Gotan Project.

Voy a presentaros a uno de mis grupos favoritos: Gotan Project. Es un grupo formado en París por un DJ francés, un suizo y un argentino. Según quién los defina, hacen tango-jazz, tango-house o electrotango, independientemente del nombre, lo que hacen es una pequeña maravilla. Se trata de darle al clásico tango un toque moderno de esos que me gustan mucho a mí. Los conoces porque sus canciones se han usado en muchas películas y anuncios de TV. Como describir la música es ridículo teniendo las herramientas que tenemos a nuestro alcance, lo mejor que puedo hacer es tentarte con este vídeo musical:

httpv://www.youtube.com/watch?v=3zD9W9SZj9w

Gotan Project – Santa María (del Buen Ayre).

Si te ha gustado, lo segundo que puedo ofrecerte es una lista de Spotify en la que he recopilado mis canciones favoritas del grupo. Lo tercero, es recomendarte que escuches la discografía completa. A mí me encanta. No los he visto en directo, pero tengo previsto hacerlo el 21 de Enero en el Casino de París (porque algo bueno tiene que tener mudarse a una gran capital ¿No?)

Pedobear’s paradise.

Imagino que estáis al tanto de lo último de Fernando Sánchez-Dragó, una aventura con unas lolis en Tokio en 1967. Según sus propias palabras:

“con unas lolitas, pero no eran unas lolitas cualesquiera, sino de esas que se visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rimel, tacones, minifalda… Tendrían unos trece años” [...] “Subí con ellas y las muy putas se pusieron a turnarse. Mientras una se iba al váter, la otra se me trajinaba”.

Lo cuenta en un libro ahora porque “el delito ha prescrito”. Como es natural, las reacciones han sido inmediatas y gente de todos los ámbitos políticos han clamado contra Dragó. Él lo ha matizado después y ahora dice que es una novelización.

Moralidad.

Que un hombre adulto  mantenga relaciones con una niña de 13 años me parece absolutamente reprobable y a tenor de las reacciones a esta noticia, creo que es una opinión bastante generalizada en nuestra sociedad. Por otro lado, de Dragó no me soprende, yo ya sabía que era un idiota y un depravado. Sin embargo, haciendo leña de Dragó se está eludiendo un debate muy importante en el que nadie quiere entrar y que me parece muy importante.

Legalidad.

Las leyes son el conjunto de normas que tiene una sociedad para su correcto funcionamiento. En el caso de las democracias, son autoimpuestas y se modifican en función de la voluntad soberana del Pueblo (o al menos en teoría). De acuerdo a la Ley, el caso de Dragó cambia completamente. En Japón, la edad de consentimiento sexual es de 13 años de acuerdo a la wikipedia. Esto significa que el sexo con menores de 13 es una violación por definición, pero que a partir de ahí se aplican todos los supuestos que gobiernan una relación sexual entre adultos. Esto significa que, si todo ocurrió como cuenta Dragó, no hubo delito por ninguna parte, por mucho que farde de que el delito “haya prescrito” (falso, porque los delitos de esta gravedad no prescriben y si no que se lo digan a Polansky).

Pero claro, Japón es un país “especial” en cuanto al sexo. Al fin y al cabo en Japón existen Buruseras (tiendas que venden bragas usadas de colegialas) y es común el Enjo Kosai (“Citas compensadas”, es decir, encuentros entre menores y adultos en los que el adulto obtiene sexo a cambio de comprar ropa, joyas o complementos a las jóvenes. Se estima que entre el 8 y el 15% de las chicas entre 12 y 20 años la practican). Es decir, que en el contexto japonés, no sólo no se le puede echar nada en cara a Dragó en términos legales, sino que difícilmente en términos morales.

¿Y en España? Pues amigos, en España la edad de consentimiento sexual es también de 13 años, lo que nos sitúa a la cola de Europa:

Los únicos morados, nosotros.

De acuerdo con el código penal español, la edad de consentimiento sexual son los 13 años. En España, a diferencia de Japón, existe el estupro, que determina que “El que, interviniendo engaño, cometiere abuso sexual con persona mayor de trece años y menor de dieciséis, será castigado con la pena de prisión de uno a dos años, o multa de doce a veinticuatro meses”. Es decir, que si lo de Dragó hubiera pasado aquí según lo que él describe y hubiera testigos que lo corroborasen, tampoco habría habido delito.

