Deux mois.

Pues sí amigos, ya llevo dos meses en Francia trabajando y es hora de hacer balance de este comienzo.

En pocas palabras, podría decir que en estos dos meses no me he arrepentido en ningún momento de haber venido, lo que debería ser buena muestra de lo bien que me encuentro aquí. Por el momento, mi trabajo está compensando todas las penalidades que estoy pasando. Estoy tan bien, insisto, que ni tener a mi mujer y a mi familia a 5h de viaje, ni el infarto de mi abuela (está bien, gracias), ni el no ver a mis amigos han podido con el puro goce, profesional y personal, que es la experiencia que estoy viviendo.

En lo profesional, pues qué queréis que os diga, he pasado del Real Oviedo, jugando en 2ª B, con recursos limitados y enfrentándome a equipos reguleros, a jugar en el Arsenal, compitiendo en la Premier y jugando la Champions. Lo más curioso, es que la mejora de calidad no la noto tanto por culpa de los recursos materiales (que tampoco es que faltasen en Oviedo) sino a causa de los recursos humanos (que es lo que falta en España). Aquí estoy rodeado de gente de primerísimo nivel y nos apoyan docenas de técnicos altamente especializados (y cualificados) cuya única misión es hacernos la vida más fácil a los investigadores. Este ambiente tan bueno hace que con el mismo esfuerzo que en casa aquí haya dado un salto de calidad increíble hacia adelante, estoy aprendiendo muchísimo, me están saliendo las cosas y hago cosas que hace meses no hubiera sido capaz. Hace dos años y pico que soy Doctor y hasta que no he venido aquí no me he sentido un Investigador como se supone que debería ser. Vine pensando en volver, y sigo pensándolo, pero ha dejado de ser mi objetivo prioritario. Ahora estoy más concentrado en el presente, en disfrutar a tope de esta experiencia y luego ver, veremos.

Naturalmente, a todo eso que os comento, que es más o menos subjetivo, hay que sumarle lo objetivo: gano el doble de lo que ganaba en España, tengo la comida subvencionada (pago ~3 € por comer en la cantina), tengo 44 días laborables de vacaciones al año y 11 fiestas nacionales (sí amigo, has leído bien), tengo fibra óptica en casa (y más barata que en España), puedo venir en bici a trabajar y… ¡Qué cojones! ¡Veo el Palacio de Versalles si saco la cabeza por la ventana de mi casa!

En lo personal, pues también bien. Después de estar toda la vida pisando por terreno conocido, esta aventura me ha abierto los ojos y la mente a otras formas de pensar y de ver la vida. Ha cambiado mi imagen de Francia, pero también la que tenía de España. He mejorado mucho en la toma de decisiones, en cómo manejarse ante la burocracia, he perdido muchos miedos… Naturalmente, no todo es positivo, en el trabajo mantengo relaciones estrictamente profesionales, pero gracias a la pequeña comunidad hispana no me aburro cuando tengo tiempo libre. Respecto a mi matrimonio, pues yo diría que hasta más enamorados que antes de venir. Mi mujer está encantada de verme feliz, la webcam es un invento y nos podemos permitir el lujo de vernos un finde sí y otro no. Además, cuando yo voy me pillo el viernes y el lunes, porque aquí los días de descanso son de libre disposición y, además, sagrados. Sabemos que es una cosa temporal y que, si sale bien, me ayudará a conseguir empleo estable. De momento la distancia no nos ha afectado lo más mínimo.

