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Tit Monday – Os presento el mejor mashup del año. Tit Monday es una aplicación sobre google maps que indica los lugares del mundo en los que la temperatura es lo suficientemente alta como para que las chicas empiecen a ponerse en topless. Para ello se vale de twitter y de los generosos usuarios que quieran contribuir con sus aportaciones. Y funciona!
Ahora que tengo un rato, quería hablaros de un tema serio.
No se si lo comenté antes, pero desde que tengo un sueldo he donado el 2% de lo que he ganado a diversas ONGs “clásicas”. Sin embargo, a medida que he ido madurando y, sobre todo, a raíz de un manifiesto escrito por intelectuales africanos, ha ido cambiando mi perspectiva sobre las donaciones a los países en desarrollo. Yo siempre he creído en aquello de que “Si tu amigo tiene hambre, enséñale a pescar” y eso es lo que le falta a la mayoría de proyectos de ayuda, que son de un paternalismo un tanto sospechoso. Podría argumentarlo más, pero quedaros con la idea de que pienso que en muchos casos, la ayuda no es más que colonialismo 2.0.
Una vez borrado de mi ONG, que se dedicaba a construir pozos de agua, enviar comida y medicina allí donde hacía falta, decidí explorar otras opciones que encajasen más con mi forma de pensar. Y ahí es donde entra Kiva.org.
¿Qué es Kiva?
Lo mejor es que te leas la FAQ de la web, pero en breves palabras, Kiva es un intermediario de microcréditos. Es decir, es una web que conecta gente que necesita dinero para emprender un negocio (en países con bajo nivel de desarrollo) y gente que quiere prestar ese dinero. Creo que este vídeo lo explica bien:
También puedes leer el post de Bloqnum al respecto, que lo cuenta también muy bien. Como ves, el mecanismo es sencillo. Un “Field Partner” (¿Colaborador de Campo?, en el ejemplo Pro Mujer) detecta una necesidad crediticia y la postea en Kiva. Los usuarios de Kiva ponen el dinero, Kiva le manda el dinero a Pro Mujer, que se lo da a esa señora con la máquina de coser. La costurera devuelve el dinero y los intereses (¡Recuerda, es un crédito!) a Pro Mujer, que a su vez lo devuelve a Kiva. Una vez allí, cada usuario de Kiva puede volverlo a prestar, donarlo a la propia Kiva o recuperarlo. Yo no voy a describir el mecanismo más en detalle, porque creo que mejor que la web no se puede hacer, pero sí quería contaros mis sentimientos y pensamientos al respecto.
¿Por qué me gusta Kiva?
En primer lugar, por el concepto subyacente. La filosofía del microcrédito creo que es de lo más acertada para ayudar a los países pobres (no en vano, le dieron el Nobel de la Paz a su ideólogo). Un microcrédito implica apoyar al necesitado que quiere mejorar su situación a través de su trabajo, implica dignidad porque no es un subsidio, implica obligación, implica seriedad… Es verdad que cuando presto dinero a través de Kiva no espero necesariamente que me lo devuelvan, pero es reconfortante ver que a la persona a la que he ayudado le ha ido lo suficientemente bien como para que me devuelva el dinero. Si lo quieres ver de otra manera: es un sistema que preserva el orgullo del que necesita ayuda, lo dignifica y le anima a progresar. Esto no significa que si no pagan les embargas, nada más lejos de la realidad. El sistema te proporciona una evaluación del riesgo y tu decides si jugártela con personas de riesgo alto (lo que no deja de ser una donación de toda la vida) o ser más conservador. Como yo no tengo ningún interés en ganar dinero, no me importa prestar de vez en cuando a gente que a lo mejor no me lo devuelve. De todas formas, insisto, con la intención de tratar de devolver me conformo, lo que no quiero es dar subsidios.
En segundo lugar, me encanta la transparencia. Con Kiva le ves la cara al receptor de tu dinero, puedes leer qué quiere hacer y cuándo plantea devolverte el dinero. De esta forma, puedes elegir qué personas merecen tu apoyo en función de cualesquiera factores que sean relevantes para tí. Puedes elegir por país, por tipo de negocio, por riesgo del préstamo… Una vez efectuado el préstamo, queda registrado en tu “portfolio” y lo puedes seguir en todo momento, estado del pago, de las devoluciones e incluso saber cómo le ha ido al que lo ha recibido. Finalmente, cuando te devuelven el dinero (porque lo devuelven), puedes elegir qué hacer con el, volverlo a prestar, donarlo a Kiva o cobrarlo. Así de sencillo.
