Bueno amigos, pues después de un finde romántico a tope despidiéndome de mi mujer, estoy solo en mi habitación de hotel exprimiendo a tope la wifi gratis.
La verdad es que pasar del mejor hotel en el que hemos estado en meses a el peor en el que he estado en años se ha hecho duro. Realmente el hotel no está muy mal (he dormido en sitios peores): está limpio y tiene wifi banda ancha gratis, así que el hecho de que haga frío, de que las paredes sean de papel y de que no pueda dejar de imaginarme a un camionero portugués enculando a una prostituta en esta misma cama quedan en un segundo plano. También es verdad que estoy molido después de acarrear mis maletas por toda la red de Metro y RER parisinas y por lo mal que lo pasé en la estación de Austerlitz.
Y es que por mucho que uno vaya de cosmopolita, no pude evitar hacer la de Paco Martínez Soria, que para eso soy de provincias (y español). Os cuento:
Yo iba todo abrigado (no ha subido la temperatura por encima de los 2º C en todo el día), con mi mochila y mis dos maletas (trolley) camino a los tornos de entrada al tren. Estaba bastante cansado porque tuve que bajar las escaleras con ellos en la mano pues Murphy y su puta madre habían decidido que era el momento ideal para limpiar el ascensor a la vez que las escaleras mecánicas estaban en reparación. El caso es que al llegar a los tornos me puse a pensar cómo pasar las dos maletas y yo mismo si el torno sólo puede dar 1/3 de vuelta. Decidí pasar las maletas primero para pasar yo después. Empecé con el número de la cabra cuando con una de las maletas golpeé el torno y con un “clac” me anunció que mi billete había sido computado. Porque claro, lo primero que hice, tonto de mí, fue meter el billete. Obviamente, el torno se negó a dejarme pasar. Así que ahí me quedé yo, con mis maletas en el andén y yo fuera. Debía yo tener tal cara de FUUUUU que un amable nativo me hizo señas para que le pasara las maletas por encima, mientras el sujetaba la portezuela que hay al final del torno. Yo no sé que vi en su cara, pero le pasé mis dos maletas (con mi ropa, mi Kg de embutidos y muchas cosas que me jodería que me mangasen) tan tranquilo. El las puso a un lado y me miró a los ojos y en su mirada vi lo que quería de mi.
¡Quería que saltase por encima del torno!
Joder, yo, que soy un cagado por naturaleza, que sólo he copiado en mi vida en un examen, que cruzo en verde aunque no venga nadie ¿Saltando por encima del torno? Menos mal que llevaba todo el puto finde viendo a gabachos saltando sin que les pasase nadie, así que le eché huevos y salté… justo un instante antes de que apareciese en el andén un destacamento del ejército (En París vigilan las estaciones). En ese momento tuve que concentrar todas mis fuerzas en cerrar mi esfínter anal para no cagarme. Afortunadamente no me pillaron in fraganti, por lo que pude darle las gracias al desconocido salvador, que se descojonaba ante mi falta de práctica. Aun así, a pesar de que tenía billete pagado y validado, estuve 20 min en el andén sentado esperando a que apareciese un agente de la autoridad para detenerme. Y os juro que pasaron unos cuantos, para desgracia de mi ojete, que no podía más con la tensión. Afortunadamente pude subir en el tren, llegar a mi estación, coger un taxi y llegar al motel que será mi casa los próximos tres días, hasta que me den la habitación en la residencia del centro.
Seguiremos informando.
NOTA PARA ACOJONADOS: Teniendo un billete validado nadie te puede decir nada de la manera en la que entras, eso si te pueden hacer perder el tiempo hasta que se aclara el embrollo.
Y mas cuando hay cámaras, que siempre puedes pedir que te muestren la parte en dénde entras.
De nada.
Vaya escena. Y con lo superchachi que debe ser tener que enfrentarte a las autoridades en Paris, capital mundial de los hijos de puta creídos.
Yo me he reido imaginandote con el ojete apretado, todo sea dicho.
Ha sido una anécdota genial.
@Doctor Mapache: Si yo eso lo sabía, pero no tenía manera de comunicárselo a mi ojete, que en estos casos va por libre
Oh la la!
@Ponzonha: Interesante dato. A tener en cuenta para cuando el hambre aprieta. XD
Me cago en la leche Ponzonha, no se te puede sacar de casa… mira la que lías…
Me ha encantado la anécdota. Yo habría estado igual, con la idea de que justo todos los tipos que pasan delante mía vienen para meterme un puro por saltarme algo así.
Esperemos que todos los malos tragos se solucionen así de rápido y den para unas anécdotas tan graciosas =)
Jajaja!! Vale, a ti no te hizo ni puñetera gracia, pero francamente, imagínate la escena con la música de Benny Hill y seguro que te ríes XD…
Se me olvidó comentar que me puse a sudar y todo, a pesar de las temperaturas heladoras que hay por aquí. Debía tener una pinta muy graciosa todo acojonao y sudando en el andén…
Es lo que siempre nos pasa a los de provincias en las grandes capitales, hasta que nos acostumbramos al ritmo de la gran ciudad. Muy buena la anécdota.
Los tornos son una putada, donde estén las puertas laterales (rollo http://blog.primeiramao.com.br/wp-content/uploads/2010/01/Primeiramo15.01n.cidadenovometrosacomofotocamilapicolo3.jpg )que se quite lo demás. Además, si la puerta intenta cerrarse con la maleta al notar resistencia se vuelve a abrir.
Me lo he imaginado en plan schetch, con primer plano al billete validado y todo y luego plano largo con la estación vacía y tú sentado en el anden, esperando lo inevitable xDDD Ya solo queda presentarse a un concurso de cortos…
Los tornos son una putada para las maletas, pero las puertas laterales ya me han dado más de un susto (y eso que no deben de llevar ni 5 años en las estaciones remodeladas de Madrid). Normalmente son amagos, pero una vez, se quedó atascada y me crujió, literalmente…
Por aquí lo que suele hacer la gente con maletas en las estaciones con tornos es validar, y pasar con las maletas por una puertecita que hay en el lateral. Qué raro que en París no tengan algo así.
Empiezo a pensar que el problema del ojete apareció después que el camionero portugués pasó por su habitación.
La historia del metro solo ha tenido lugar en su imaginación para justificar el susto.
Tranquilo, los camioneros rumanos paran entre semana y son más cariñosos.
Es muy malo eso de reirse de las desgracias ajenas… pero me he reido de lo lindo con la peripecia anal.
Una buena manera de comenzar a vivir en un pais extranjero… y lo digo en serio; a partir de ahí ya sabes que las cosas solo pueden ir a mejor… ya que es complicado que vayan a peor.
Juas! Pero si acabas de llegar y ya la estas armando! Lo que decían por arriba, un ticket validado va a misa pero los nervios son lo peor…
jaja, ESTO si es un post.
Los hoteles en parís son un poco mierdas, 3 estrellas allí es pensión manoli aqui
Esperemos que sea el único tropiezo que tengas en tu aventura franchute. Yo me vi en un situación similar pero más graciosa por que era un torno de esos que no se pueden saltar y para más cachondeo en un puesto fronterizo… Menos mal que iba con más gente, llego a ir yo solo y lo que es apretar hubiese apretado el culo hasta con la lengua.
Para cuando te visite tu mujer:
http://11870.com/pro/le-coupe-chou
Top-3 restaurantes en mi vida.
jajajajajajajajaja! me da a mi que lo de que te hayas ido a Paris no es mas que el inicio de una serie de magnificos posts cómicos!
Para cuando la siguiente entrega?
¡Siempre nos quemará París!