Ahora que estoy aquí me doy cuenta de por qué todos los que estaban fuera me decían que me animase y diese el paso yo también: la experiencia merece la pena. No importa si estás en el negocio de la ciencia o no, ni si quiera importa si vas a irte al extranjero o no. La clave es darle un giro radical a tu vida, cambiarte de trabajo, de ciudad… Naturalmente, lo ideal es el pack completo: cambiarte de país. Desde luego, no creo que todo el mundo tenga la suerte que yo he tenido, pero teniendo en cuenta la situación española y, sobre todo, la situación en Europa y en EEUU, creo que en estos momentos mirar más allá de nuestras fronteras es una apuesta más que razonable. Y aunque no salga bien, por lo menos la experiencia de haberlo intentado ya es lo suficientemente valiosa como para echarle huevos y lanzarse. Tenemos tendencia a conformarnos con lo (poco) que tenemos, a cavarnos un agujero donde meternos, vivir de sobras y evitar mirarle a la cara a la vida. No se vive mal así, de hecho así he tirado yo 30 años, pero nada es comparable a la sensación de plantar los pies firmes en el suelo, coger al toro por los cuernos (que en mi caso eran mis propios temores) y hacerle morder el polvo con tus propias manos para luego caminar hacia adelante con la cabeza alta. Muy exagerado y litarario, de acuerdo, pero es como me siento y eso es lo que me importa.

Besos y abrazos.

Publicado en Yo

Periodismo del bueno.

Este post iba a ser para hablar del tratamiento que la prensa española ha dado a lo ocurrido en Japón, (sensacionalismo, amarillismo, carroñería…) particularmente lo referido a Fukushima, que ahí sigue sin causar el apocalipsis que muchos desearían. Por cierto, que digo yo que si todo sigue así y se soluciona, el comisario europeo de energía (Gunther Öttinger) podría dimitir después de sus bíblicas declaraciones. Pero en fin, tu y yo sabemos que ahí seguirá mamando tranquilamente de la teta de la res publica. Especialmente doloroso ha sido el cambio de chaqueta en las portadas nacionales, en cuanto Fukushima ha ido mejorando se han acordado de Libia, no vaya a ser que se les escapasen unos cadáveres frescos. Naturalmente, de Yemen, que ni tiene gas ni petróleo ni nucleares, no hablan más que los idealistas.

Lo dicho, iba a poner a parir a unos cuantos periodistas pero luego me he dado cuenta que vosotros, mis queridos lectores, ya os habréis dado cuenta de que os estaban dando mierda en bote y habréis recurrido a medios alternativos para tratar de ver qué ocurría realmente en Japón. No necesitáis por lo tanto otro post para hablar mal del periodismo español. En lugar de eso voy a destacar tres programas que me gustan y que están hechos por periodistas. Tres programas que desde que estoy fuera no me pierdo, porque me hacen sentir bien y orgulloso de que estén hechos en España (y con mis impuestos).

En días como hoy.

Es el matinal de RNE, dirigido por Juan Ramón Lucas. Lo escucho desde que me levanto hasta que salgo de casa y no lo cambio por nada. Me gusta la forma que tiene de tratar las noticias, manteniendo siempre la distancia, la educación y sin opinar. Me gustan las tertulias políticas de la mañana, a las que invita a gente de todas las tendencias políticas, dejando de llamar a los que se dedican a meter bulla en lugar de argumentar. Pero sobre todo me quito el sombrero ante su capacidad para llamar a expertos. Mientras que otros llaman a “expertos”, JR Lucas llama a Expertos. Generalmente catedráticos, directores de empresa o gente que sólo con presentarla ya sabes que te puedes fiar. Y eso me gusta, porque para hablar sin saber ya nos bastamos nosotros.

Documentos RNE.

Imagino que todos conocemos Documentos TV y reconocemos su calidad. Pues bien, en la radio también se pueden hacer y son al menos tan buenos. Los escucho el fin de semana a la hora de comer (en casa los escuchaba al hacer la comida) y no es la primera vez que apago la campana para oírlos mejor. Puro ejercicio de documentación, de entrevista y de síntesis. Suelen tratar de hechos o personajes históricos y están hechos con un rigor más que agradable. Además se pueden escuchar a la carta, por lo que si quieres probar yo te recomendaría el de Jose Luis R. De la Fuente (por lo entrañable), el de Las Brujas de Zugarramurdi (porque en España también nos podemos poner en plan fantástico) y el de Palomares (por lo que tiene de actualidad). En cualquier caso, te guste o no el tema, siempre tienen una calidad excelente. Los dirige Juan Carlos Soriano, por cierto.

