El pollo, fuente de todo mal.

Al menos si le hacemos caso a Evo Morales (Presidente de Bolivia) y a Tarsicio Bertone (Secretario de Estado del Vaticano).

Al parecer, Evo Morales ha dicho que los pollos engordados con hormonas femeninas causan homosexualidad. Aprovecho para decir que en todos los medios se habla de transgénicos, demostrando que los periodistas (una vez más) no tienen ni puta idea y copiapegan lo que llega de las agencias. Los pollos no son transgénicos, en todo caso se les administrarían hormonas (algo ilegal y contrapoducente). Pero en fin, dejémoslo así. No sólo piensa que comer pollo nos vuelve maricas a los europeos, sino que también nos hace perder pelo, entre otras perlas.

El Cardenal Bertone, por su parte, ha dicho que es la homosexualidad y no el celibato lo que causa los casos de pedofilia en la Iglesia Católica. Vamos, que el homosexual gusta de abusar de niños sea cura o no. Es más. la pedofilia no es patrimonio exclusivo de los curas, sino que afecta a todas las personas. Una vez más, demuestra que no se entera o no se quiere enterar de por dónde van los tiros. En fin.

Si juntamos ambas afirmaciones resulta que los pollos son la causa de los casos de pedofilia. Vamos, que un cura come un pollo al chilindrón y luego la Chilindrina le come la polla.

Ahora en serio. En ambos casos, como podéis comprobar en las noticias, la falta de argumentos serios es palpable. Ambos se refieren a “estudios” que no muestran en ningún sitio y aplican el viejo principio de “porque lo digo yo” que tanto mal ha hecho al hombre. A alguno le sorprenderá que Evo (presunto izquierdista) y Tarsicio (carcatólico) cojeen del mismo pié. A mi no. Sencillamente son dos populistas ignorantes que poco tienen que ver con la esencia de la Izquierda uno y con la esencia del Cristianismo el otro.

Por lo que a mi respecta, prefiero seguir siendo un librepensador. Seguiré comiendo pollo y evitaré a los curas. No es que sea un niño, pero por si acaso…

Maravillas de la Internet del 11-4 al 20-4

Disfrutad de lo mejor de Internet que he seleccionado del 11-4 hasta el 20-4:

  • Ray Kroc : Pons Asinorum – La historia del fundador de McDonalds. Bien contada, muy interesante y seguro que la encontrarás sorprendente.
  • Porn Detection Stick by Paraben – Básicamente: un pendrive que escanea un ordenador en busca de porno. Se basa en un montón de algoritmos que detectan el tono de la piel, curvaturas y demás historias. Merece la pena leer las recomendaciones.
  • Instants! Collection – Seguro que estás familiarizado con esas webs que tienen un botón asociado a un sonido. Muy útiles para enfatizar frases en el curro. Pues bien, esta los tiene todo… (y alguno más).
  • pop ularity – a music quiz – think you know which bands are popular? – Un juego muy interesante. Se trata de adivinar qué grupo es más popular en función de los usuarios de Last.fm que lo escuchan. Lo mejor es que puedes basarlo en tu propia cuenta.<br />
    Yo todavía no me creo cómo The Alan Parsons Project puede ser tan poco popular…
  • La pizarra de Yuri: Los tres superhéroes de Chernóbyl. – Conmovedora historia de tres Héroes de verdad, de esas que dan ganas de levantarse de la silla, cuadrarse y guardar un minuto de silencio.

Haz lo que tengas que hacer.

Este fin de semana enterramos a un tío abuelo muy querido en la familia. A pesar del luctuoso suceso, no se puede decir que fuera un funeral muy triste, tenía 90 años, había combatido en la guerra civil y sobrevivió a lo peor de la postguerra. “Pocos van como corderos, pero todos acaban llendo como carneros” es el refrán que más me gustó de todos los que oí.

El caso es que al ir al tanatorio, asistir al funeral y llevar el atúd tuve una epifanía sobre qué significa ser una persona adulta (por contraposición a ser infatil, inmadura, niña…). Y obviamente, la quiero compartir con vosotros.

Cuando eres pequeño haces muchas cosas porque te las mandan y te imaginas que los mayores hacen lo que les da la gana. Cuando eres un adolescente, sigues haciendo lo que te mandan (al menos en mi época) y piensas que los adultos a veces hacen lo que les da la gana y a veces hacen cosas que tu no harías en su lugar. Supongo que hasta aquí todos estaremos de acuerdo, tampoco es que sean conclusiones muy originales. Pero, ¿Qué ocurre cuando descubres que te has hecho adulto?.

