Ayer salimos a pasear después de comer para disfrutar del solín que hacía en Oviedo. Porque así es Axturias amigos, mientras llueve en toda España, aquí tuvimos el día más soleado del año hasta el momento. La cosa es ir a contracorriente.
El caso es que mientras subía la calle del Rosal tuve un flashback brutal, a lo Lost, y retrocedí a hace diez-quince años. Y lo vi claro: domingo, cuatro y algo de la tarde, solecín de febrero. La tranquilidad de la ciudad sólo perturbada por grupos pequeños de personas que caminaban todas en la misma dirección. Algunas paradas de autobús con mucha gente esperando, otras casi vacías. Hombres, mujeres y niños de todo tipo y condición que sólo parecen compartir dos cosas: la dirección de su paseo y los colores de su indumentaria (azules por más señas). Al llegar a la calle del Rosal los grupos eran cada vez más numerosos y a lo mejor me encuentraba con algún conocido. Al coronar la colina de La Gesta la cosa estaba más clara, arroyos de gente iban confluyendo en la Plaza de Castilla en dirección a Buenavista. Ya se empezaba a oír el murmullo a través de los cascos de mi radiocassete AIWA, que tenía puesto con la previa de los partidos de RNE. Al cruzar Hermanos Pidal el gentío ya era considerable. En el primer puesto (mesa de camping) de pipas, regentado por una señora mayor, gastaba 20 duros en algo que me entretuviese durante las próximas dos horas (Churruca mayormente). Aquí ya apagaba la radio porque la cantidad de gente ya era tal que apenas podía seguir oyéndola a un volumen razonable, además, siempre era interesante escuchar lo que se iba diciendo del rival, de los nuestros o de lo que fuera. Ya a la vista del viejo Tariere iba sacando el carnet de socio y me acercaba a mi puerta. Como yo siempre he sido un sibarita, siempre fui sentado, a tribuna, como un paisano. Recorría las entrañas de hormigón del viejo campo cuya oscuridad se veía interrumpida a ratos por los vomitorios (que así se llaman) por los que se accedía a las gradas. Al salir siempre la misma sensación: ¡Qué bonito es el verde del cesped contrastando contra el gris hormigón y el azul de las gradas!. Lo siguente, buscar el asiento, saludar a mi amigo Pedro y ver cómo los nuestros acababan el calentamiento. Carlos, Berto, Manel, Paulo Bento, Dely Valdés, Onopko, Rivas, Jerkan, Dubovsky… Y también los del equipo contrario, por supuesto. Ronaldo, Figo, Roberto Carlos, Kiko, Hasselbaink, Rivaldo, Fran, Hierro, Guerrero, Simeone…
Desgraciadamente, aquel tiempo pasó. Yo abandoné la rutina hace unos años, cuando la conjunción de una pésima gestión económica y una nefasta temporada nos tiró a tercera división. Mi afición es sincera, pero no masoquista, así que dejé de ir al campo para pasar las tardes del Domingo con mi moza (hoy mi esposa), porque ya sabemos lo de las carretas o las maromas de barco ¿No?.
Pero precisamente este año me ha venido el flashback. Justo cuando el Oviedo ha vuelto a la 2ªB y está haciendo las cosas bien desde que está ese Berciano al mando (Pichi Lucas), con Xavi Moré en plan crack, con Invernón (que estudió la carrera con nosotros), con Manu Busto y con Curro. Un Oviedo al que es la primera vez que yo recuerde que le funciona un fichaje de invierno (Perona, que lleva dos goles en tres partidos, que tome nota Kaká de lo que es adaptación). Un Oviedo que hace años que me duele, pero que este año me ilusiona (mis followers en el twitter lo saben) lo suficiente como para volver al campo.
No sólo eso, hasta estoy dispuesto a palmar el abono anual a estas alturas de temporada con tal de alimentar el sueño de que aquellas tardes de domingo vuelvan a mi casa, por mucho que ahora también recuerde lo que se siente al bajar a casa muerto de frío, mojado y puteado tras una derrota.
Volveremos. Al fin y al cabo, la Selección pasó de cuartos en la Eurocopa ¿No?.
Posted on Febrero 22nd, 2010 por Ponzonha
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