Menos es más.

Ojo, este NO es un post patrocinado.

Desde hace un año más o menos hay en mi supermercado de confianza un brebaje para diluir con el nombre de menos es más (- es +). Lo venden como lo último en ecología y conciencia social y tiene pinta de refresco gafapástico. Yo, que soy curioso por naturaleza, lo quise probar desde el principio, pero la que manda no me lo permitía, pues su recuerdo del “hágalo Vd. mismo” se reduce al mítico Tang y claro, eso marca. El caso es que antes del verano la convencí para aprovechar una oferta y nos pillamos el Ice Tea al Limón, porque no me gustan ni los refrescos de naranja ni de limón (que son los otros dos sabores).

El produto de marras.

En el pack vienen dos botellitas, cada una para preparar 2L de refresco. Y ahí empiezan las ventajas. En lugar de cargar con 4kg, cargas con menos de medio kilo, que parece una tontería pero se nota. Pero lo mejor es el sabor. A mí el te frío me gusta mucho, pero el que se hace uno en casa (o el Té freddo que te puedes tomar en Italia). Tanto el Lipton como el Nestea me saben muy aguados. En este caso, aun diluyendo al volumen recomendado no queda tan aguado y me gusta más. Como el agua la pone uno mismo, supongo que cada uno podrá añadir más o menos para dar con el punto de su agrado. Como consecuencia de no llevar agua, el precio también es mucho mejor que sus competidores, más o menos la mitad de precio por litro. Y es que es un concepto bastante lógico, no me parece que haga falta darle el toque ecológico-buenrrollista para darse cuenta de que es un poco tonto pagar por agua del grifo. Sobre todo sabiendo que la mayor parte de los refrescos se hacen a partir de concentrados rebajados con agua a las afueras de tu ciudad (como es el caso de Oviedo, que tiene la embotelladora de Coca-Cola en Colloto)..

No parece que lo esté petando y a lo mejor es porque la gente no se ha atrevido a probarlo. Si te gusta el Nestea, yo creo que te merece la pena darle una oportunidad.

Origen/Inception

Desde que se estrenó la última película de Christopher Nolan la blogosfera se ha poblado de posts hablando maravillas de la misma. Como yo también la he gozado y no quiero ser menos, aquí os cuento lo que me pareció. Vaya por delante que yo fuí basándome en tres cosas: la opinión de gente a la que sigo en twitter, las ganas de mi mujer de ir al cine y el impresionante currículum de Nolan, que con Memento, El Prestigio y las de Batman ya tiene más que el 99% de los que se han puesto detrás de una cámara de cine.

Pero vayamos con Origen/Inception. Por cierto, Inception es más bien comienzo o inicio, conceptos que no veo del todo sinónimos con origen, pero dejémoslo así.

tl;dr:

La película dura 148 minutos y se me durmió la pierna… porque la película me absorbió tanto que se me olvidó cambiarme de postura.

Mi opinión.

Muy de vez en cuando hay una película que me deslumbra, que me emociona y que me sorbe la sesera. Inception es una de ellas. La anécdota que cuento más arriba puede ser un poco exagerada, pero es plausible. Jamás he estado en una sala tan abarrotada y tan silenciosa a la vez. Todos estábamos flasheados con la maravilla de Nolan. Y no es para menos. El amigo se ha marcado una de las películas de Ciencia Ficción más redondas de la Historia. Tiene un argumento muy sólido e interesante (algunos dirán que no es original, pero a mí me parece suficientemente original) desarrollado a través de unos recursos visuales excelentes. El reparto es bastante competente, con Leo Di Caprio a la cabeza. A este paso, el bueno de Leo va a acabar siendo uno de mis actores favoritos, pues no hace más que escoger buenos papeles (Diamantes de Sangre, Atrápame si Puedes, Infiltrados), menos mal que se ha librado del encasillamiento de galán pasteloso.

El caso es que, como en todas las buenas historias de Ci-Fi, Nolan plantea una tecnología coherente y explora las consecuencias de la misma. En un primer momento, parece que lo que se explora son las consecuencias “materiales” de la misma, pero al final de lo que trata la película (como en toda la Ci-Fi) es de explorar las consecuencias “emocionales” de la tecnología. En este caso es cómo interfiere la posibilidad de entrar en los sueños de otra persona con la relación amorosa del protagonista. Y no digo más para no meter spoilers. Al explicar los efectos “materiales”, Nolan se marca una película de acción excelente. El resto de los directores (el bobo de Michael Bay a la cabeza) hubieran metido más explosiones, una tía neumática y un guión de parvulario. Nolan no. Al explorar la relación del protagonista (con algún que otro momento perturbador), propone una reflexión al espectador de esas que ya no se ven mucho en una película de gran presupuesto. No se trata de ponerse cultureta ni pretencioso, pero Inception es de esas películas que reverberan durante unos días en el fondo de la mente. Sólo el paso de los años dirá si es una obra maestra (yo de momento lo dejaría en peliculón). Si decides ir al cine, no dudes en ir a verla, no te arrepentirás.

