En unas semanas harán cuatro años que estoy felizmente casado. A nosotros nos parece que estamos todavía en el principio de nuestro matrimonio, pero habida cuenta la cantidad de parejas de nuestro entorno que no han llegado ni al segundo año, cada vez más nos da la impresión de que somos unos afortunados, pero también que pertenecemos a una especie en peligro de extinción.
No quiero dar ninguna lección a nadie, pues no soy el Dr. Amor (al fin y al cabo yo me he casado con mi primera novia), pero sí quiero compartir una serie de opiniones basadas en mi eterna curiosidad por el comportamiento humano.
Sinceridad.
No descubro nada al mencionarla, pero me parece una de las claves de una relación. Y no me refiero a ser sincero con nuestra pareja, que es algo obvio y que doy por sabido, me refiero a ser sincero con uno mismo. Vivimos en el sXXI, en una sociedad razonablemente abierta, en la que no es necesario estar emparejado para satisfacer nuestras necesidades sexuales. Desgraciadamente, hay mucha gente incapaz de reconocer que lo que necesita/quiere es sólo follar (algo muy sano, por cierto) y se embarca en una relación con otra persona que sí siente algo más que atracción sexual. Las cosas funcionan mientras dura el interés sexual, pero acaban desembocando en cuernos, desencantos y dolor para la persona que sí buscaba algo más. Yo personalmente admiro a esas personas capaces de embarcarse en una relación meramente sexual desde el principio, sin más compromisos y que saben ponerle fin cuando es necesario. Pero ojo, el caso contrario también existe. Abundan las personas románticas que por mantener una pose (moderna, desenfadada o guay) finjen estar interesadas en una relación meramente sexual por no ser capaces de reconocer que lo que realmente pasa es que sienten algo más.
En ambos casos, una conversación al principio de las negociaciones/cortejo bastaría para dejar las cosas claras y que nadie saliera perjudicado.
Amores.
Normalmente se piensa en el amor como un concepto único, cuando realmente incluye diferentes tipos. A parte del amor paterno-filial, incluso dentro de una relación de pareja hay varios amores diferentes (hasta puede haberlo sin la otra persona: amor platónico). El primero cronológicamente hablando es el amor romántico, ese de las mariposas en el estómago, de las taquicardias, de la sonrisa bobalicona, del color rosa, de la música celestial y de las pelis de Holywood. Básicamente, el amor romántico es pura química cerebral, un poderoso cóctel de neurotransmisores destinado a falicitarnos la transferencia genética interindividual. Generalmente es bastante irracional y va disminuyendo poco a poco a medida que pasa el tiempo. Es cierto que de vez en cuando vuelve a aparecer disparado por vaya Vd. a saber qué factores ambientales y provoca deliciosos momentos de subidón, pero es un sentimiento efímero por definición. Afortunadamente, los huecos que va dejando los va rellenando lo que yo llamo el amor afectivo (que ahora os comento qué es). Hay personas que no son capaces de asumir que ese amor químico se acaba y lo buscan activamente, cambiando de pareja periódicamente. Esto les lleva a probar todos los palos: desde la relación tormentosa basada en el conflicto contínuo hasta la pareja perfecta que cuando lo dejan todo el mundo se pregunta cómo ha sido posible. Desgraciadamente para esta gente, su comportamiento deriva hacia una especie de yonkis del amor, haciendo todo lo posible por conseguir su dosis de endorfinas y metiéndose en realciones cada vez más chungas. El resto de los mortales asumimos que ese amor es efímero, nos conformamos con disfrutarlo y lo sustituimos por el amor afectivo, mucho más sosegado pero también bastante irracional en la base. Es el amor de los paseos por la tarde, de los chistes privados, de la dulce rutina, de los mimos… Es un amor que además va complementado con el amor racional, el que te dice que esa persona te hace bien, que te complementa y que te anima a invertir en ella para conseguir mejores beneficios. Uno de los secretos de una pareja exitosa es precisamente la reciprocidad: dar y recibir, no necesariamente a partes iguales, sino en función de los requerimientos de cada uno. A veces se da sin importar recibir (irracional) y a veces se da para recibir (racional) y yo creo que ambas motivaciones son complementarias, buenas y necesarias para la vida en pareja mientras se mezclen con mesura. Uno de los secretos de la vida en pareja es saber distinguir entre estos tipos de diferentes amores y estar dispuestos a vivirlos todos con la misma persona, incluído llegar a ser abuelitos entrañables sentados en un banco del parque cogidos de la mano.
Naturalmente todo esto son reflexiones a posteriori, otro día si eso hablamos de los requisitos para ser pareja, aunque aloisius ya hablo mucho y bien en su día y no creo que pueda aportar mucho más. No quería acabar sin poneros una pedazo de canción que me encanta y con la que Raphael incomprensiblemente tampoco ganó eurovisión. Seguro que era por envidia.
httpv://www.youtube.com/watch?v=FwenAnIfroA
Hablemos del amor.
Estaba leyendo el post y pensando “Como no ponga el vídeo de Raphael lo mato”.
@Alexliam: Con el título que le puse al post no había otra manera de concluir. Además sabes que Raphael me mola mil.
A mucha gente le cuesta comprender que el amor romántico con una misma persona tiene fecha de caducidad. En el amor, como en la vida en general, lo importante es conocerse a uno mismo y tener claras las ideas y lo que uno quiere en la vida. Nos ahorraríamos muchos disgustos.
EN el punto 1 te ha faltado añadir los que se casan para Follar acaban descubriendo que en el matrimonio una cada vez folla menos y hace más el amor (y no hablo en un corto plazo, para los “folladores natos”).
Una gran verdad. Yo añadiría que además exige un mínimo de sacrifio debido a la convivencia. La vida en pareja no es sigo igual que antes, pero con otra persona.
En referencia a lo de la sinceridad, tengo un amigo, cachondete, que cuenta «No me importa que mi novia me mienta, a veces hasta me dice que estoy bueno y le asiento con la cabeza».
Estoy de acuerdo con el post. En mi opinión, estos temas son… como descubrir el origen del universo o algo así, el día que sepamos como funciona al 100%, nos volveremos locos
. Supongo que es natural en el ser humano intentar clasificar y explicar todo lo que le rodea o afecta pero en cuestión de relaciones humanas nunca se sabe lo que va a funcionar. Con el tiempo, cada pareja va desarrollándose, creando su propio “manual de instrucciones” por así decirlo, único e intransferible. Lo que si es cierto es que vivimos en una época y país donde podemos sentirnos muy afortunados, no tenemos que depender de otra persona, no se necesitan “amores ponzoñosos o destructivos” (aunque haya gente adicta a ellos). En general, cada uno es libre de decidir como quiere estar y a quién quiere a su lado, y si se está con alguien es porque realmente esa persona te complementa y es una prioridad para uno mismo.
Muy buen post. El amor, como casi todo evoluciona y cambia con el tiempo, y no necesariamente hacia algo malo; sino hacia algo diferente, más racional, menos hormonal y más estable.
Por cierto, Raphael Power.
Tienes mucha razón en todo lo que has comentado en el post.
Yo llevo 7 años y medio con mi chica y los dos tenemos bastante claro desde siempre esos conceptos.
Añadiría también por mi experiencia que es fundamental la constante comunicación.