Hay un momento en la vida en el que descubres que en el día a día hay cosas que haces porque te apetecen (generalmente placenteras), hay cosas que haces por obligación (generalmente contractual) y hay cosas que haces porque te las piden (hasta un límite). Pero también descubres que hay otro grupo de cosas que haces sencillamente porque las tienes que hacer.

Sí amigos, la clave de ser una persona adulta es saber que hay momentos en que hay que saber mirar más allá de los propios deseos, en los que se junta un huevo con otro y se tira para adelante. Momentos en los que sólo hay una opción aceptable para una mente madura: coger el toro por los cuernos y salir del trance como una persona mejor (y a lo mejor subiendo de nivel gracias a los puntos de experiencia). La persona inmadura optará por la opción más sencilla: tirarse detrás del burladero de las excusas y la autocomplacencia y seguir como campesino de nivel 1.

Luego no quiero quejas.

República.

república.

(Del lat. respublĭca).

1. f. Organización del Estado cuya máxima autoridad es elegida por los ciudadanos o por el Parlamento para un período determinado.

La Constitución [Española] reconoce a la persona del Rey (o Reina) inviolabilidad absoluta y proscribe toda responsabilidad por su parte, sea política o jurídica; no obstante y a modo de compensación, la Constitución establece la invalidez de todos los actos del Titular de la Corona que carezcan del refrendo regulado en ella, que corresponde al Presidente del Gobierno, a los Ministros o al Presidente del Congreso de los Diputados, según los casos.

Hacía tiempo que quería hablar del tema y una conversación en el tuiter me ha recordado que es un buen momento para hacerlo. Lo que sigue es mi opinión personalísima, no pretendo ni adoctrinar ni justificar a nadie. Tomadla según os venga.

El concepto.

De la propia definición de República se extrae su significado último: es la sublimación de los principios de la Revolución Francesa (Libertad, Igualdad y Fraternidad), que creo que son los que deberían regir cualquier sociedad moderna (Digo esto para centrar un poco el tema y no remontarnos a los Atenienses). En una República, el Pueblo Soberano detenta el poder y lo delega en sus órganos rectores. El Presidente de una República por lo tanto es elegido por el Pueblo entre el Pueblo. Según mi esquema de valores, conceptualmente la República es el único sistema que puedo aceptar como correcto.

La realidad.

Dado que el ser humano es una realidad bastante compleja, de la teoría de lo que es una República a su implementación en el mundo real hay una distancia bastante grande. En el mundo hay Repúblicas de todos los tipos, por ejemplo en cuanto a la Religión, las hay aconfesionales, laicistas y religiosas. Por ejemplo, Irán, EEUU y Finlandia son repúblicas con actitudes bastante diferentes en cuanto a la religión. Ni siquiera hay consenso en cuanto al modo de elección de los diferentes poderes del Estado, pues hay repúblicas presidencialistas, parlamentarias, semipresidencialistas y un sinfín de variantes grises. Por haber hay hasta repúblicas con partido único (!). Esto lleva a la paradoja de que hay Monarquías Parlamentarias más republicanas que muchas repúblicas. [Recomendable leer el artículo de la wikipedia].

La discusión Monarquía – República en España.

Ahora llega lo bueno. Dejando consideraciones Históricas aparte, la realidad es que en España tenemos una Monarquía Parlamentaria que se rige de acuerdo a la Constitución de 1978. Mientras que gran parte de la sociedad está de acuerdo con el sistema (se puede deducir de muchas formas, la más sencilla es que las elecciones no las gana un partido republicano), hay mucha gente a la que le gustaría que España fuera una República. Ya dije antes, que conceptualmente me incluyo entre esa gente. Pero, ¿Qué quiero decir con conceptualmente?, pues sencillamente, que pragmáticamente soy un Monárquico.

Sí amigos, como os sabréis si sois lectores observadores, yo soy un pragmático convencido. Es decir, para mí algo sólo puede ser juzgado en función de sus consecuencias. Veamos los argumentos que se suelen esgrimir en el debate:

  • El Rey no tiene más derecho que nadie a decidir nada. Como vimos en el extracto del principio, en nuestro país el Rey no puede tomar ninguna decisión que no esté refrendada por el parlamento. Compárese con lo que ocurre en EEUU, por ejemplo, en el que el Presidente puede vetar una ley de su parlamento. En España el Rey es una figura meramente simbólica y representativa. Entonces, ¿Qué ganaríamos si fuésemos una república? Pues depende, estaríamos entre quedarnos como está, con un presidente representativo (como Italia) o con un presidente ejecutivo, como Francia.
  • El Rey y la Casa Real son un gasto para todos los españoles. Este año, el presupuesto de la Casa Real es de casi 9 millones de €. No voy a cometer el error de decir que son unos céntimos por Español. Tampoco voy a decir que es la décima parte del presupuesto del Ministerio de Igualdad. Sólo voy a decir que dudo muchísimo (pero mucho) que un Presidente de la República Española fuese a gastar menos. Es más, como sería un cargo con caducidad, llevaría una pensión asociada. Imagina una pensión cada cuatro años. El despilfarro no es exclusivo de un Rey, baste recordar que Sarkozy le construyó un estudio de grabación a su amante en el Elíseo o basta pensar en el Presidente de tu comunidad autónoma. O en Berlusconi.
  • El Rey no es elegido por los Españoles. Obviamente no. Pero unas elecciones no garantizan el nombramiento ni de la persona más adecuada, ni la más preparada, ni la que más lo merece, ni nada. Aquí no hace falta dar ejemplos, creo que es obvio.

