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Bridge to London: Conclusiones.

Tras un sueño reparador, aquí estoy dispuesto a compartir mis experiencias después de tres intensísimos días en Londres, la capital de la pérfida Albión. Como resumen general, os diré que ya estábamos planeando el próximo viaje a tan magna ciudad al poco de haber despegado. Ése es el efecto que tiene Londres en nosotros, que siempre nos deja con ganas de más. Os resumo:

Me gustó:

  • La bajada de la libra respecto al euro. La casi paridad hace que todo sea más asequible a ojos de un español. Pasamos de verlo todo con un 50% de incremento, a verlo con sólo un 10%. Eso anima a probar más cosas y te libera del yugo de pensar en el sablazo que te van a meter. Además, al pagar con tarjeta te preguntan si quieres pagar en €, con lo que ya puedes ver lo que te van a cobrar. Respecto a hace dos años y medio, los precios se han mantenido (en libras, se entiende), por lo que algunos productos españoles (Camper, por ejemplo) salen unos 30€ más baratos allí que en las tiendas de mi ciudad, cuando la última vez que fui era justo al revés.
  • El ambiente de compras navideñas. Civilización ordenada donde las haya, el West End, Carnaby, Regent y Oxford ST bullían el sábado con 2 millones de compradores (según el periódico). A pesar de eso, todo muy ordenado, paciente y pausado. Nada que ver con las verdaderas hordas que se puede uno encontrar en el Corte Inglés. Especialmente emocionante Hamleys, la juguetería de los cinco pisos, llena de padres e hijos compitiendo por ver quién disfrutaba más.
  • La proletarización del iPhone. En Londres todo el mundo tiene un iPhone. Atraídos por las ofertas de leasing de las grandes compañías (por 50 libras al mes te dan uno), todos los londinenses tienen el maléfico cacharrito de Apple. ¿Todos? Obviamente, no. El gafapastismo ha decidido que algo tan extendido ya no es tan cool y se decantan ahora por lo retro, especialemente por el mítico Nokia 3310. Aun así, mi Acer F900 seguía destacando, porque ni era retro, ni era Apple…
  • El mercado de Spitalfields. Animado por los consejos de mis queridos lectores, fuimos el Domingo a ver que se cocía por allí. Grandísimo acierto. Es un mercado lleno de puestos de ropa hecha por jóvenes diseñadores, desde chaquetas de lana, bolsos, gorros hasta fantabulosas camisetas (me pillé dos impresionantes). Destino obligado para todos aquellos que aspiren a compar algo de ropa en Londres con cierta personalidad. Eso sí, hay que tener en cuenta que no por se un mercadillo es barato, yo diría que tiene el precio razonable (las dos camisetas, 30 libras). Lo digo porque un grupo de compatriotas estaban decepcionados porque esperaban que fuera el clásico mercado con las gitanas vendiendo bragas a un euro… Por otro lado, hay unos puestos de comida bastante interesantes, con lo que se puede ir sin desayunar y ponerse morado con un brunch por todo lo alto. No recomiendo el vegetariano (ver más adelante).
  • La City. El barrio financiero mola mogollón, mezcla edificios modernos y antiguos y está lleno de los clásicos brokers que deciden el destino de nosotros, pobres mortales. Hay Wi-Fi gratis en todo el perímetro y se puede disfrutar viendo a los ejecutivos fumar a las puertas de sus trabajos mientras pasan un frío mortal.
  • La comida. Os voy a recomendar dos sitios. El primero es el Burlington Café, situado en el 9 de Poland Street (detrás de Regent St.). En pleno centro del pijerío se puede comer una patata asada con chile con carne por menos de 5 libras acompañada de una ensalada de pasta y medio huevo cocido. Un plato descomunal, calentito y algo picante ideal para reponer fuerzas en un día frío. No es un sitio al que haya que ir, pero conviene tenerlo presente en una zona sin mucho donde elegir. A donde sí hay que ir es al Sushi Hiroba amigos. Está a 100m de la parada de Holborn y es el recopón de la baraja. Los que me siguen por twitter saben que el sábado había una cola de mil demonios, pero el domingo pudimos entrar y sentarnos en la barra (de esas que los platos ban van dando vueltas). Como ejemplo de su calidad os diré que está plagado de japoneses (cosa que no ocurre en todos los sitios de sushi que visitamos) y que tiene platos que no se ven en los lugares occidentalizados. Ya estuvimos la vez anteriror y nos encantó, pero esta vez, envalentonados por el poderío del euro, nos pasamos cuatro pueblos. Yo me puse hasta las trancas y junté gran cantidad de platitos delante de mí. Los nipos comen lentamente y se les ve sin hambre, pero yo estaba esfamiao, con frío y viendo pasar delante de mí el paraíso hecho pequeños bocaditos. Probé desde los clásicos sashimi de salmón, atún y pez mantequilla, a maki con huevas de pescado naranjas del tamaño de canicas y uromaki recubiertos de una especie de caviar verde fosforito. Creo que dejamos el pabellón gaijin bastante alto. De postre, mochi, por supuesto. Un cosejo: los colores de los platos indican los precios, yo empiezo con lo caro (que suele ser lo más sabroso) y acabo matando el hambre a base de los platos de 1,50 (casi todos maki, esos rollos de arroz cubiertos de alga nori). Es obvio que hablo del sitio con pasión, pero es que creo sinceramente que cualquier amante del sushi debería visitarlo.
  • Los periódicos gratuitos. Sí amigos, como teníamos el hotel en zona 3 (bueno y barato, pero lejos), nos pasamos una hora diaria en el metro. Afortunadamente, los periódicos gratis ayudan mucho a sobrellevar el tedio del viaje. Mientras que los periódicos españoles que llegan a Oviedo (20 minutos y el infame Qué), se dedican a entretener con pijadillas, sensacionalismo y directamente mierda (eso sólo el Qué), los periódicos que te dan en el Tube son periódicos de verdad, pero gratis. Sí amigos, tienen una sección nacional, otra internacional, deportes… adornadas con banalidades también. Vamos, que entretienen pero no renuncian a informar. Estos periódicos se complementan con los que deja la gente en los asientos tras haberlos leído, por lo que al final del día siempre acabé leyendo algún periódico de pago por la cara. Mola.
  • El Imperial War Museum. El último de los museos gratis que nos quedaba pro ver no me defraudó nada. No soy un fanático de las armas, pero ver una V2, meterme en la cabina de un Lancaster o ver un Jadgpanther por dentro me encantó. El museo además está enfocado justo en la forma con la que yo veo la Historia Militar. No como una glorificación de la muerte y la destrucción, sino como una advertencia, como un recordatorio de lo dura que es la guerra. De hecho dejamos de ver la exposición sobre los niños durante la segunda guerra mundial porque mi mujer se emocionó hasta el punto de llorar. No era la única en la sala.

