30 años.

Creo que ya he posteado todas las ideas originales para los posts del día de mi cumpleaños, así que este año optaré por una política de austeridad.

Sólo os diré que curiosamente ayer me dí cuenta de lo viejo que soy cuando vi la despedida de Joseba Etxeberría en San Mamés. El bueno de Etxebe se retira un tanto joven, es cierto, pero creo que tiene el dudoso honor de ser el primer jugador que yo recuerde perfectamente haberlo visto debutar y retirarse (si no es por motivos extraños). Sí, yo tenía 15 años cuando debutó en primera y tengo 30 cuando lo ha dejado. Siempre pensé que ese honor lo tendría Raúl, pero el tío ahí sigue.

En cualquier caso, cronológicamente tendré 30 años, pero me temo que psicológicamente no he abandonado la adolescencia. De hecho, espero salir esta tarde de compras con mi madre y que me compre el Dragon’s Age de la PS3. Más o menos lo mismo que hace veinte años, cuando me compraba el caballero de Tauro, algún juego de la NES o un G.I. JOE. Hay cosas que no quiero que cambien…

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Poker, ¿El nuevo mus?.

Hace ya un par de años que empecé a jugar al Poker Texas Hold’em con unos colegas de trabajo. En aquel momento era algo bastante raro, porque nos costó LOL y ayuda encontrar un set de fichas y tapete con el que jugar. Para nuestra sorpresa, la popularidad del juego no ha hecho más que crecer y ahora parece que juegan hasta las señoras del Inserso, porque los sets de poker se compran hasta en el Carrefour. Desde luego en la cafeta de la facultad estaba haciendo furor la última vez que fuí.

El fenómeno en Internet no se ha quedado atrás y en los últimos años han proliferado las webs que ofrecen todo tipo de facilidades al posible jugón. El negocio es tal que hasta mi querido Linux recibe atención preferente por parte de algunos líderes del sector, como Party Poker, algo que hasta hace unos años era impensable (¿Linux al nivel de Win y Mac? Imposible). Generalmente, lo lógico es empezar por jugar “dinero de mentira”, pero últimamente también proliferan los bonos de poker online que suelen incrementar el dinero ingresado por el neófito para animarle a probar.

Yo desde luego no me acerco a este tipo de asuntos. Mi nivel de juego es pésimo y estoy hasta los mismísimos de pagarles las birras a mis colegas. Además no soy ni capaz de ganarle al juego del móvil, como para meterme con jugadores reales. Sin embargo, conozco gente que se gana un extra con todo este asunto, aprovechando ese +10 al tahúr que algunos españoles llevan dentro.

[Post escrito en colaboración con Pokerlistings]

Un par de detalles sobre los funcionarios.

Ahora que se ha producido la primera bajada de sueldo a los funcionarios de la historia, ahora que cerca de la quinta parte de los trabajadores españoles lo son por cuenta del Estado, ahora me parece adecuado matizar un par de cosas. Sí queridos lectores, los funcionarios son esos trabajadores odiados, insultados, envidiados y vilipendiados por gran parte del resto de la población. En el fondo es normal, hay muchos caraduras, vagos, bordes e hijosdeputa en el gremio. También creo que hay muchos puestos en los que hay personal en exceso y que lo que necesita el cuerpo en muchos casos es un recorte de personal.

Sin embargo, el hecho de ser hijo de dos funcionarios y trabajar rodeado de ellos, me hace ver ambas caras de la moneda. Y tengo que decirlo:

  1. El sueldo. Ser funcionario supone tener el sueldo garantizado para toda la vida. Esto tiene múltiples ventajas, pero una desventaja muy importante: dicho sueldo apenas variará durante la vida laboral del funcionario. Además, al ser un trabajador por cuenta del Estado, su sueldo es completamente transparente para la Hacienda pública. Por eso me parece inmoral que en estos momentos de crisis haya personas que se quejen de lo que gana un funcionario cuando hace meses esas mismas personas ganaban un pastón, facturaban en “A” y en “B” o percibían viajes y dietas sobredimensionados. El funcionario tiene sueldo asegurado para toda la vida, de acuerdo, pero rara vez será el más rico de su vecindario.
  2. El acceso. Convertirse en funcionario es bastante sencillo: consiste en superar un concurso-oposición público cuyas bases son públicas y cuyos criterios de evaluación están baremados y tabulados de antemano. Si bien es cierto que el sistema puede pervertirse un poco (al fin y al cabo estamos en España), es sin duda alguna mucho más transparente, justo y equitativo que la forma en la que muchos trabajadores han accedido a sus trabajos. Un funcionario es muy complicado que se haga con su plaza por enchufe, por chuparla bien o por ser el hijo del dueño de la empresa. Por eso sólo hay una respuesta posible para aquellos que envidian a un funcionario: prepara la oposición.

Dicho esto, recordaros que el funcionario que hace bien su trabajo sigue ganando lo mismo que el que lo hace mal, por lo que debería mantenerse siempre un respeto al hablar del cuerpo en general…

Llorando se fué.

Ahora que estamos en plan revival, me dió por revisitar una canción mítica de finales de los 80: La Lambada. Recuerdo perfectamente el bombazo que supuso en 1989, convirtiéndose en canción obligada en chiringuitos, bares y orquestas de pueblo de aquel verano. Pensándolo bien, fue una especie de anticipo de toda la pachanga de mierda que ha plagado nuestros veranos desde entonces. También tuvo mucho tema la forma de bailar por ser excesivamente porn para la época, como podrás comprobar en el vídeo, los años de perreo han dejado la Lambada a la altura de baile apto para conventos:

Por cierto, el grupo se llama Kaoma.

Pero aún hay más, documentándome para este post, he descubierto que esta canción es un plagio (denunciado y demostrado) de una canción de un grupo boliviano llamado Kjarkas. Obviamente, la he buscado en el youtube y he quedado impactado con: a) sus aires andinos, b) el vestido de la prota y c) el pasaje de la canción cantado en un idioma desconocido. Merece la pena que conozcas la verdad y que aproveches para marcarte el punto si surje el tema de conversación, que siempre mola dárselas de cultura musical:

¿A qué no te lo imaginabas?

Y por cierto, los Kjarkas son un grupo a seguir. Esta canción me ha encantado.