Todo lo bueno termina y las vacaciones no son una excepción.
Ya os dije que este año tocó una semana en la Toscana y tres días en Roma. Las vacaciones podría resumirlas con una palabra:
CALOR.
Sí amigos y amigas, estuvimos diez días entre 35 y 40 ºC, lo justo para comprender que hemos nacido para vivir en Asturias o en cualquier otra parte más al norte. El frío tiene remedio sencillo, pero el calor es infernal. La Toscana bien, después de conducir 2000 km por aquellas tierras puedo decir que es un paisaje precioso y muy interesante. Así las cosas, las vacaciones las resumiría así:
Gasolineras: Es impresionante la cantidad que hay por las carreteras. Una cada 10 km más o menos. El precio es más alto que en España (~1.3€) pero hay verdadera diferencia entre marcas (la vimos entre 1.1 y 1.4) y se paga menos cuando te la echas tú (en la misma gasolinera puedes elegir autoservicio o que te la sirvan por 8 céntimos más por litro).
Monumentos: Realmente es de lo que vive Italia turísticamente, de su ingente patrimonio histórico. Generalmente bien conservados, no pierden la oportunidad de sacar tajada cobrando entradas astronómicas por su visita. Así, calculamos haber gastado 100€ por barba en entradas a diferentes museos, iglesias y torres. Muchas veces nos sentimos estafados al comparar lo que se cobra por monumentos equivalentes en otros países, pero así son las cosas. Si alguien piensa ir a ver sin pasar por caja que se conforme con la basílica de San Pedro y con ver las cosas por fuera (que no es plan).
Precios: Cosa curiosísima la de los italianos. Es muy barato comer una pizza o un panini por la calle (y son excelentes) pero el sablazo por un refresco en una cafetería es considerable ( el más barato que tomamos fue de 2.5€ en un pueblo remotísimo). A cambio, no se puede fumar en ningún lugar público, por lo que he estado en más bares en italia en diez días que en España en todo el año.
Gastronomía: Italia es el paraíso de la comida ligerita y sencilla. Pasta, pizzas, focaccias y ensaladas están a la orden del día. Me esforcé en variar, y comí sopas, caza e incluso callos, pero tampoco me impresionaron, yo me ceñiría a lo clásico. Impresionante la afición que le tienen al tomate y al queso, es prácticamente imposible no comerlos en un menú normal. Por cierto, la pasta al pesto de verdad (no el que ponen a los turistas) es una delicia.
Hoteles: Gracias a tripadvisor.com, estuvimos en dos hoteles de nivel español (limpios, enteros y con buen desayuno), así que hay hoteles decentes en Italia (pero hay que buscarlos, claro).
Conducción: Lo peor del viaje. Son unos putos asesinos al volante. Perdimos la cuenta de los adelantamientos en raya contínua que vimos, gente a toda pastilla por la autopista (con baches tremendos, por cierto) y maniobras sencillamente temerarias. Hasta fuimos testigos de un accidente que por 30 cm no fue mortal, no os digo más.
Machismo: Impresionante. Anuncios verdaderamente sexistas (ya desde el aeropuerto), dependientes que se dirigían a mí cuando les preguntaba mi mujer, camareros que me traían la cuenta cuando la pedía ella, falta de mujeres en puestos de trabajo buenos. Para que luego digamos de España.
Ellos: Cuando van de traje, insuperables. Ni una gota de sudor, ni una arruga. Me quito el sombrero. Cuando van de sport, pues look bastante uniforme: pelo rapado, gafas gigantes, camiseta, pantalones cortos, tatuaje en la pantorrilla y chanclas.
Ellas: Completa desilusión por mi parte. Pinta bastante desastrada, descuidadas y muy sosas. Eso sí, me pareció que se llevan las pechugonas.
Pueblos medievales: San Gimignagno, Volterra, Cortona, Arezzo… preciosos pueblos medievales bien conservados y sin estridencias. Una verdadera pasada.
La sorpresa: Ya conocíamos Florencia, Siena, Pisa y Roma, así que no nos esperábamos encontrar nada más impresionante. Error. Hay una pequeña ciudad muy cerca de Pisa que es la joya desconocida de la Toscana: Lucca. Calles empedradas dentro de murallas, tiendas tradicionales mezcladas con joyerías artesanales e iglesias de mármol en miniatura. Preciosa y muy recomendable.
Calor: ¿Lo he dicho ya?. Yo no recomendaría ir a la Toscana en Agosto, visto lo visto. Vimos gente sufriendo, especialemente ancianos, obesos, embarazadas y niños pequeños. Y no estoy exagerando.
En otro momento os cuento lo que descubrí de España (y los Españoles) en estas vacaciones.
Posted on Agosto 31st, 2009 por Ponzonha
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