Para finalizar, una idea. ¿Qué hubiera pasado si James Cameron (otro bobo) hubiera puesto la tecnología de Avatar (peli que yo ya he olvidado) al servicio de una historia como la de Inception? Lo hubiera petado.

Libros de vacaciones.

Ya comenté que he consagrado estas vacaciones a la lectura. En julio me compré cuatro libros en Amazon para pasearlos por playas, terrazas y salones de la Côte d’Azur y de la Costa Verde. He tenido mucha suerte, porque cada uno de ellos me gustó más que el anterior. Sin duda, me han hecho disfrutar mucho más si cabe de las vacaciones. (No creáis que estaba yo sólo, mi mujer se ha metido entre pecho y espalda la trilogía de Millenium, que leeré en cuanto ventile lo que tengo pendiente).

Voy a comentaros los libros, por si acaso a alguno os interesa. No voy a meter spoilers, así que tranquilos. Los leí en inglés, pero os señalo el título de la traducción (si la hay) para vuestra comodidad.

  • Foreskin’s Lament (Lamentaciones de un Prepucio). Shalom Auslander. Los recuerdos de infancia de un niño criado en una familia ultraortodoxa judía en Nueva York. Uno de esos libros que te hace reír a carcajada limpia, aunque no está exento de drama. Tiene un estilo muy honesto y directo y cuenta algunas anécdotas que obligan a volver a la solapa para comprobar que lo que se lee es realidad y no ficción. En muchas reseñas se dice que es el antídoto antirreligioso definitivo, porque expone sin tapujos todas los preceptos chorras que tienen que seguir los judíos, pero yo no diría tanto. En todo caso es el antídoto contra el dogmatismo, el fanatismo y el sectarismo al que muchos niños se ven expuestos, ya sea religioso, político o de cualquier otro tipo (futbolístico, por ejemplo).
  • Taking the Medicine. Druin Burch. Una breve historia de la medicina centrada en cómo ha ido evolucionando la fundamentación de las ideas médicas. Es decir, de cómo se pasó de las creencias… a las evidencias. A través de capítulos cortos, el autor va poniendo ejemplos para ir apuntalando la idea central del libro: que los pacientes deben ser tratados exclusívamente con tratamientos que se hayan demostrado efectivos en ensayos de doble ciego. Y por el camino, palos contra las farmacéuticas, los gobiernos y los propios médicos, que a día de hoy siguen prescribiendo sólo un 80% de tratamientos bien fundamentados. Aunque está escrito por y para médicos, es lo suficientemente accesible como para que cualquiera con un mínimo de preocupación lo lea. A mí me encantó.
  • First Light. Geoffrey Wellum. Las memorias de un piloto de Spitfire durante la batalla de Inglaterra (Segunda Guerra Mundial). Ahora que me estoy aficionando a la historia bélica, este era un libro que pensé que sería el equivalente aéreo del fantabuloso Iron Coffins… pero no. Y no es culpa del libro, pues está muy bien y es muy entretenido, el caso es que no me llegó tanto como el del comandante de submarino. En parte es porque la vida de un piloto es infinitamente más fácil que la de un submarino. Sí, hay derribos amigos y enemigos, mueren muchos compañeros… pero por la noche duermen en territorio amigo. Y eso, como reconoce el autor, es una ventaja que pocos soldados tienen en guerra. Como digo siempre, cuanta más historia bélica leo, más pacifista me vuelvo. Y es la misma conclusión a la que llega el autor, cuando está en el aire es una lucha por la supervivencia pura y dura, o tú o yo, pero cuando vuelve a la base después de derribar a un enemigo siempre tiene un recuerdo para esa vida que acaba de segar.
  • Masters of Doom. David Kushner. El mejor para el final. Es la historia de id software, o lo que es lo mismo, la de John Romero y John Carmack, el dúo que cambió la historia de los videojuegos con Doom y Quake. Es verdad que el tema me toca de lleno, pues yo viví los acontecimientos que describe el libro: jugué al Doom (I y II) en su momento, leí los planes de Romero para el Daikatana en las revistas, jugué al Quake I, II y III Arena (en su momento y al III todavía hoy), jugé al Heretic, al Hexen, al Wolfestein 3D… (benditos CD-Mix). Vamos, que me he sentido identificado con muchas cosas que se cuentan en el libro. Sin embargo eso no le quita ni un ápice de interés, pues está escrito de forma primorosa, a pesar de que conozco cómo fue la historia, no he podido evitar engancharme a su desarrollo y participar del suspense que genera el autor. Todo un mérito. Creo que es un libro que gustará a cualquiera interesado en los videojuegos, a la informática o la tecnología en general. Yo me he quedado flipando con la historia que hay detrás de esos títulos tan queridos, una historia de amistad, simbiosis y ambición. Pero sin duda, he flipado con John Carmack (como bien predijo megateto, lector habitual del blog) un genio prodigioso y un tanto rarito.

Nada más. Los que me conozcáis en persona y queráis leer alguno, no tenéis más que pedírmelo. Ya sabéis que estoy encantado de compartirlos (y La Princess más, que así no andan atravesados por las estanterías).

