De burkas, niqabs, hiyabs y dignidades.

Ya sabrás a estas alturas que el gobierno se plantea prohibir el velo integral en España apelando a que “Tenemos que defender la dignidad de las mujeres, y el burka y prendas similares, sean de la religión que sean, que no permiten la identificación de un sujeto, afectan a la dignidad del ser humano, en este caso a una mujer” (fuente). Estoy completamente de acuerdo en lo que a burka y niqab se refiere, porque convierten a cualquier persona en algo no muy diferente de una mesa camilla. Según yo lo veo, en nuestra sociedad, que tiene derechos y obligaciones, éstos se asignan a personas y las personas tienen que poder ser identificadas no sólo por su nombre, apellidos y DNI, sino también por su cara. Supongo que hasta aquí todos estaremos de acuerdo.

Sin embargo, sospecho que, como casi siempre, el debate se va a llevar más lejos de estas dos vestimentas. Enarbolando la bandera de la dignidad, pronto le tocará el turno al hiyab, que es el código de vestimenta musulmana según el cual las mujeres deben taparse la mayor parte del cuerpo. Y aquí, queridos y queridas, quiero pararme un momento.

Al hablar de hiyab conviene que cada uno piense, visualice las diferentes musulmanas que haya visto en su vida vestidas según este código y trate de extraer conclusiones. Yo os voy a contar las mías. En mi ciudad, Oviedo, hay pocas, pero las que hay son ni más ni menos dignas que las viejas que vendían en el mercado del Fontán o las monjas católicas. En los tres casos vestidas con colores lisos y con la cabeza tapada. Por lo tanto, no encuentro ninguna diferencia conceptual (excepto la religión que profesan) como para hacer una distinción. Es más, yo siempre conocí a una hermana de mi abuela de riguroso luto y con pañuelo en la cabeza, de tal forma que no puedo asegurar si llevaba el pelo corto (lo supongo) o largo o si ya peinaba canas. Así pues, no veo cómo el hiyab puede ser diferente de ciertas costumbres arraigadas en nuestra sociedad (al menos hasta hace unos años).

Pero hay más. Cualquiera que conozca una ciudad cosmopolita, habrá visto a mujeres musulmanas modernas vestidas como cualquier otra “occidental” (vaqueros, camisetas, blusas, faldas) que acompañan con pañuelos coloridos en la cabeza, dejando escapar unos mechones de pelo (muy sugerentes por cierto). Estas mujeres tienen toda la pinta de trabajar y de proceder de un estrato sociocultural bastante más elevado que las más recatadas. Yo diría que es precisamente el progreso socioeconómico el que hace que las costumbres y las tradiciones de una sociedad se hagan menos restrictivas. Pensad sin ir más lejos en vuestras abuelas, vuestras madres y en vosotras mismas. Seguro que no pensáis de la misma forma respecto a los asuntos morales (Yo por ejemplo no me imagino a mi abuela vestida como su hermana mayor cuando muera mi abuelo, a pesar de que fueron educadas igual). Situar por lo tanto la dignidad de una mujer en un pañuelo en la cabeza obviando todo lo demás me parece un tanto exagerado. De hecho estoy convencido que dicha dignidad se consigue con la tolerancia y dejando que nuestros valores (presuntamente superiores) vayan infiltrándose en las antiguas tradiciones. Igual me equivoco, pero el objetivo de cualquier política de inmigración deberían de ser los hijos y los nietos de los inmigrantes y siempre con respeto y sin imposición (más allá de las leyes aplicables al resto de los ciudadanos).

Finalmente, quería señalar otro detalle: nuestra sociedad se llena la boca hablando de dignidad y derechos de la mujer mientras atenta contra ellos de forma flagrante. Somos capaces de ver la indignidad de estas vestimentas que menciono, pero ignoramos completamente la indignidad del canon de belleza vigente, que machaca continuamente a las mujeres, chicas y niñas de nuestra sociedad consiguiendo que sean un poco más infelices mientras persiguen un imposible. Pero eso, ay, será tema de otro post…

Cambio de siglo melancólico.

A mí el cambio de siglo me pilló en una edad bastante chorras: los 20 años. Por aquel entonces tenía unos gustos musicales un tanto melancólicos, que cuadraban muy bien con mi estado sentimental en lo que a amoríos se refiere, aunque sin caer jamás en lo EMO.

Hoy, cicatrizadas todas las heridas y con una actitud mucho más positiva hacia la vida y el amor, puedo volver la vista atrás y ver que en mi colección de CD’s particular hay verdaderas joyas de la música. Por eso he decidido compartirlas con todos vosotros gracias a Spotify. Es cierto que de aquella estaba bastante encasillado en el Trip-Hop, cosa que afortunadamente he superado, y por lo tanto la selección de canciones que he hecho no suena demasiado variada, pero creo que merece la pena ser escuchada. Como veréis, me he centrado en 1998-2001 (excepto en Portishead), que es la fecha de publicación (y posterior compra) de los discos que tengo. La he hecho de memoria, recordando las canciones que más me llegaban al corazón en aquella época. A ver que os parece.

Espero que la disfrutéis.

Maletero abierto.

Salía yo de mi garaje cuando ví a una mujer de mediana edad sacando un montón de cosas de un coche aparcado en doble fila. Se había enganchado un montón de bolsas en cada brazo y había cogido un archivador con las dos manos. El coche, un tres volúmenes, tenía el maletero abierto y ella trataba de engancharlo con el codo para cerrarlo. Previendo un desastre, di tres zancadas y le cerré el maletero.

-”No hacía falta, podía yo sola.” Me dijo con una frialdad inmerecida.

Entonces yo le dije “Ah, vale” y le volví a abrir el maletero. Ella se quedó descolocada unos segundos, que yo aproveché para alejarme tranquilamente mientras oía como ella musitaba algo entre dientes mientras hacía mil equilibrios para evitar el desastre.

Desgraciadamente, eso ocurrió en el Universo paralelo en el que soy un hombre tipo duro, valiente y que siempre dice lo que piensa. En este universo no dije nada, bajé la cabeza y me alejé con el rabo entre las piernas pensando en lo retrasadas que son algunas, que no saben distinguir solidaridad de acoso sexual.

Maravillas de la Internet del 8-6 al 13-6

Disfrutad de lo mejor de Internet que he seleccionado del 8-6 hasta el 13-6:

El mundial ya ha empezado.

Y la Ponzoporra también amigos.

Como podéis ver, creo que todo va como la seda. Podéis consultar todo lo referente a la porra en los enlaces de la derecha. De momento llevamos dos partidos y nadie ha sido capaz de acertar los dos aburridísimos empates. Eso nos deja con dos líderes empatados a cuatro puntos: alfvalera y Javi Torre. Enhorabuena. Yo he sumado mi primer puntín gracias a los aburridos gabachos, lo cual no está nada mal. Curiosamente, más de la mitad de los participantes no ha sumado ningún punto, pero es de lo más normal, todos tendemos a pensar que en los partidos tiene que haber un ganador.

Para vuestra información, he añadido la opción de que se hagan públicas las predicciones de todos los jugadores al acabar el partido. No creo que haga ningún mal a nadie y la información siempre es buena.

¡No os olvidéis de hacer vuestras predicciones para mañana amigos!