Maravillas de la Internet del 15-12 al 18-12

Disfrutad de la variedad seleccionada del 15-12 hasta el 18-12:

Chuck Norris y la Virgen.

Hoy por la mañana nos hemos despertado con unas declaraciones de Chuck Norris en las que afirmaba que “Si la Virgen viviera en la época de Obama hubiera abortado” fuente. Obviamente, las reacciones no se han hecho esperar y todo el mundo se ha aprestado a decir que a Chuck se le ha ido la pinza, que es un reaccionario, un negacionista del cambio climático, un ultraderechista y demás lindezas.

Independientemente de quién las diga, a las frases hay que buscarles su sentido. Analicemos la situación en lo concerniente a la Virgen María:

  • Estaba casada con José de Nazaret, aunque todavía no habían tenido relaciones.
  • Se le apareció un Arcángel y le dijo que se iba a quedar embarazada de un Ser Superior.
  • A pesar de seguir sin tener relaciones, se queda embarazada.
  • Su marido, al ver su embarazo, no hace nada, pues también tiene sus alucinaciones.
  • Al visitar a una prima, el niño que lleva dentro dió un salto (en el útero se supone).

Viéndolo así, no puedo hacer otra cosa que dar la razón (al menos parcialmente) a Chuck, si hubiera vivido hoy, vería completamente lógico que María se hubiera planteado el aborto, porque lo suyo sólo tendría dos explicaciones cada una más irracional, o lo suyo era el Hijo de Dios, o era el Octavo Pasajero.

Villancicos.

Quizá la mejor consecuencia de la crisis es el bajonazo del consumo, que lleva aparejado un descenso en el furor navideño. Este año es quizá el mejor de mi vida en lo que a saturación navideña se refiere. Frente al exceso de otras épocas, por fin hay una medida adecuada de espíritu navideño, bastante más acorde al espíritu de estas fiestas.

Desgraciadamente, aun hay reductos para las viejas costumbres, por ejemplo: los hilos musicales de las tiendas y sus putos Villancicos. Lamentablemente, a pesar de que existen discos de navideños maravillosos cantados por estrellas como Rafael, Andrea Bocelli, Ainoha Arteta o Frank Sinatra, en las tiendas sólo se escuchan dos tipos de villancicos: los castrati-wannaby y los aflamencaos.

Castrati-wannaby: O sea, esos villancicos cantados por niños prepúberes que cantan presuntamente bien. Se caracterizan por sus voces extremadamente agudas y por sus acompañamientos instrumentales de pésima calidad. Supongo que se crean “Los Niños del Coro”, pero a mi me suenan a función de Navidad del colegio. Me crispan los nervios sobremanera, especialmente cuando a los alcaldes se les ocurre colocar altavoces por la calle para reproducirlos (palmando pasta a la SGAE, supongo).

Aflamencaos: Si el Flamenco (Cante jondo) es una cosa muy seria, que merece todo mi respeto (que no afición), el género aflamencao es un subproducto excrementicio. Estos villancicos se caracterizan por un coro de voces adultas acompañadas de guitarras, al más puro estilo Siempre Así o Los Marismeños. Si los niños me crispan los nervios, los villancicos aflamencaos me inspiran sentimientos de muerte y destrucción. A sus perpetradores yo los procesaba por crímenes de lesa humanidad.

Quizá lo peor de ambos casos es que independientemente de la canción que sea, suenan exactamente igual: a gatos atropellaos unos, a borrachera en el Rocío los otros. Dicho esto, vaya desde aquí mi solidaridad con todos los empleados que los tiene que sufrir durante su jornada de trabajo. De regalo, un villancico alternativo, porque otro mundo es posible:

Enya – The Spirit of Christmas Past.

Revisión por pares.

Hoy toca reírse un poco con la ciencia. Como muchos sabrán, los artículos científicos se publican en las revistas tras haber sido aprobados según el sistema de revisión por pares. Básicamente, el sistema consiste en que el artículo a publicar es revisado por otros científicos expertos en el tema, que tratan de encontrar problemas o fallos para asegurar que lo que se dice en el artículo está fundamentado. Estos pares actúan pues como árbitros (referees), leen el artículo y emiten una valoración ajustada a una serie de criterios más o menos objetivos (originalidad, calidad, seriedad…). El editor lee las valoraciones y toma la decisión de publicar o no el artículo. La mayoría de las veces, los problemas observados son subsanables, por lo que se le pide a los autores que los solucionen antes de la publicación, esto va desde pulir la redacción o rehacer una gráfica hasta requerir nuevos experimentos que sostengan lo presentado.

El sistema teóricamente es muy justo y sirve para garantizar la separación del grano de la paja, favoreciendo el avance de la ciencia mediante la publicación de sólo lo que merece ser publicado. En la práctica es una jodienda enmerdada por todos los vicios del Ser Humano (envida, codicia, estupidez…) con la que los que nos dedicamos a este negocio tenemos que comulgar. Más o menos lo que le ocurre al Profesor Hitler en este vídeo:

Que conste que no es ninguna exageración.

Aunque al final acabamos reconociendo que podemos estar equivocados, la primera reacción a un rechazo de un artículo es clavadita a la magnífica interpretación de Bruno Ganz (que gracias a que no entendemos Alemán, tanto vale para un roto como para un descosido).

Gracias a Benton por los LOLes.

Madrid.

Bien, según la wikipedia: Madrid es la capital de España, de la Comunidad de Madrid y de la provincia homónima. Como capital, es la sede del Gobierno, Cortes Generales, Ministerios, Instituciones y Organismos asociados, así como la residencia oficial de los reyes de España.

Bien, hasta ahí todo claro ¿No?. Pues bien, me toca muchísimo los cojones la gente que se empeña en emplear “Madrid” como sinónimo de Gobierno (o del resto de las instituciones). Parece como que Madrid es como Mordor, en cuyo centro está el Ojo que todo lo controla, y no es así. Me refiero a la típica frase “Esos presupuestos los decide Madrid”. No amigos, no los decide Madrid, los decide, por ejemplo, el Ministerio de Educación, que forma parte del Gobierno del Estado, que al final somos todos. Entiendo que en muchos casos los que dicen esto son los nacionalistas, como para remarcar lo centralizado que está el país más descentralizado de Europa (y esto es así).

No amigos, Madrid (y los madrileños) es una cosa y el Gobierno, las Cortes, los Ministerios y demás es otra. Cuando se habla de Madrid yo no me siento incluído, pues soy de Oviedo, pero cuando decimos Gobierno de España sí me doy por aludido. Comprenderéis por tanto mi petición de que no se mente a la Villa y Corte como sinónimo de todo lo que tiene sede en la misma.

Gracias.