Una vez os prometí que os iba a contar una historia. Aquí está.
En el laboratorio somos curiosos por naturaleza. Como también somos un poco gamberros y tenemos un punto descerebrado, a veces nos da por hacer cosas fuera de cualquier norma de seguridad y sentido común. Una de ellas fue probar el Glutamato. Este compuesto es el potenciador de sabor más usado, en concreto es el aditivo E-620, ya sea como ácido o como sal sódica (Glutamato monosódico, E621). Esto es lo que ocurrió:
Lo probé puro, en polvo directamente del bote. Tomé una pizca en una cucharilla y la toqué con la lengua (sé que la cantidad no es muy científica, pero culinariamente fue menos que la cantidad de sal más pequeña que he echado en un plato jamás). Lo paladeé y lo pasé por toda la boca para ver si notaba algún sabor, pero no noté nada. Eso sí, a los pocos instantes comencé a salivar como un perro hambriento y tuve una sensación de “comida rica” que me impulsaba a probar más. Había detectado el sabor Umami en estado puro.
Desde que lo hice, procuro no comprar ningún producto que lleve potenciadores de sabor, especialmente glutamato.
Como podéis leer en el artículo del E621, hay cierta controversia sobre los efectos en la salud de su consumo y cualquier búsqueda en Internet os llevará a páginas que alertan sobre los peligros de glutamato con argumentos más o menos científicos. A mí todos esos argumentos me la pelan bastante. Sabéis que soy un cocinillas y no soy de los que se llevan las manos a la cabeza por encontrar números en los paquetes de alimentos. Básicamente porque yo mismo utilizo el E100 (Cúrcuma), el E330 (Ácido cítrico, zumo de limón) o el E500 (Bicarbonato de Sodio, Levadura Royal) en mis platos. Entonces, ¿Por qué no consumo productos con potenciadores del sabor?.
Muy sencillo, una vez conocido el poder del potenciador me dí cuenta de que se podría comer mierda (heces) perfectamente siempre que llevasen una cantidad adecuada de glutamato. El resto de aditivos tiene funciones perfectamente justificables desde mi punto de vista (quizá los colorantes no, pero al fin y al cabo yo soy mucho de pimentón y de cúrcuma) pero los potenciadores lo único que hacen es enmascarar un producto de mala calidad haciéndolo pasar por algo bueno. Y eso es lo que no soporto.
Un estudio concienzudo de tu supermercado de confianza te dará la clave. Dado un producto cualquiera, la probabilidad de que tenga potenciadores de sabor es inversamente proporcional a su precio. Suele ocurrir con los embutidos, con las sopas liofilizadas, con las pizzas congeladas y con casi cualquier cosa envasada. La razón es evidente: usar un potenciador de sabor permite utilizar peores materias primas y stándares de calidad más bajos en los procesos de fabricación que los utilizados en productos sin potenciar. Así de sencillo, haz la prueba. Ojo, tampoco creo que un alto precio garantice buena calidad, pero sí me parece que ambas cualidades están correlacionadas.
Por todo esto, mi opinión se resumiría en que si un producto requiere de un potenciador para aparentar saber bien es que realmente no sabe bien. Y con la comida yo no juego.
Me atrevería a decir que probaste poco. Yo la sensación que recuerdo no es sólo la de salivar, si no la de tener todos los sabores en la boca al mismo tiempo y no ser capaz de decir si era dulce, ácido o qué porque lo era todo al mismo tiempo.
Miro muy poco los ingredientes (sobretodo porque en lo que compro que pueda tener altas cantidades de glutamato ya sé que es lo que estoy comprando) pero también se usa azúcar para enmascarar sal (en preparados cárnicos) y otros trucos que no me quitan el sueño. Cada vez soy más tolerante en temas de producción alimentaria.
Me acabo de quedar muy jodido. Ahora no sé si las cosas que me gustan me gustan porque están buenas o porque tienen mierdas de estas que dices. Voy a mirar a ver que tienen.
Edito: A los pocos segundos de escribir he mirado si los “Mochitos” o Arroz inflado tenían glutamato y, efectivamente, ahí está el E-621. ¿Será lo que le dá el puntazo salado con sabor a jamón?
