Sí amigos, esta semana Ferrán Adriá ha confirmado que el cierre de El Bulli es definitivo. Una noticia verdaderamente triste, porque desde hace tiempo tenía la ilusión de ir algún día, de hecho estábamos planeando hacer la reserva a finales de este año para que nos tocase en un momento óptimo (cuando yo volviera del Post Doc). Y eso es lo que me ha partido el corazón (trocito pequeño, claro), porque la ilusión, la esperanza, las ganas de hacer algo son las motivaciones de la vida misma.
No sólo eso amigos, con el cierre de El Bulli, los curritos como nosotros perdemos la oportunidad más clara de disfrutar del mayor placer asequible del mundo. Pensadlo friamente. Aunque sea tremendo, yo me puedo permitir los ~200 € que costaba el menú degustación. Por una quinta parte de mi sueldo mensual, podría haber comido en el mejor restaurante (o uno de los mejores) del mundo. Así como suena. De hecho yo no lo llamaría comida, yo lo llamaría placer, hedonismo o incluso snobismo (que también). De lo que estoy seguro es que con mi sueldo no puedo:
- Alojarme en el mejor hotel del mundo.
- Conducir el mejor coche del mundo (de alquiler).
- Asistir al mejor concierto del mundo.
- Beber el mejor vino del mundo.
Y así hasta el infinito. No espero que me comprenda mucha gente, porque lo fácil es decir que Adriá era un ladrón (a pesar de toda la pasta que perdía al año) y que seguro que se sale con hambre del restaurante. Quizá lo más complicado es distinguir entre nutrirse, comer y degustar, porque son cosas diferentes que no tiene por qué distinguir todo el mundo, faltaría más.
Decir que el precio del menú degustación de El Bulli era un robo sólo demuestra la ignorancia total del que pudiera hacer tamaña afirmación. Sólo el precio de las materias primas junto con las toneladas de horas de mano de obra y cantidad de gente que hay detrás de cada plato ya hacían los 250€ baratos.
Yo también lo he sentido mucho, era uno de nuestros planes a corto plazo
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Creo que al final los 2 vais a poder ir:
“Poco después de que la noticia estallara en España, el reconocido chef se apresuba a negar el cierre definitivo. El error del rotativo norteamericano, para Adrià, no es más que “una confusión dialéctica sin mala fe”.
Aunque con éste argumento puedo entender que cierre:
“tanto Adrià como su socio, Juli Soler, han estado perdiendo medio millón de euros anuales, según cuenta el blog ‘Diner’s Journal’, del periodista Andrew Ferren”
Yo no sabía lo que valía el menú degustación, pero eso demuestra que el ir al Bulli no está entre mis preferencias
Mmm, lo del concierto yo cre oque también podrías hacerlo. Depende de qué metamos como “mejor concierto del mundo”, pero un concierto de rock no tiene por qué se muy prohibitivo…
Y con lo del Bulli, totalmente de acuerdo. Es algo que me gustaría hacer alguna vez en la vida…
Por lo visto ha sido todo un error, por suerte: http://www.directoalpaladar.com/chefs/adria-decide-cerrar-permanentemente-el-bulli
Pecaré de ignorante pero que queréis que os diga… antes de pagar 200 € por “Cocina molecular” prefiero irme a “La Nueva Allandesa”. Que sí, que lo de usar el nitrógeno líquido para cocinar debe ser curioso pero en cuestiones de gastronomía, yo soy más llana. También debo reconocer que si mi economía fuese boyante iría pero de momento tengo otras prioridades.
Conozco gente que lo tiene en su lista de “Do it before you die” y me parece totalmente respetable. Para gustos colores y cada uno tiene su lista de preferencias.
Cierre o no, siempre os quedará casa Lucio y sus huevos fritos.
No quiero darte mucha envidia pero tuve la suerte de disfrutar una cena allí el verano de 2007 y te confirmo que es una experiencia inolvidable. Las casi 5 horas que duró la velada es algo que cualquier persona con gusto por la cocina debería hacer.