Y aquí es donde me parece que debería de haber debate. Está muy bien darle caña a Dragó, porque es un facha de mierda, pero si no hablamos del transfondo legal en el que vivimos, nos quedaremos en discusiones de bar (o de Internet, que son peores). Y aquí es donde la presunta izquierda me decepciona, en las últimas 24h he esperado a que alguien más importante que yo hiciera este artículo, pero ni caso. Todos más centrados en el insulto y en la descalificación personal.

Como en muchos otros casos, España no es un país del primer mundo si nos atenemos a la legislación que regula el sexo con menores. Baste con ojear el mapa mundial para darse cuenta de que estamos a la altura de Afganistán, de Burkina Faso, Níger, Chad y el citado Japón pero también de Argentina y algunos estados de México (que también tienen que hacérselo mirar). Sólo estamos por delante de países tan concienciados con los derechos del menor como Yemén, Omán y Arabia Saudí.

Sinceramente pienso que con 13 años se es muy pequeño para tener una relación sexual, por mucho que jocosamente solamos decir que “Si el cesped está crecido, se puede jugar el partido” una cosa es la madurez física y otra la madurez emocional. En mi opinión y considerando a mi sobrina y sus amigas los 15 o 16 años serían mucho más adecuados, que es curiosamente donde se sitúan la mayoría de los países de Europa. Con nuestra legislación además, el estupro de 13 a 16 lleva implícito que hasta los 16 uno puede ser engañado (engatusado) fácilmente, por lo que el argumento de la inmadurez mental es algo que aceptaríamos sin problemas. Pero claro, esta es mi opinión. Me gustaría conocer la opinión de psicólogos, sociólogos, pediatras y demás profesionales al respecto de este tema, pero imagino que la mayoría estará de acuerdo conmigo en que 13 desde luego no.

En una democracia strictu sensu esto sería muy sencillo, una propuesta, una votación y a correr. Dada nuestra partitocracia, me temo que hasta que nosotros como sociedad no nos concienciemos de que vivimos en el reducto pederasta de Europa y empecemos a clamar contra nuestro propio código penal no se va a conseguir nada…

Bouncin’ Mamellas

Pocas veces tiene uno la oportunidad de ser testigo del nacimiento de algo grande. Y tú, querido lector, vas a hacerlo. Gracias a los compartidos del GReader de Alexliam y Eduo he descubierto al que es posiblemente el mejor vídeo musical de la década que acaba. En el momento de escribir esto, tiene sólo 77267 reproducciones en el Youtube, es decir, es virtualmente desconocido. Sin embargo, estoy completamente seguro de que llegará al millón en un par de semanas. Prepárate porque no vas a apartar la vista de la pantalla durante tres minutos y medio:

Adoro el bote y el rebote. ¡MAMELLAS!

Ahora podría analizar la belleza intrínseca que tienen de botar las tetas generosas al caminar, pero no lo voy a hacer porque luego a ver cómo me tranquilizo. La canción se llama “Vertical Lines” de un grupo llamado Leather Hands. Tras haber visto el vídeo tres veces, puedo decir que la musiquilla no está mal (entiéndase que en las dos primeras mi cerebro no procesó ninguna señal auditiva, estaba demasiado centrado en las formas visuales). Aparentemente, se trata de un grupo que acaba de empezar y no tiene ni discográfica ni ha dado conciertos. Sin embargo, han apostado por la forma de promoción más antigua (y no por ello menos efectiva) del mundo: el vídeo con tetas. Y lo han bordado, porque es complicado llegar a semejantes niveles de insinuación sin salirse de los cánones Safe for Work.

Si hubiera forma de apostar a su éxito, ponía ahora 1000€ a su favor. Y no los perdía.

Galletitas ricas (Matrimoniadas).

Esta semana he estado de Rodríguez, con la casa para mí solito mientras que La Princess está en Granada trabajando. Estas ocasiones me permiten volver a mi estado natural de hombre heterosexual: vago, desordenado y extremadamente procrastinador. He dejado la vajilla, la lavadora, la cama, el baño y la compra para hoy y aprovecho un descanso para contaros una matrimoniada.

El lunes me dejó una lista de la compra pegada en la nevera con lo mínimo imprescindible que tenía que comprar, es decir, los items que necesitaba para pasar a la Q2. Todo muy bien expresado en cantidades, marcas y presentación. Sin embargo, al final de la lista había algo raro: “Galletitas ricas”, así, sin más. Nada más verlo, supe que las iba a pasar canutas en el super, de hecho acabo de estar 10 minutos eligiéndolas. ¿Cómo es posible?