La calidad de la web es otra cosa a tener en cuenta. Se puede pagar con tarjeta de crédito o paypal. Controlas completamente la privacidad: desde mantenerte completamente anónimo (yo lo soy, no me busquéis) hasta poner todos tus datos con fotos y todo. También existe la posibilidad de unirte o crear grupos con intereses comunes con tu familia, tus compañeros de trabajo o lo que sea. Esto da lugar a “batallas” muy curiosas, como la que mantiene el grupo católico con el grupo ateo por ver quién presta más (TRUE STORY). El hecho de que todo el proceso sea sencillo no hace más que animar a prestar.
Otra ventaja del microcrédito es que se multiplica la ayuda. Como ya dije, dedico a esto el 2% de mi sueldo. Dado que no he retirado dinero del sistema y lo único que hago es aportar periódicamente, el dinero del que dispongo es cada vez mayor (el que aporto más el que me devuelven). Esto no sólo me permite ayudar más, sino que poco a poco voy teniendo una cantidad de la que echar mano si las cosas vienen mal dadas (que espero que no pase nunca).
Finalmente (añado esto porque se me había olvidado), el microcrédito es una herramienta muy poderosa para mejorar la situación de la mujer en muchos países. Muchas de los “partners” de microcrédito se centran en las mujeres como una forma de ponerlas de relevancia y en su justo valor en sociedades en las que no pintan nada. De esta forma, mujeres que tradicionalmente no tienen otra opción encuentran maneras de ser más independientes al disponer de su propia forma de vida (Comento esto porque a pesar de la caña que le meto a Bibiana Aído y sus acólitos, soy de todo menos un misógino).
¿Te interesa?
Como todo, lo mejor es probarlo y experimentarlo uno mismo. A mí me es imposible escribir todo lo bueno que tiene este sistema (porque me he dejado muchas cosas en el tintero, créeme). Puedes prestar a partir de 25$ (18€):
Por cierto, si al registrarte quieres decir que fui yo el que te lo recomendó, mi email es ponzonha[arroba]gmail.com.
Sin más preámbulos, os presento a Lekuamna Ketuafor Godwin, un camerunés que bien podría ser el Mago del Bambú:
El móvil, el maletín, el chaleco, la corbata…
Ahí lo tenéis. Un hombre con unas capacidades excepcionales (y no es coña) y que sin embargo vive mucho peor que todos nosotros (supongo). Es más, dado que la esperanza de vida en camerún es de 53 años, a parte de vivir peor, seguramente vivirá menos. Quizá sea el mejor ejemplo de la suerte que tenemos de haber nacido donde hemos nacido. Si el bueno de Lekuamna hubiera nacido en Llanes, seguramente ahora sería un artesano de reconocido prestigio. Quién sabe, a lo mejor hubiera emigrado a Madrid y a estas alturas ya tendría el culo pelado de desfilar en Cibeles, tendría una línea de Pret-a-porter hecha de bambú y habría lanzado ya una funda para el iPhone. Viviría a todo trapo en el Barrio de Salamanca y tenerle en una fiesta sería de lo más in. Y no os digo nada si hubiera nacido en Bristol, lo mínimo caballero del imperio británico.
Sin embargo ahí está todo orgulloso, con sus manos de currante enseñando sus creaciones a un tipo con una cámara. Con eso a Lekuamna le basta, con eso y con tener un pedazo de laptop HP de hace una década. Es maestro y en sus ratos libres trabaja el bambú, lo que le permite ganarse un dinerillo extra. Su sueño es establecer una escuela artesana y enseñarle su técnica a más cameruneses para acabar estableciendo una empresa dedicada a fabricar puro WIN de bambú. Y yo me quito el sombrero ante semejante crack.
La putada es que es muy posible que sus ideas geniales sean plagiadas por algún listillo y la corbata de bambú acabe siendo la sensación de la próxima primavera. Made in China, por supuesto, mientras el sigue pegado a su Alcatel esperando la llamada que cambie su vida…
Disfrutad de lo mejor de Internet que he seleccionado del 10-3 hasta el 11-3:
Historias con Historia » Blog Archive » ¿Salvó Churchill al Régimen de Franco? – La Historia de cómo Truman, Churchill y Stalin se jugaron al poker el futuro de España en la conferencia de Yalta. Sólo Stalin estaba por apostar fuerte, Churchill y Truman más bien pasaron. Muy bueno leer las transcripciones para darse cuenta del ambientillo que había en la reunión.