Os voy a contar una anécdota con moraleja y todo.
Hace unos años, cuando mi mujer y yo éramos novios, me llevó a las fiestas de su pueblo. Aunque traten de adornarlas, dichas fiestas no son más que una coartada para que cientos (miles) de jóvenes (y no tan jóvenes) se junten en un prado a beber sidra en cantidades industriales hasta alcanzar un grado de ebriedad considerable. A mí no me hizo/hace/hará ni puta gracia, porque aunque no soy abstemio en sentido estricto, sí que no aguanto el ritmo del resto de la pandilla. Aunque a veces hay que fingir, ser los únicos sobrios de un grupo de borrachos es un puto coñazo, porque los chistes malos no te hacen gracia, repetir la misma frase n veces no te hace gracia y hacer el tonto no te hace gracia.
Suficiente introducción.
El caso es que aquella vez nos disponíamos a marchar del susodicho prado cuando la cuchipandi ya había alcanzado el umbral que menciono antes. Así que nos cogimos de la mano y empezamos a esquivar a la jauría humana que empezaba a desmadrarse. En un momento dado, un energúmeno lanzó un trozo de tarta a un amigo suyo y claro, como ya iba bien cocido, falló estrepitosamente, con la desgracia de que fue a impactar en mi señora, manchando de chocolate su camiseta, escote y cuello. Mi mujer se revolvió y con su 1’50 de estatura se fue a encarar al agresor calificándolo en un primer momento de “subnormal”.
En ese momento, todos mis sentidos se activaron y realicé una evaluación de la situación en un tiempo ultracorto. El agresor era un maizón (tarugo) de unos 100 Kg. de peso coloradote y con brazos como mis piernas. Estaba acompañado de otros cuatro o cinco tipos con pinta de haberse vestido como para participar en una peli porno (vaqueros cortos y camisetas sin mangas) y que empezaron a aullar en cuanto vieron a mi mujer acercarse. Rápidamente, la solté de la mano y me confundí entre un grupo situado a unos 5m de la acción. Manteniendo el contacto visual pero sin hacerme notar. Mi mujer le echó un rapapolvo de madre al boborolo y su pandilla cuando hubo acabado se marchó tranquilamente del lugar.
Tras caminar unos metros, me uní a ella, sanos y salvos los dos. Y ahí me cayó la del pulpo. “Cobarde”, “Ten novios para esto”, “¿Y si me hubieran pegado?”, “Maricón” son varias de las frases que me dedicó, mientras yo paladeaba tranquilamente el sabor de la integridad física. Yo le expliqué el resultado de mi análisis: con mis 65 Kg de peso mi única posibilidad era pegar primero y rezar para acertar con algún punto débil que tumbara al ogro y me diera suficiente ventaja para aprovechar mi presunta velocidad en carrera. A lo mejor acertaba con el gigante, pero es complicado que me pudiera escapar de todos los reyes del porno. Por lo tanto y teniendo en cuenta que ella era una chica y que en el grupo agresor no había ninguna, decidí que era probable que no se atrevieran a tocarla por si acaso dilapidaban sus escasas opciones de follar esa noche. Y por lo que se ve, acerté. Tuve que esperar a la cena para que mi mujer se diese cuenta de que el hecho de que yo estuviera entero era más importante que el haberla defendido a ella.
Y es que amigos y amigas, los genes que llevo en el cuerpo llevan milenios en el acervo genético de la humanidad y si han conseguido llegar hasta mí no ha sido ni por valentía, ni por gallardía, ni por arrojo. Ha sido simple y llanamente por haber sobrevivido lo suficiente como para reproducirse. Mis genes son los del cazador paleolítico que se cagaba ante un mamut y prefería quedarse con labores más cutres antes que jugarse el pellejo. Son los del esclavo griego que jamás se rebeló contra su amo aunque tuviera que limpiar las letrinas todos los días. Son los del Íbero que aprendió a hablar Latín en cuanto vió el poderío de la máquina de guerra Romana. No nos engañemos, seguramente los tuyos también. Salvo contadas excepciones, los héroes no dejan descendencia.
