Ahora que tengo un rato, quería hablaros de un tema serio.
No se si lo comenté antes, pero desde que tengo un sueldo he donado el 2% de lo que he ganado a diversas ONGs “clásicas”. Sin embargo, a medida que he ido madurando y, sobre todo, a raíz de un manifiesto escrito por intelectuales africanos, ha ido cambiando mi perspectiva sobre las donaciones a los países en desarrollo. Yo siempre he creído en aquello de que “Si tu amigo tiene hambre, enséñale a pescar” y eso es lo que le falta a la mayoría de proyectos de ayuda, que son de un paternalismo un tanto sospechoso. Podría argumentarlo más, pero quedaros con la idea de que pienso que en muchos casos, la ayuda no es más que colonialismo 2.0.
Una vez borrado de mi ONG, que se dedicaba a construir pozos de agua, enviar comida y medicina allí donde hacía falta, decidí explorar otras opciones que encajasen más con mi forma de pensar. Y ahí es donde entra Kiva.org.
¿Qué es Kiva?
Lo mejor es que te leas la FAQ de la web, pero en breves palabras, Kiva es un intermediario de microcréditos. Es decir, es una web que conecta gente que necesita dinero para emprender un negocio (en países con bajo nivel de desarrollo) y gente que quiere prestar ese dinero. Creo que este vídeo lo explica bien:
Un Puñado de Dólares: La Historia de un Préstamo Kiva from Kieran Ball on Vimeo.
Lo puedes ver simplificado en este gráfico:
El ciclo del dinero.
También puedes leer el post de Bloqnum al respecto, que lo cuenta también muy bien. Como ves, el mecanismo es sencillo. Un “Field Partner” (¿Colaborador de Campo?, en el ejemplo Pro Mujer) detecta una necesidad crediticia y la postea en Kiva. Los usuarios de Kiva ponen el dinero, Kiva le manda el dinero a Pro Mujer, que se lo da a esa señora con la máquina de coser. La costurera devuelve el dinero y los intereses (¡Recuerda, es un crédito!) a Pro Mujer, que a su vez lo devuelve a Kiva. Una vez allí, cada usuario de Kiva puede volverlo a prestar, donarlo a la propia Kiva o recuperarlo. Yo no voy a describir el mecanismo más en detalle, porque creo que mejor que la web no se puede hacer, pero sí quería contaros mis sentimientos y pensamientos al respecto.
¿Por qué me gusta Kiva?
En primer lugar, por el concepto subyacente. La filosofía del microcrédito creo que es de lo más acertada para ayudar a los países pobres (no en vano, le dieron el Nobel de la Paz a su ideólogo). Un microcrédito implica apoyar al necesitado que quiere mejorar su situación a través de su trabajo, implica dignidad porque no es un subsidio, implica obligación, implica seriedad… Es verdad que cuando presto dinero a través de Kiva no espero necesariamente que me lo devuelvan, pero es reconfortante ver que a la persona a la que he ayudado le ha ido lo suficientemente bien como para que me devuelva el dinero. Si lo quieres ver de otra manera: es un sistema que preserva el orgullo del que necesita ayuda, lo dignifica y le anima a progresar. Esto no significa que si no pagan les embargas, nada más lejos de la realidad. El sistema te proporciona una evaluación del riesgo y tu decides si jugártela con personas de riesgo alto (lo que no deja de ser una donación de toda la vida) o ser más conservador. Como yo no tengo ningún interés en ganar dinero, no me importa prestar de vez en cuando a gente que a lo mejor no me lo devuelve. De todas formas, insisto, con la intención de tratar de devolver me conformo, lo que no quiero es dar subsidios.
En segundo lugar, me encanta la transparencia. Con Kiva le ves la cara al receptor de tu dinero, puedes leer qué quiere hacer y cuándo plantea devolverte el dinero. De esta forma, puedes elegir qué personas merecen tu apoyo en función de cualesquiera factores que sean relevantes para tí. Puedes elegir por país, por tipo de negocio, por riesgo del préstamo… Una vez efectuado el préstamo, queda registrado en tu “portfolio” y lo puedes seguir en todo momento, estado del pago, de las devoluciones e incluso saber cómo le ha ido al que lo ha recibido. Finalmente, cuando te devuelven el dinero (porque lo devuelven), puedes elegir qué hacer con el, volverlo a prestar, donarlo a Kiva o cobrarlo. Así de sencillo.
La calidad de la web es otra cosa a tener en cuenta. Se puede pagar con tarjeta de crédito o paypal. Controlas completamente la privacidad: desde mantenerte completamente anónimo (yo lo soy, no me busquéis) hasta poner todos tus datos con fotos y todo. También existe la posibilidad de unirte o crear grupos con intereses comunes con tu familia, tus compañeros de trabajo o lo que sea. Esto da lugar a “batallas” muy curiosas, como la que mantiene el grupo católico con el grupo ateo por ver quién presta más (TRUE STORY). El hecho de que todo el proceso sea sencillo no hace más que animar a prestar.
Otra ventaja del microcrédito es que se multiplica la ayuda. Como ya dije, dedico a esto el 2% de mi sueldo. Dado que no he retirado dinero del sistema y lo único que hago es aportar periódicamente, el dinero del que dispongo es cada vez mayor (el que aporto más el que me devuelven). Esto no sólo me permite ayudar más, sino que poco a poco voy teniendo una cantidad de la que echar mano si las cosas vienen mal dadas (que espero que no pase nunca).
