Y la selección española volvió a darme una alegría. Vaya tres partidos que se han marcado para ganar el Eurobasket que jamás debieron perder en casa.
No tenía pensado hacer este post, pero necesitaba confesar una cosa: Visto lo visto en la 1ª fase, estaba convencido de que la selección la iba a cagar. Sí señores, a cagarla bien cagada. Supongo que como yo, la mayoría estaríamos en la misma situación. Y no me (nos) culpo.
A lo mejor a los más jóvenes no les pasa, pero es que los viejos estamos demasiado acostumbrados al fracaso estrepitoso de los españoles en el deporte. Y no es de extrañar, con una infancia compuesta por Perico llegando tarde al primer día de Tour, Salinas delante del portero o arrasar en las fases previas para no pasar de cuartos, todo ello aderezado con el hype pre-competición y el acuchillamiento general tras no cumplir las expectativas, lo normal sería esperar que todo volviera a la normalidad.
Sin embargo no es así. La nueva generación de deportistas españoles es infinitamente mejor, más inteligente, más competitiva y menos conflictiva que sus predecesores. Y eso mola mogollón, porque es una gozada ponerse en plan agorero y derrotista y tener que comerse las palabras.
Mi más sincera enhorabuena a los campeones del mundo, olímpicos* y de Europa.
*(Recordemos los miles de pasos no pitados a los EEUU, con reglas sensu strictu hubiéramos ganado).