Veréis, yo hace años que desistí de intentar comprender a mi mujer. Dicen que el cerebro humano es lo más complejo del Universo, pero eso sólo es aplicable al cerebro humano femenino. Cualquier intento que he realizado en estos años para comprender los mecanismos internos de sus razonamientos ha sido en vano. En lugar de buscar razones, me he creado un modelo que trata de predecir su comportamiento en determinadas situaciones, sin preocuparme, naturalmente, de las razones subyacentes. Es algo así como el modelo Ptolemaico, que era capaz de predecir los movimientos planetarios y los eclipses aun a pesar de sostener que la Tierra era el centro del Universo. Pues yo igual, pero sin sostener nada.

Según mi modelo, cuando mi mujer llegue a casa después de unas cuantas horas de viaje, va a deshacer las maletas, a asearse y a hacer un chequeo de la casa. Una vez comprobado que todo está en orden y habiéndome señalado las cosas que he hecho mal (a drede, para darle algo de vidilla al asunto), se va a poner el pijama, a meter en la cama y va a pedirme un vaso de leche, un yogur y sus galletas. Y entonces, empiezan las variables.

A) Si está de buen humor. En este caso, cualquier cosa le vale. Hasta las galletas maría más infames que se puedan imaginar entrarían dentro de la definición de galletitas ricas. Es su estado natural el 95% de los días, pero me temo que hoy no va a ser el caso.

B) Está de mal humor. No es que sea huraña ni hosca por naturaleza, nada más lejos de la realidad. Pero dos aviones, control de equipajes, una semana fuera de casa trabajando y aguantando a matasanos no son precisamente cosas que le agraden. Por lo tanto, es mejor acertar con las galletitas de marras. El problema es que en este estado, es muy jodido acertar.

  • Sus favoritas. “Jo, que poco original eres, podías habértelo currado un poco más ¿No?”. Yo le señalaría lo mucho que le gustan y ella diría “Pero es que quería algo especial”.
  • Danesas. Hechas con mantequilla y en lata. “Buff, esto engorda mucho ¿No ves que van todas al culo?”.
  • Light. “¿Es que me ves más gordita?” Quizá la peor opción. Luego me tocaría darle el discurso de las curvas y demás y aun así no la convencería.
  • Nevaditos. Son como polvorones cubiertos de azúcar. Muy ricos, pero empapizan una barbaridad y vienen un montón en cada caja. Torcería el morro ante la monotonía.
  • Con chocolate. “Me salen granitos”.
  • Carajitos. (Hechos en Salas, a unso 50km de Oviedo) “Para pillarlos en el super mejor íbamos a Salas,  tomábamos alog y volvíamos”
  • Walkers. “Muy ricas, sí, pero vienen muy pocas en la caja”.
  • De coco. “El coco me gusta, pero no sé que tiene que me cansa al rato”.

Y así podría seguir un rato relatando todas las galletas que hemos comprado alguna vez (y de las que ella ha disfrutado) pero con las que en cualquier caso hoy hay posibilidades de cagarla. Insisto, generalmente no es una rompehuevos, pero creo que eso viene de serie con la disomía del X.  Al final me he comprado un surtido de esos que traen todos los tipos imaginables y que además viene en una caja muy mona que puede ser reutilizada. Me costó decidirme, porque  es demasiado obvio y el efecto sería mejor si acertase con las que le fuesen a apetecer, pero como os he contado mi modelo predice que corro peligro con todas.

Lo más sencillo hubiera sido que me dijese un tipo y no haberme obligado a pensar (cosa que odio hacer en el super), pero claro, entonces la vida en pareja perdería mucho de su encanto ¿Verdad?. Luego os cuento a ver qué tal…

Ventajas de comprar videojuegos

Desde que uso software libre estoy mucho más concienciado con pagar por software y, por consiguiente, por videojuegos. Sin embargo, gracias a un tuit de Hugo me he dado cuenta de que ni la ética ni la moral tienen que ver con las verdaderas razones de por qué desde hace unos años compro todos los videojuegos a los que juego. Son estas:

La promiscuidad videojueguil.

Estoy a puntito de acabarme el Dragon Age Origins de la PS3 (en dificultad pesadilla, por cierto). Cuando lo acabe, será el sexto juego que me haya acabado en la PS3, todo un record personal. Y creo sinceramente que en mi caso, una de las causas es el hecho de no piratear juegos en la consola. ¿Puede haber una relación entre pirateo e inconsistencia como jugador? En mi caso, desde luego que sí.