Finalmente (añado esto porque se me había olvidado), el microcrédito es una herramienta muy poderosa para mejorar la situación de la mujer en muchos países. Muchas de los “partners” de microcrédito se centran en las mujeres como una forma de ponerlas de relevancia y en su justo valor en sociedades en las que no pintan nada. De esta forma, mujeres que tradicionalmente no tienen otra opción encuentran maneras de ser más independientes al disponer de su propia forma de vida (Comento esto porque a pesar de la caña que le meto a Bibiana Aído y sus acólitos, soy de todo menos un misógino).
¿Te interesa?
Como todo, lo mejor es probarlo y experimentarlo uno mismo. A mí me es imposible escribir todo lo bueno que tiene este sistema (porque me he dejado muchas cosas en el tintero, créeme). Puedes prestar a partir de 25$ (18€):
Por cierto, si al registrarte quieres decir que fui yo el que te lo recomendó, mi email es ponzonha[arroba]gmail.com.


Me parece una excelente idea, añado página a marcadores e iré donando poco a poco, me gusta ver que hay gente que todavía se preocupa de ayudar a otros y no sólo de conseguir beneficios (como el caso de algunas ONGs donde resulta que el mandamás se quedaba con la mitad de las donaciones), me resulta muy interesante, y creo que yo también voy a empezar a donar aquí.
Gracias por la info, un saludo.
Pues mira…¡Gracias!
No por que yo sea parte de Kiva, ni nada por el estilo, sino mas bien porque hace algún tiempo, no recuerdo cuanto, había leído sobre este tema, pero desconocía completamente el nombre de esta gente.
Cuando lo ví, me pareció de lo mas interesante. No he donado nunca a ONG’s por dos razones, siempre me pareció que dedicaban mas presupuesto a hacer publicidad que a hacer algo de provecho y encima cuando hacían algo de provecho tenía la impresión que acababa en desastre (la ropa usada europea vendida en los mercadillo de Africa a un coste que se cargaba a los sastres locales y cosas por el estilo)
Así que la idea de Kiva me ha parecido cojo… esto… fantástica.
Que sepas que acabo de poner algo de pasta en kiva y lo explico aquí por:
- A ver si alguien mas se anima. Lo de los microcreditos es una solucion muy buena para alguien que quiera ayudar de verdad
- Que sepas que por este post has conseguido que por lo menos uno se anime a ayudar (estaba buscando tu email por el blog, para que te felicitaran desde kiva cuando me han pedido aquello de “quien te ha traido hasta aqui o algo así y no lo he encontrado)
Genial el post y saber que tú también usas Kiva para las donaciones, a ver si más gente se anima al leerte!
@Victor: Me alegro de que haya surtido efecto (¡Y tan rápido!). No te preocupes por lo del mail, con tu comentario aquí me es suficiente para sentirme bien.
@zetxek: Es de lo que se trata!.
Pues mira otro que se ha animado viendo el post.
Me ha encantado este post, y de hecho me guardo la página en favoritos. Pienso exactamente igual que tú y por lo que he leído, Kiva sigue mi misma filosofía. Gran descubrimiento…
Dioooos!!! Hay tantos proyectos a los que poder dar crédito que no soy capaz de decidirme!!! XD
Pues si, parece una buena idea. Tengo una duda, cuando te devuelven el dinero, hay intereses o es la misma cantidad?
Conocía eso de los microcréditos, pero nunca me había puesto a buscar información y ahora tú me la has servido en bandeja.
Lo miraré detenidamente este fin de semana.
Gracias.
@Jaime: Aunque hay intereses, tu no los cobras. Los intereses es de lo que viven las entidades que trabajan sobre el terreno. La cantidad que te devuelven es la misma que prestaste… en dólares. Así que dependiendo de la cotización del euro frente al dólar puedes perder o ganar. De todas formas, en la propia web abren la puerta a poder cobrar intereses en un futuro. Aun así, tampoco me parece que sea la mejor opción si tu objetivo es sacar dinero…
Al fin y al cabo es una donación, que te devuelvan el dinero es suficiente, no deberías buscar el sacarle un porcentaje. Estás donando y ayudando a alguien y no te cuesta nada, ¿no te sirve eso?
@Tenedores: Pero tampoco es una donación. El que pide el préstamo se lo tiene que currar para intentar devolverlo y tu al final recuperas lo prestado (en nominal). Yo hace unos meses presté 50$ y acabé recuperando 50$. Si los hubiera retirado, hubiera ganado un par de euros gracias a la revalorización del dólar. Sin embargo, los he vuelto a prestar.
Estás ayudando a alguien, que es lo realmente importante, y no regalándoselo, sino que tiene que currárselo, la palabra “donación” ha sido vil y erróneamente usada por mi… (aunque supongo que la RAE me lo perdonará si les digo que vengo de la LOGSE)
Me refería a que estás ayudando a alguien y no te está costando nada, no puedes esperar recibir beneficios también.
Después de leer miles de casos por fin me he decidido por uno, por suerte la cantidad que he dado como crédito era justo lo que le faltaba a la persona para cumplir su proyecto…
Esta historia de Kiva y los microcréditos me encanta, tú gestionas donde lo quieres destinar, te hacen seguimiento, puedes ver el resultado y no te da la sensación de que cae en saco roto, realmente un montón de “granos de arena” pueden hacer algo muy grande! Y encima usan Paypal!
Ponzonha, muchas gracias por la invitación a Kiva pero ya me había decidido mucho antes
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@Vane: Era por si estabas dudando, para inclinar la balanza
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Como cuando lo vi en el blog de zetxek, me parece una gran idea y espero que llegue a cuanta más gente mejor.