Y es que, queridos lectores, “Conocer a los demás es sabiduría, conocerse a uno mismo es sabiduría superior”.
Qué bueno. Me encanta tu mujer xD
Bueno, eso de que los héroes no procrean… lo más probable es que procreen pero no lleguen a educar a su prole. Si no Esparta nunca hubiera llegado a ser lo que fue
.
Creo que lo que pasó fue más una correcta evaluación de riesgos que un acto de conocimiento interior.
Como bien has dicho 4 “nergumenos” borrachos vs a “kindly girl” no acaba con “ondonadas de hostias”, ni aunque tu mujer le hubiese sacudido a alguno.
Tu señora esposa lo que no supo valorar en ese momento fue que la mejor posición para tí era en un discreto segundo plano, ya que en caso de haber tomado protagonismo hubieses acabado siendo “el alma de la fiesta” y cobrado.
Y volviendo al tema, los heroes son los que más probabilidades tienen de procrear, la naturaleza busca la mejora de la especie y por ello los más poderosos, físicamente hablando, han sido los que se han llevado el “gato al agua”.
Hubo un momento en que parecía que la fuerza física dejaba de ser un elemento básico para “atraer a las hembras” (dejando de lado que hace tiempo que son ellas las que eligen) y que el “toque” intelectual empezaba a hacer efecto, pero por desgracia las nuevas generaciones demostrarán que ahora lo cool es lo que permite “el roce” y que por tanto los más Chic/coll/guays o como se diga ahora serán los que “mojen la cebolleta”.
@RaF: Hombre, mi acierto fue tanto evaluar la situación como saber dónde estaban mis posibilidades de éxito. Si yo fuese Juan Claudio Van Dame les hubieran caído ostias a mansalva, tenlo por seguro.
Respecto a lo de la naturaleza… no te engañes. La naturaleza no busca nada y lo de la “mejora de la especie” es un argumento completamente falaz. Los genes que perduran en el pool son los que consiguen transmitirse más. Así de sencillo. Por eso es más probable que seamos todos hijos de lisiados listillos que quedaban en la cueva/pueblo mientras que los fuertes iban a la caza/guerra…
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@Ponzonha, igual si hubiese sido Van Dame te hubiesen dado la del pulpo, ya que por lo que comentas, desconocías a los agresores y por tanta hubieses tomado una decisión con falta de información, junto con la posibilidad del “corporativismo puebleril” que podía haber propiciado la unión frente al “extranjero invasor”.
Hombre, es verdad que los más fuertes iban a la guerra, pero en muchos casos los más débiles eran abandonados para que muriesen, ya que el costo/utilidad no salía a cuento. Así que el hecho de ser más fuerte te garantizaba la posibilidad de existir y reproducirte, los lisiados entraban en el mismo carro.
Veo más viable que seamos hijos de un fortachón, más listo que el resto, y que lo que no iba era en la primera línea de choque (el recibía la primera, vamos) pero fortachón al fin y al cabo.
Voy a imprimir esta historia y la voy a enmarcar
@RaF: Puede tío, pero si yo soy un descendiente de un excelente cazador/guerrero tipo Conan quiero que me devuelvan el dinero. Como bien, hago ejercicio intenso varias veces por semana y no soy capaz de pasar de 65Kg de tirillas…
“Yo he visto cosas que nunca creeríais…” (que coño no vais a creer si es el pan nuestro de cada día), mujeres enfrentándose a hombres que les pueden con un dedo, insultando, gritando y saliendo airosas.
Cuanta más indefensa sea la jodía más posibilidades tiene de salir airosa, lo cual es inversamente proporcional en caso de ser hombre. Eso lo sabemos todos los hombres, pero, curiosamente, pocas mujeres. Ellas suelen pensar que lo normal es cantarle las cuarenta a un tipo más alto y fuerte que tú (osea el 90% de la población masculina) y salir con todos los dientes.