En la época de los CD-Mix de PC apenas me acababa juegos. El hecho de disponer de los 15-20 mejores títulos concentrados en un sólo disco hacía que le dedicase a un juego unos cuantos días para luego cambiar a otro. Apenas me esforzaba por acabar, por llegar hasta el final, por sacarles todo el jugo. Al fin y al cabo, me salían gratis. Ni siquiera los mejores títulos de la época pudieron con el peor de mis vicios: la curiosidad. ¿Eso qué significa? Que he probado algunos de los mejores juegos de la Historia, pero realmente he jugado a muy pocos. En mi opinión, disfrutar de un juego está ligado a dedicarle el tiempo suficiente como para que el juego tenga tiempo para ofrecerte todo lo que tiene. Y la promiscuidad dificulta esa dedicación. Ahora es distinto. Mi suministro de videojuegos se limita a la PS3 (salvo una excepción que comentaré luego) y dichos juegos me cuestan dinero. Y si hay algo que me distingue es que a mí me gusta sacarle el jugo a mi dinero. El Assassins Creed II es un buen ejemplo. Me parece un juego flojito, muy bonito sí, pero muy tontorrón. Aun así no abandoné, me lo acabé, tengo el 94% de los trofeos y acabé disfrutando comparando los San Gimignano, Florencia o Venecia virtuales con mis propios recuerdos y fotos de esos sitios. Porque yo lo valgo.

Tampoco es que me gaste una pasta en juegos, porque tiro mucho de series platinum y tengo a mi propio dealer (megateto) que odia tener discos parados cogiendo polvo. Pero cuando miro la tasa €/hora de juego siempre me compensa al compararla con otras actividades de ocio. (En el Dragon Age he batido todos mis records, llevo 120 h jugadas y me costó 18€ en el Saturn, o sea que cada hora me ha salido por menos de 7 céntimos). Resumiendo, al comprar los juegos me implico bastante más y sobre todo escojo mucho mejor en lo que invierto mi tiempo, como resultado disfruto mucho más jugando.

La comodidad.

Desde que me casé (hace más de cuatro años) mi tasa de juego en el ordenador ha bajado mucho. Primero la PS2 y luego la PS3 me han hecho abandonar el juego en el PC. Es verdad que de vez en cuando le meto al Hedgewars y al Quake III Arena, pero como son un juego Open-Source y casi un Abandonware, yo no los consideraría comparables a los de las consolas.

Sólo hay un juego al que le he dedicado horas y horas: el Football Manager. El año pasado lo compré por 30€ (preorder) en Steam y este año he vuelto a hacer lo mismo. Con el del año pasado he jugado (según sus estadísticas) 196h durante 78 sesiones (días). Es decir, que vuelve a ser un rendimiento considerable que justifica su compra. Pero es que en el caso del PC, todavía hay una razón para mí más importante: la comodidad. Sí amigos. Por lo legal lo voy a jugar justo cuando salga el 5 de Noviembre con sólo darle a bajar en Steam (lo compré ayer con Paypal gracias al anuncio de la derecha). En el 2006 tuve que esperar medio mes hasta que los juankers hicieron su trabajo, tuve que bajarme un crack, un parche, editar el registro y un montón de rollos para poder disfrutarlo, con la desventaja de que no me podía instalar los parches de actualización, que en un juego de fútbol no son tontería (fichajes y demás). Cuando era joven, eso no importaba, es más, le veía cierto reto a conseguir el crack adecuado para el juego buscando en astalavista, a rabilar en el registro y demás. Hoy por hoy, digamos que me molesta buscar por los foros qué crack es el que funciona, bajarme tres o cuatro versiones hasta ver cuál es la que a mí me va o descifrar los tutoriales para conseguir algo que puedo comprar sin moverme de la silla por el dinero que me gasto en invitar a mi mujer a comer un sábado.

Puede que sea la madurez, no lo sé, pero de lo que estoy seguro es de que mi tiempo vale dinero y de que a la larga, por mucho que la scene haga virguerías, lo original nunca falla. Ya sea comprando online o yendo a la tienda, cuando aflojas la panoja todo va como la seda. Y eso me gusta.

Con esto que os cuento no pretendo ni sermonear ni evangelizar, sólo me apetecía compartirlo con vosotros por si acaso hay alguien más al que le pasa y le apetece comentarlo…