En ningún momento hay sensación de tomadura de pelo, evidentemente entre la treintena de platos que te sacan hay cosas más o menos afortunadas, personalmente la sopa de tónica schweppes no me gustó nada, pero recuerdo como sublimes las famosas croquetas líquidas (edición 2007), el jamón virtual y sobre todo un huevo frito, que visualmente era un huevo frito, tenía textura de huevo frito, podías mojar la yema como un huevo frito… pero en realidad todo era mango.
Al llegar allí te recibía Juli Soler en persona y te hacía un tour por la cocina, donde el mismo Ferrà Adrià te saludaba. A mí personalmente eso fue lo que me sorprendió más. La razón por la que había gestionado la reserva era porque mi chica era fanática de El Bulli pero yo era un poco más escéptico y francamente no esperaba ver a Soler y Adrià currando a destajo.
Como anécdota divertida, la carta de vinos era como las páginas amarillas de Nueva York. Un tochaco impresionante, le pedimos al sumiller que nos aconsejara algo y el tipo, que era un chavalín de veintitantos nos dijo: “como el menú es tan loco les iré cambiando la bebida según lo que saquen”. Y aunque nos bebimos el Nilo, luego en la cuenta sólo nos cobraron una copa de cada.
Pero lo mejor de todo es que como fin de fiesta nos invitaron a sentarnos en una de las mesas de la terraza. Allí enfrente sólo teníamos oscuridad y el suave murmullo de las olas. En nuestras manos unas copas de un vino blanco afrutado de Cómpeta, sobre la mesa un cactus que nos habían servido que, después de dudar por unos minutos si era un regalo friky para que nos llevásemos de recuerdo, descubrimos que estaba hecho enteramente de chocolate. Fue uno de los momentos más mágicos que he vivido nunca.
Curiosamente ya por aquella época se rumoreaba lo del descanso sabático, el mismo maître nos comentó que era algo que se planteaba pero no a corto plazo.
En resumen, espero que vuelva (estoy convencido de que será así) y de que puedas ir, disfrutarás muchísimo.
Como a mí no me gusta comer casi nada, seguramente no disfrutaría de casi ningún plato, pero el precio del menú degustación es casi ridículo, teniendo en cuenta del sitio donde estás. ¿Pena?, bueno, relativa, de todas formas no descartaba ir algún día. Me parece que el cierre es temporal, así que tampoco va a pasar nada.
Di que sí, no todo el mundo tiene sensibilidad para valorar la cocina moderna. Muchos te estarían llamando gafapasta a estas alturas por valorar algo que no son capaces de entender. De todas formas como dice zetxec, quizá tengas suerte aunque tendrás que armarte de paciencia.
Lo que no entiendo es que aprecies el arte de Ferra Adriá, y no el de Apple. Pero bueno, no todo el mundo tiene porque distinguir todas las clases de arte, faltaría más.
Un saludo
Te puedo asegurar que, al menos por Catalunya, encontrarás otros restaurante con (o sin) estrellas que por un precio similar o algo más barato pueden darte una experiencia culinaria inolvidable.
Que sí, que el Bulli es/era único, pero si no era únicamente un tema de snobismo (por su ‘exclusividad’, su dificultad en realizar la reserva) te puedes pegar unas bacanales de sabores, texturas en grandes restaurantes.
Un ejemplo a precios algo más reducidos y en la misma BCN (que no es lo típico, suelen estar fuera)
http://www.restaurantllucanes.com
Nos queda el consuelo de que el cierre no es definitivo.. Volverá con mas fuerza y creatividad y esperandonos a que vayamos a sorprendernos y deleitarnos
Entiendo el razonamiento… pero me es imposible compartirlo, aunque cierto es que no me gusta mucho probar cosas nuevas a la hora de comer.
Donde esté una buena churrascada a 30€ la ración, con una ración insanamente gigante, que se quite lo demás.