He estado en situaciones parecidas pese a ser un morlaco de 130 kg de peso más bestia que un arado. En mi caso, lo más normal hubiese sido evitar el encaramiento sujetando bien fuerte la mano de mi chica para evitar que se acercase a los energúmenos. Te cae una bronca gorda igualmente pero la integridad física de ambos está a salvo.
P.D.: Los enfrentamientos sólo cuando sean inevitables y te vayan a caer palos igualmente.
@Ponzonha, en las mejores familias hay una oveja negra. Además no he dicho que estés en la línea sucesoria de la crêmme du la crêmme, sólo que no eres descendiente del empollón de la cueva, a ese se lo comió un león. Igual eres descendiente de los que optaron por ir a cazar conejos en vez de mamuts, que les parecían menos asequibles. Vete tu a saber.
Como guerrero de segunda fila, aumentaron las posibilidades de supervivencia sacrificando la posibilidad de reproducirse con las “dona sapiens” más reproduciblemente atractivas, tomando la opción de aquellas más “apañás” pero menos “punteras”.
De esa forma, tienes un cabeza para pensar y no para peinarte.
Yo como ex-jugador de rugby y, espero que pronto, futuro doctor en economía, debo descender de algún desliz de un “bruto” con una vasalla “espabilada” porque tengo la suerte de gozar de “mens sana in corpore sano” pero a mi me sobran algunos quilitos, a pesar de visitar al sr. Gym con asiduidad. ¿no conocerás algún potingue que me permita donarte 15 quilitos de músculo para que te los pongas donde quieras? así, los 2 contentos.
Por suerte a mi novia no le importa que no sea el típico chulito que salta al ataque. De hecho, en los pocos principios-de-incidente que hemos tenido, siempre me ha dicho que miremos para otro lado y nos demos la vuelta. Supongo que ambos tenemos la misma mitad del instinto “pelea o huye”.
Aunque he de reconocer que cuando hace falta saco los colmillos, que a mi no me chulea nadie que no vaya en grupo xD
Me suena la situación, controlando la jugada desde la barrera… Pero yo tengo más suerte y mi pareja no me lo reprochó.
Muy bien hecho, Ponzonha XD.
Yo me he visto en bastantes de estas, por bocazas, no te extrañará. Con metro noventa y 88kg es más fácil. No suele terminar en nada, creo que debiste al menos haber acompañado a la chica en su aventura contra los gigantes. No con intención de golpear, que no sé por qué lo ves como la primera opción (y única), pero la gente no es tan cafre como parece pese a vestir de Nacho Vidal y si le dices algo normal, “Oye, tío, ten un poco de cuidado, que mira cómo has dejado a la chavala” o algo así, seguramente el otro, entre risitas, sí, terminaría diciendo un “Lo siento”, no de corazón, pero bueno, dentro de un orden es normal. Era una fiesta desmadrada.
Y nada, que si te vuelve a pasar no hagas la del ninja e intenta calmar los ánimos de primeras. Si las cosas se ponen feas, pues te vas.
Y un dato, yo no tengo pareja.
Siempre me ha gustado mucho esta historia, era hora de que la compartieses con el resto.
Pese a tener cierta formación en artes marciales siempre, siempre, he considerado la huida como la principal opción. Solamente si hay alguien a quien defender me he quedado y afrontado la situación. Como dice el Geko negro: la gente no es tan cafre como parece. Lo único que añadiría es que el punto débil de la mayoría de los cachas pendencieros suele ser el cerebro. Una técnica de combate que he usado en muchas ocasiones es la educación. Te presentas con tu nombre de manera muy correcta y ofreces toda tu ayuda para solucionar el conflicto.
Estoy de acuerdo en que las chicas no ven la situación como difícil o potencialmente peligrosa. No se dan cuenta de que cuando hay unos morlacos borrachos y un tío llega a cantarles las cuarenta, las probabilidades de ostias son grandes. Hiciste bien, sobre todo porque creo que te hubiese caído la bronca igual si hubieses intentado hacer de mediador “¡te has puesto de su parte!” o cosas por el estilo.
Un saludo!