Dado que las ideas republicanas de hoy en día se relacionan con posiciones de izquierda (cosa que no tiene que ver, se puede ser perfectamente de derechas y republicano), parece que la gente asocia la República con una situación en la que se cumplen los más altos Ideales (igualdad ante la ley, respeto a las libertades individuales y cualesquiera otros que defienda el que argumenta en particular). Nada más lejos del debate Monarquía contra República. En ese caso habría que hablar de REVOLUCIÓN, porque en la situación actual cambiar al Rey por un Presidente de la República sería apenas un matiz. Si queréis, otro día hablamos de subirnos a los tanques, pero en lo que respecta a la Monarquía Parlamentaria, prefiero que sigamos como estamos. Es más, en un país como el nuestro, sin conciencia de clase, sin valores y que claramente no está acostumbrado a la Democracia (baste ver los dirigentes que elegimos) nunca está demás que el Jefe del Estado sea una persona educada para la labor, con conocimiento de idiomas y que sabe estar en su sitio, por mucho que se puedan matizar estas frases. Imagina por un momento a Aznar o a Zapatero en su lugar. A mi me cuesta, por mucho que esté más de acuerdo con el concepto y lo que representa.

¿Entonces?. Pues sencillo: ¡Viva la República!, ¡Viva el Rey!.

Compartir.

Me voy a poner nostálgico.

Ahora que me acerco a los 30, me da por recordar las cosas de cuando yo era pequeño, allá en los 80. Me pasa especialmente cuando veo a los niños de ahora, ciertamente diferentes a como éramos nosotros.

Una de las cosas en las que no somos ni parecidos es en cómo íbamos y van al tuti.

Inciso: Cuando yo era pequeño, un tuti era un quiosco especializado en golosinas. En Oviedo el primero estaba (y permanece) en la calle Cimadevilla y se llamaba Tutti-Frutti, por lo que bautizó al resto de locales. Ahora hay a patadas y supongo que la palabra ya no se use tanto entre las nuevas generaciones.

Retomo la historia, cuando íbamos al tuti rara vez era porque toda la pandilla tuviera dinero. No. Generalmente, era porque alguno tenía cinco duros que le había dado el abuelo y los demás aprovechábamos el viaje. El concepto de paga no estaba tan extendido como ahora y, desde luego, era muy infrecuente en niños de 10 años. El caso es que el que compraba sabía implícitamente que iba a compartir el botín con sus compañeros, principalmente porque al día siguiente no iba a tener blanca y sería otro el afortunado que compartiría con el la bolsa transparente. Eso hacía muy populares los productos pequeños y baratos o los fácilmente divisibles: las gominolas de peseta, las pastillas de picapica, los flashes (que se podían partir) o los kitkat (cuando aparecieron en el mercado). La cosa era tan tremenda que he llegado a ser testigo de chicles de duro (aquellos rosas con pegatinas) que dieron para cinco bocas. En lugares de la geografía española, hasta se implementaros sistemas para anular el natural impulso de compartición. Supongo que algo de ese espíritu permanece en mi generación, porque no puedo comer nada sin ofrecer a nadie.

Como contrapartida, había pequeños hideputas que no querían compartir nada. Los clásicos jefecillos que se creían la ostia y que luego de mayores, cuando les saludas con animadversión, se quedan con cara bobos porque no recuerdan su oscuro pasado. Para esos cabroncetes existían los fresquitos o los petazetas, productos espectaculares cuyo consumo a solas en frente de un grupo de chavales ansiosos debería de haber estado penado por la ley. Imaginad la rabia que se siente tras pedirle a un niño un puñadín de petazetas y ver cómo dice que no, se los mete en la boca y luego saca la lengua para que oyeras bien el efecto. ¡Muerte!.

Ahora esta generosidad ya sólo se ve en algunos hijos de ciudadanos inmigrantes. El resto parece que nada en monedas de €, refalfiados de gusanitos y con pinta de zampabollos. Luego nos quejamos de que los adolescentes Ni-Ni y tal. Normal hoyga.