No me gustó:

  • La obsesión británica con la seguridad. Ya me había pasado la otra vez, pero en esta ocasión me sacó de quicio. Yo tiendo a leer todos los avisos que hay en los lugares públicos, pues suelen ser útiles, pero en el RU acabo saturado. Uno acaba hasta los mismísimos del “Mind the Gap”, de las pegatinas en las puertas que deben de estar cerradas, del cuidado con el escalón y demás historias. Sinceramente prefiero nuestra sociedad, si metes el pié entre el vagón y el andén… jódete y déjame en paz. Os lo digo en serio.
  • El metro. Ya lo he comentado anteriormente, pero me parece vergonzoso que le dieran los JJOO a Londres mencionando su metro como algo positivo. Sucio (todavía tengo los mocos negros, TRUE STORY), ruidoso, incómodo y con muchas escaleras. Nada comparable al de Madrid, por ejemplo.
  • El frío. No es que yo pasara frío, pues fui abrigado. Me refiero a que con cinco grados ya se veían personas por la calle ateridas y noticias en la TV sobre gente pasando frío en casa. Una mirada a las casas ya daba pistas: ventanas de madera de tipo guillotina por todas partes. Desconozco si ya existen, pero creo que el negocio del futuro es venderle a esta pobre gente las ventanas de doble cristal de PVC o Aluminio y los sistemas de calefacción eficientes que tenemos en España.
  • El rollo orgánico y vegetariano. Están completamente obsesionados con la comida “sana” y los alimentos-medicamentos. Como consecuencia, hay que andarse con mucho ojo, pues en cualquier momento tratan de colarte verdura sin cocinar con el pretexto de que es mejor. Quizá lo peor sea la moda de los brotes y los germinados, pequeños inventos del diablo que son capaces de destrozar un estómago a prueba de bombas como el mío. A parte de saber a ostias, generan unos gases que ríase Vd. de la fabada. Nunca mais. Prefiero el estilo vegetariano menos radical o el tipo indio, en los que las verduras no están reñidas con el sabor.
  • Las mujeres. Siempre hay ocasión para girarse a mirar a una bella mujer. No en Londres. Su carencia de materia prima sólo es comparable a su carencia de estilo. Afortunadamente, la inmigración mejora el producto local, aun así en el continente disfrutamos de mejores vistas.

Nada más se me ocurre por el momento. El resto lo dejo para que lo comentemos entre todos. Gracias por vuestros consejos.

Actualización: Desconozco por qué los comentarios aparecían cerrados en un principio. No era mi intención. Perdonad el error.

9 Responses to “Bridge to London: Conclusiones.”

  1. Tras leer esto se confirma de que cuando vaya a Londres voy a pasar mas hambre que pajarillo.

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  2. @Juananpol: No necesariamente hombre, que la ciudad está plagada de Pizza Hut, McDrogas, Burrikins y hasta algún que otro bar español.

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  3. Qué razón tienes con lo del metro…Después de haber pasado una temporada en París, fui a Madrid y cuando entré al metro aluciné, ¡qué limpio, cuidado e iluminado estaba todo! Era como pasar de un utilitario viejo a una coche de alta gama xD

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  4. ¿Qué por qué tenías lo comentarios cerados calamar?. Porque has escrito ban (que debe ser del verbo hir) y al blog le ha dado vergüenza que te lo dijeramos.

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  5. @Doctor Mapache: A veces me doy vergüenza ajena…

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  6. Lo de los comentarios ni idea, pero la URL es rara: …/ponzonha/ en lugar del título.

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  7. Lo de los moquillos es genial xd, real como la vida misma. ¿Y las ratas cuando cae la noche?

    Y bueno, del Imperial War… chulisimo… recuerdo la recreación de las trincheras. Muy currado y muchísimo materia para ver/conocer/descubrir

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  8. Curioso lo del metro, la verdad es que para mi despues de viajar por Taiwan la impresion del metro de Madrid que tengo es la contraria que le queda mucho por mejorar, y que anuncios como que el metro de Madrid vuela merecen mas reirse de ellos y un chiste que otra cosa.

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  9. Lo del metro no lo comparto contigo, si que se ve viejo, ¿pero sucio?, yo lo creo, y la comodidad que da me parece maravillosa, tal vez sera el no tener metro en mi ciudad.

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