Moonwalk, el del guante de diamantes, el de las carpetas, el de las pegatinas de Tele Indiscreta en las Orbea, el de los grititos y la mano en el paquete… ¡Por el FSM! ¿Quién no le intentó imitar alguna vez? En una época sin Internet, sin vídeos musicales, Michael Jackson consiguió que todos viésemos sus vídeos musicales en la Primera Cadena o en la UHF. Todavía recuerdo el miedo que pasé al ver por primera vez El Mejor Videoclip de la Historia, en una clase de Inglés en 1987.
No sólo eso, gracias a MJ comprendí que no vivía en el culo del mundo, pues todavía recuerdo el revuelo que hubo en el cole cuando vino a Oviedo a tocar en 1992 dentro del Dangerous Tour en el viejo Tartiere (en aquel concierto hasta apareció Slash para el Black or White). Ahora ya no queda ni Tartiere ni artista y yo ya soy un viejo nostalgioso.
Es cierto que su estrella se ha ido apagando con el tiempo poco a poco. Agobiado por deudas, por una corte de chupópteros que pululaban a su alrededor, no creo que MJ hubiera cambiado mucho desde que era aquel niño de seis años que cantaba junto a sus hermanos. Seguramente ése fue el principio de su decadencia, el germen de sus desequilibrios afectivos y emocionales. Demasiado joven, demasiado pronto.
Ahora por fin podrá descansar.
Para recordarle, nada mejor que El Mejor Vídeo de la Historia de la Música y una lista que recopilé hace poco con versiones de sus canciones. Me pregunto cuanto tardarán en hacer de esa lista un disco…
Thriller 1982.