Maravillas de la Internet del 27-7 al 23-8

Disfrutad de lo mejor de Internet que he seleccionado del 27-7 hasta el 23-8:

Bueno chicos, la primera parte de les vacances ha terminado y me apetece compartir con vosotros lo mejor y lo peor de mi periplo por el S de Francia. Más o menos para que alguno tome nota para el futuro y pueda aprovechar de nuestra experiencia.

No me gustó:

  • Cannes: Sin duda alguna el resumen de lo peor que se puede hacer con un pueblo de costa: edificios altos, playas privadas y glamur de todo a 100. Una puta mierda de sitio que vive de su festival de cine y que atrae a nuevos ricos (leáse saudíes y afines) y a gentiquina a partes iguales. Buscando en google, me he dado cuenta que todas las fotos de dicho festival son de interior o en embarcaderos. Ahora ya se por qué.
  • Autopistas francesas: De todos es sabido que uno de los rasgos más españoles que hay es pensar que España es una mierda. La mayoría de la gente se llena la boca pensando que “esto en Europa no pasa”. Pues sí amigos, a veces en Europa sí pasa. Y pasa que de la Jonquera a Niza hay 13 peajes (contados) colocados a veces a pocos km uno del otro. En lugar de cojer un ticket en la Jonquera y palmar el pastizal en Niza hay que ir cogiendo y pagando cada tramo. Eso hace que en agosto haya atascos cada poco. Y para colmo, caras y bastante peores que las nuestras.
  • Marsella: Segunda ciudad de Francia en tamaño y con poquísimo que ofrecer. Lo intentamos, pero es que no tiene nada de nada. Se nota que tuvo un esplendor en el pasado gracias a su puerto y tal, pero no recomiendo dedicarle ni un segundo, sobre todo habiendo cosas más bonitas que ver cerca.

Me gustó:

  • El Megáne: Habíamos reservado coche en Barcelona ya desde marzo. Como ya sabemos cómo va esto, habíamos pedido un coche compacto, que son los que más se alquilan, por lo que cuando llegamos nos dieron uno superior al mismo precio (ya nos había pasado en el Algarve). Nos dieron un Megáne con 2000 km turbo diesel que me ha enamorado. Comodísimo, potente y muy rutero. Le hice 2500 km en 12 días con dos depósitos y medio gracias a su 6ª velocidad, que te pone el motor a 2000 rpm a 130. Además está lleno de detalles y es hasta bonito. Fue un verdadero placer conducirlo por las sinuosas carreteras de la costa… ¡Y por Mónaco, haciendo el circuito completo! (que acojona pensar que esos locos van a toda pastilla). Desgraciadamente me he subido esta mañana a mi C3 y me ha dado cierto bajón.
  • Antibes: Pueblo poco conocido de la Costa Azul, está bastante respetado. Tiene vida propia, más allá del turismo y una playa con edificios de dos plantas. Sin duda alguna es la playa más agradable de la masificada Costa Azul. Fue nuestra base de operaciones cinco días y quedamos encantados, está cerca de lo más interesante, pero es que es interesante en sí mismo. Tiendas y Restaurantes muy coquetos ideales para recogerse por la tarde tras estar todo el día rodando por ahí. Muy recomendable.


El fuerte de Antibes visto por la noche. Niza al fondo.

  • St Tropez: Capital del pijerío francés por antonomasia. Me llevé una agradable sorpresa. Es un pueblín muy coqueto que combina muy bien Hermés, Ferraris, yates de cuatro puentes y Chanel con pescaderías, fruterías y casas de toda la vida. Fue arrasado en la II GM y lo reconstruyeron tal y como era. Hoy en día permanece sin rastro de rascacielos, hormigón o vidrio, que para eso es el paraíso de la jet-set de postín francesa y se nota. Ni rastro de oligarcas rusos, de petrodólares o de usakas. Y se agradece.

St Tropez visto desde la lejanía. Nótese la ausencia de edificios nuevos.

  • La gente: Yo siempre he sido muy francófilo, no tengo inconveniente en reconocerlo y este viaje me ha dado más argumentos. Es una delicia estar en una playa hasta arriba de gente y que no haya nadie con una radio puesta, que los niños juguen sin montar jaleo, que el chiringuito no tenga música y que todo el mundo disfrute del día en paz. Me gusta lo solidarios que son y lo preocupados que están del bienestar del resto. Hemos visto a gente prestarse raquetas y pelotas, compartir botellas de agua o revistas. Es más, mientras nos reíamos al ver a un italiano inflar una colchoneta a pulmón, un francés se acercó y le invitó a incharla con su bomba acoplada al mechero de su coche situado a 50 m. Lo mismo ocurría en tiendas y restaurantes, muy educados y siempre dispuestos a ayudar. Quedamos gratamente sorprendidos.
  • Descansar: 12 días a solas con mi mujer. Mucha playa, dos libros leídos, vistos sitios muy bonitos, comido cosas diferentes… Básicamente lo que nos encanta a la hora de ir de vacaciones. Merece la pena trabajar y ahorrar durante el invierno para luego darlo todo en Agosto. Estoy convencido.
Publicado en Yo