No pensé que tuviera que hacer este post, pero creo que algunos se merecen una explicación.
Este blog es mi afición, es mi válvula de escape y es el espacio donde dejo mis reflexiones para la posteridad (o eso quiero pensar). Llevo casi cuatro años escribiendo casi a diario y os puedo asegurar que es lo más personal que tengo. Es un fiel reflejo de mi personalidad y creo que lo llevo como me da la gana, que para eso es mío. Esto no quiere decir que no me interese vuestra opinión, antes al contrario. La comunidad que se ha creado alrededor de mis divagaciones es lo mejor de este blog y no niego que hay posts que escribo con ganas de leer los comentarios. Supongo que nos pasa a todos.
Este blog también me cuesta dinero. Tiene un dominio propio y está alojado en un hosting que me cuestan docenas de euros al año. Ya os he dicho más veces que hace años que no llego a mileurista, por lo que se puede decir que hay dos o tres días al año que trabajo para el blog. No me importa, lo hago encantado, pero también es cierto que no pierdo ocasión de aprovechar las oportunidades de ganar dinero que me proporciona el blog. Yo no soy un bloguero de esos que se creen el último reducto de purismo e integridad, no, si en el día a día trago sapos y culebras por dinero (porque eso es lo que es en definitiva trabajar) no veo por qué no lo iba a hacer en el blog. Éticamente no tengo ningún inconveniente, como demuestra el adsense que tengo desde hace dos años y los post patrocinados que hago periódicamente. Eso no quiere decir que no tenga un respeto por vosotros, mis fieles lectores. Tengo el Adsense configurado para que sólo aparezca cuando el usuario venga desde un buscador y no haya visitado el blog en los últimos 30 días. De esta forma aprovecho los clics de los hoygans y procuro que los parroquianos no tengan molestias. En cuanto a los post patrocinados, procuro escoger la temática de acuerdo a mis propias convicciones. Me he negado a escribir sobre cosas que no me parecen bien, como clínicas de cirugía estética o promociones que exaltaban el consumo descontrolado de bebidas alcohólicas, pero he aceptado escribir sobre webs de hoteles, DVDs y webs de apuestas online. En todos los casos he señalado más o menos explícitamente que se trataba de un post patrocinado (por si acaso algún despistado no se daba cuenta), para distinguirlos claramente de mis opiniones genuinas sobre otros productos. Es más, si comparáis los estilos que empleo al escribir veréis que los post patrocinados no parece que los haya escrito con la misma motivación que el resto. Y esto es así porque es verdad, una cosa es escribir por gusto y otra hacerlo por dinero. Respecto a las webs de apuestas online, que parece que es lo que a alguno le ha molestado, sólo diré que no tengo autoridad moral para no hacerlo, porque no es la primera ni la segunda vez que me juego 10€ online. Tengo amigos bastante más aplicados que yo que se ganan un sobresueldo desplumando a pardillos al poker o acertando las vicisitudes del Real Madrid y jamás les he puesto una pega. Por lo tanto sería muy incoherente por mi parte negarme a escribir un post, sobre todo cuando a cambio de 15 min de mi tiempo puedo pagarme una cena en un restaurante con una estrella michelín (y esto es una historia real). Mueven mucho dinero, no pagan impuestos, son fraudulentas y pagan bien, qué le vamos a hacer, la vida es así. Lamento si alguien no se quiere dar por enterado.
Dicho esto, eres libre de opinar como te parezca sobre mi postura respecto a la publicidad. Por si acaso, me planteo dejarla clara en una página permanente. Yo por mi parte, seguiré a la búsqueda de un patrocinador que quiera pagarse un banner en la barra de la derecha del todo…