Diox, has abierto la caja de los truenos en mi cabeza.
jajajaja muy buen artículo, la verdad es que nunca me había molestado en pensar que los potenciadores del sabor podrían hacer algo así. Ahora, supongo que miraré un poco más (por encima) los ingredientes, sobretodo en lo barato.
Y digo yo, sin tener ni pajolera idea, ¿un potenciador del sabor lo que hace no es sino eso, potenciar el sabor natural de los alimentos? Es decir, ¿una mierda aliñada con glutamato no haría otra cosa que potenciar el sabor a mierda, en vez de mejorarlo? A fin de cuentas, la misma sal común es un potenciador del sabor y al añadirla a algo asqueroso sigue siendo asqueroso…
Bea says:
Lo de preocuparse por el glutamato monosódico siempre me ha parecido una chorrada, pero Ponzonha es un tipo listo así que le doy el privilegio de la duda
Aloisius says:
me pasa lo mismo
iba a comentar y decir que qué chorrada, que si el efecto perjudicial es medible, ya habría estudios concluyentes. Si no los hay, no hay efecto. Punto.
Bea says:
lo del efecto perjudicial ni he entrado porque él no le da importancia porque sí, eso es una chorrada como una casa
y es cierto que a peor producto, más glutamato
pero actualmente se pone glutamato a todo, estamos bastante acostumbrados a eso y no implica que por poner glutamato sea un mal producto
pero como hablo de oídas, pues nada
Aloisius says:
Deberías poner esta conversación como comentario, tal cual, en el blog. Innovando.
Bea says:
Innovar es más lo tuyo.
@El Tabernero: Sabes perfectamente que no soy (y nunca seré) un talibán, así que yo sigo comprando Mochitos y Shiki-Shin. Que reduzca drásticamente su consumo en “comida”, no quiere decir que no lo consuma cuando se trata de mierditas (que es como llamamos mi mujer y yo a las chucherías).
@picomike: Aunque se llame potenciador, el glutamato sabe a su propio sabor (Umami), aunque como te digo, a mi me pareció insípido. Lo que quiero resaltar es que te da una sensación de delicia completamente falsa. O sea, que la mierda te sabrá a mierda deliciosa.
@Aloisius: Gracias por la innovación. Como ves en mi post, yo paso de glutamato no por mi salud, sino por una cuestión más filosófica (si lo quieres ver así). Digamos que paso porque no me gusta que me engañen.
¿¿Que lo usan para el jamon serrano?? Hasta luego.
Me ha gustado mucho el post ya que no tenía ni idea del tema. Por otro lado, no creo que influya mucho en mis pautas de consumo. No me preocupa si lo que como lleva mucho o poco Glutamato porque para engaños tenemos la fruta de aspecto “saludable” a base de pesticidas y con menos sabor, o la carne de pollos engordados de manera artificial (esas masas de grasa acumulada de algunos pollos del Carrefour da asco de verdad, razón por la que dejé de comprarlos). No lo voy a negar, me gusta comer “basurilla” pero donde este lo casero… y a veces es la pereza porque algunas recetas no se tardan nada en hacer y al menos sabes lo que comes.
Yo pensaba que solo potenciaba el sabor, no que podía enmascarar nada. Vamos, que si a una mierda le echabas glutamato, sabía más a mierda, no que pudiera saber mejor. Ahora me he quedado un poco preocupado…
Oh Dioxxxxx!!!!!
He podido estar comiendo papel con sabor a jamón y yo sin saberlo :S
Libertad para todos los alimentos!!
MONTEMOS UNA CAMPAÑA PARA QUE VENDAN MIERDA DELICIOSA CON GLUTAMATO!!
Si alguien quiere probar el “subidon” de sabor del glutamato, lo he visto en la seccion de alimentos internacionales del
ContinenteCarrefour, entre la comida china obviamente.Btw, como seria comerse unas espinacas o un potaje de la abuela con glutamato?
Otro de los efectos del glutamato es que te hace comer más cantidad del producto que lo lleva.
Y por cierto, hace tiempo que encontré un artículo en la prensa sobre unos nuevos aditivos alimentarios que tienen una virtud sensacional para la industria: no hay que ponerlos en la etiqueta del producto. El motivo es que tienen tal potencia que la cantidad a añadir es tan pequeña que no están obligados a hacerla constar. Buscaré el artículo y te lo haré llegar, por si quieres echarle un ojo.