Queridos lectores, hace un par de horas he vivido una situación bastante extrema, cuando por mi culpa se ha declarado un pequeño (depende de cómo se mire) incendio en el laboratorio.
Para no extenderme mucho diré que tener un líquido inflamable (alcohol) dentro de un recipiente inflamable (polipropileno) cerca de una llama es una receta para el desastre. En este caso unas llamas bastante chulas de alrededor de un metro de altas extendidas por una superficie bastante considerable. Afortunadamente, en el laboratorio hay mantas ignífugas y extintores (y calma suficiente para usarlos) por lo que no hubo que lamentar daños personales. Los daños materiales se evaluarán el lunes por la mañana, pero bien está lo que con el dinero se puede arreglar.
Eso sí, al pensar lo que pudo haber pasado no puedo evitar sentir escalofríos, porque a lo mejor en vez de hablar así en plan cachondeo tenía que dictarle el post a alguien desde la unidad de quemados de un hospital. En fin, bien está lo que bien acaba y como de todo hay que sacar moraleja, hay van unos consejos:
- El alcohol es inflamable en estado líquido y flota, por lo que jamás se le debe intentar apagar con agua. Lo mismo ocurre con el aceite y casi todos los compuestos orgánicos. Lo mejor es sofocar el fuego con una manta ignífuga, tierra o un extintor de polvo.
- Los vapores de alcohol (y otros compuestos orgánicos) son muy inflamables (y sospecho que prenden a menor temperatura que en estado líquido), por lo que tras sofocar el fuego hay que esperar a que se enfríe todo antes de levantar la manta ignífuga. De lo contrario, al entrar el oxígeno se puede encender en plan deflagración con efectos potencialmente peligrosos. Creedme.
- Para usar un extintor, tumbarlo en el suelo entre las rodillas para quitarle la anilla (es la forma más fácil y rápida), apretar el gatillo y apuntar a la base del fuego. Es importante tener claro el plan de ataque, porque un extintor tiene una carga bastante limitada, así que no conviene desperdiciarla de camino a las llamas.
- Calma, mucha calma ante todo. Cuando hay fuego y materiales inflamables alrededor, lo peor que se puede hacer es precipitarse, correr o actuar bruscamente.
- Los extintores de polvo están llenos de polvo muy fino. Eso significa que cualquier aparato en la habitación en la que se ha usado un extintor debe de ser limpiado a fondo antes de usar.
- Descanso. Curiosamente los experimentos fracasados y los accidentes ocurren los viernes y en verano, precisamente el día y la época del año en la que uno está más cansado. El cansancio hace bajar la guardia y tomarse las cosas peligrosas más a la ligera.
Nada más, reiterar lo de que todo el mundo está bien y desearos un feliz finde.

