El Chino.

La primera y más clara diferencia entre los blancos y los asiáticos a nivel facial es la forma de los ojos. Los asiáticos tienen los ojos rasgados, porque carecen de pliegue palpebral, una doblez que se nos forma a los blancos en el párpado superior y que hace que sus ojos parezcan más simples. La ausencia de este pliegue no es exclusiva de los asiáticos, pues también aparece en individuos de otras razas, ya sea asociada a determinadas condiciones (trisomía del 21) o por caprichos de la genética. Seguro que conoces alguno.

Yo tengo la teoría de que en todos los colegios de España ha habido un niño blanco de ojos rasgados al que todo el mundo apodaba “El Chino”. En mi colegio desde luego que lo había, con el plus de que era además especialmente moreno. También había un “Chino” en mi pueblo, en el instituto y en el campamento. En el cole de mi mujer y en su instituto también había “Chinos”. Por haber, hasta teníamos un Chino en el Real Oviedo de finales de los 90 – principio de los 2000: Roberto “El Chino” Losada. Formado en nuestra cantera, nunca llegó a triunfar del todo, pues siempre tuvo grandes delanteros delante (Carlos, Oli, Dely Valdés…) que cortaron su progresión, aun así, creo que es un tipo querido en nuestra ciudad.

“El Chino” Losada, el chino por antonomasia.

El caso es que nunca se me ocurrió preguntarme si a estos chavales les molestaba su apodo. Al fin y al cabo, era un apodo referente a una característica física, equiparable a otros paodos míticos como Gallofa, Piños, Cheetos o Tachenko, todos ellos muy populares en mi época. Supongo que a veces el apodo es algo que no se puede separar de la persona y que en ciertos casos puede ser hasta premonitorio.

Volviendo al caso de nuestro Roberto “Chino” Losada, el otro día jugando al Football Manager me ofrecieron su fichaje, al parecer acababa contrato con un equipo de Hong Kong. Me dió un poco la risa, pensando en cómo de fantasioso puede llegar a ser un videojuego, haciendo que un español acabe jugando en China, con el agravante de apodarse “El Chino”. Cuando me dió por revisar su biografía en el juego (con datos reales) casi se me caen los huevos al suelo: ¡En la realidad Roberto Losada juega en el Kitchee FC de la primera división de Hong Kong!. Y se ve que el azul le sienta muy bien. De todos los países en los que podría jugar este hombre fue a acabar en China, sin duda una excelente forma de justificar su apodo.

Madre mía, las vueltas que da la vida.

(Por cierto, en este equipo también han jugado los míticos Agustín Aranzábal y Albert Celades, parece ser que hay una conexión española que funciona bien…)

10 pensamientos en “El Chino.

  1. En mi instituto teníamos un amigo que, no sólo parecía chino auténtico, sino que además se apellidaba Cudeiro.

    El resto os lo podéis imaginar.

  2. @Himliano: ¡Win!

    El Chino de mi clase acabó un poco hasta los cojones, pero como todos teníamos algún que otro mote, pues en el fondo le daba igual, los había peores (como Prepucio).

    Y la chica que era China por su color amarillento acabó hace poco con hepatitis. Al parecer todos (o varios) los que le llamaron para preguntar que tal estaba empezaban con la frase “¿Y cómo lo notaste? ¿Estabas AÚN más amarilla?”. Ella también se habituó y no lo llevaba mal.

  3. Yo tengo los ojos así, y de pequeña los tenía todavía más. Un niño me llamaba Lechina (me llamo Leticia) y me molestaba porque lo hacía despectivamente ¬¬

    Pero ahora me gustan mis ojos. Y estoy aprendiendo chino xD

  4. La verdad que sí que hay motes más crueles que chino, en principio no tiene porque ser demasiado despectivo.
    Hay una cosa con la que no estoy muy de acuerdo; ciertamente, Losada en el R.Oviedo coincidió con delanteros bastante buenos delante de él, como el idolatrado Carlos, o Deli Valdés (con sus dos cráneos fusionados) pero lo que, en mi opinión, cortó más su trayectoria fue la entrada mortal que le hizo Molina (jugando este en el Deportivo), que le fracturó la tibia y el peroné.

  5. @C.Murnau: Ostras, no me acordaba de ese detalle importantísimo. Pues es verdad, estuvo casi un año desaparecido y además a una edad en la que un parón es mortal.

  6. Efectivamente, todos conocemos a algún “chino”. Lo que no me parecía tan común (y veo sí lo es) es conocer al “Gallofa”. El nuestro era zote hasta decir basta.

  7. En cambio yo no recuerdo a ningun niño con ese rasgo en mi colegio.

    Ahora en televisión tienes el ejemplo de Beatriz Montañez, que la he visto en la realidad y tiene los ojos más rasgados de lo que parece en televisión

    http://xurl.es/c1tza

  8. Curiosamente, la gente de mi clase nunca me llamó chino (aunque tengo los ojos al estilo de Losada), sino conguito (de pequeño era moreno de piel y gordico). Pero siempre he tenido algo de fotofobia, así que cuando estaba fuera, al sol en el patio, mis ojos pasaban a ser dos rayas. Aquello era suficiente excusa para un par de subnormales dos años mayores que yo, que me perseguían al grito de “¡a por el chino!“. La de hostias y pedradas que recibí por no plantarles cara.
    Lo irónico es que a uno de ellos sí le apodaban El Chino los de su propia clase.

    Epílogo: Me hubiese gustado devolverle cada una de sus vejaciones, pero murió hace año y medio de esclerosis múltiple, postrado en una silla de ruedas. La noticia no me alegró, pero tampoco me apenó.

  9. Qué mítico lo de Tachenko!!!yo a día de hoy cuando uno es altísimo aún le digo Tachenko.Y sí,en mi colegio también había un “chino”,pero a este le llamábamos Chini,es que éramos muy cariñosos.