Desayunos TVE.

Descubrí los Desayunos de TVE hace meses la descubrí en GReader gracias este vídeo recopilatorio:

httpv://www.youtube.com/watch?v=_fOwR9jeul0

En él se puede ver cómo la presentadora, Ana Pastor, tiene un verbo rápido y más incisivo que una daga. Visto así de golpe resulta chocante, que un periodista no se corte a la hora de preguntar a un personaje público, pero es porque estamos demasiado acostumbrados a periodistras lameculos y templados. Ana Pastor demuestra tener más cojones que nadie y preguntar lo que muchos nos limitaríamos a pensar. Muchos la han criticado por ello, pero creo que es justo así como se tienen que hacer las cosas. Al fin y al cabo, un cargo público está para servir y responder, no para ser servido y callar. No contenta con dejar a los políticos españoles a su justa altura, Ana Pastor se desayunó hace poco a Ahmadineyad, quién lamentará el resto de su vida el haberla invitado a su país. No sólo eso, al comentar la proeza, ella ha insistido que el periodista no es la noticia, que más valía hablar de lo que había dicho Mahmud. Olé sus huevos. Inteligente, descarada y guapísima, desde luego no puedo más que envidiar al padre de sus hijos.

Sólo espero que en las facultades de periodismo los alumnos piensen más en ser como estos tres que en ser como Jordi González, Urdaci o AR, aunque mucho me temo que la realidad no es así…

Publicado en TV

Libro: La Guerra Interminable.

Bueno amigos, aquí ando en un TGV que me trae de vuelta de Montpellier a casa. No tengo Internet, así que estoy juntando estas letras en el gedit para daros mi opinión del libro que acabo de terminar. Como siempre, os hago el comentario sin spoilers. Se titula “La Guerra Interminable” y lo escribió  Joe Hadelman en 1974. Sabéis que soy un lector amante de la Ci-Fi y este libro llevaba años entre mis lecturas pendientes, no sólo por sus buenas reseñas, sino también por haber merecido los dos mejores premios del género: el Hugo y el Nébula. Lamentablemente, la última edición lleva agotada años y no era capaz de hacerme con un ejemplar. Naturalmente, desde que tengo el Kindle, esto ya no es un problema.

El caso es que entre el viaje de ida, una noche de hotel y el viaje de vuelta me lo he trasegado, buena muestra de que me ha enganchado a tope. El libro describe la historia del soldado Mandella, participante en la primera batalla de los humanos contra los taurinos en 1997 (LOL, pero somos así de viejos ya). Básicamente cuenta las vicisitudes de un soldado a medida que se curte en batallas contra alienígenas mientras que en casa todo cambia hasta que él ya no las reconoce. El libro aborda claramente la temática bélica y le da un repaso a la mentalidad y los usos castrenses. También presenta una colección de batallas de lo más emocionantes que contribuyen a darle un gran dinamismo a la novela. Hasta aquí sería otro libro más sobre un veterano de guerra de Vietnam (como el autor), pero para poder llevar sus conclusiones hasta el extremo, el autor decidió crear un marco de Ciencia Ficción pura y dura, en el que con un par de premisas básicas el viaje más veloz que la luz es posible, pero sometido a las leyes físicas que conocemos. Esto lo presenta el autor con rigor pero de soslayo, sin meter esos párrafos “te lo voy a contar todo detalladamente para que veas que me he documentado” tan habituales en los escritores de Ci-Fi de segunda fila. De esta forma existen los agujeros de gusano, que permiten el viaje casi instantáneo en tiempo subjetivo (para los ocupantes de la nave), pero no respecto al marco de referencia terrestre. Es decir, los soldados salen de la tierra, se meten en el agujero de gusano, le cascan a los alienígenas y vuelven a la Tierra en lo que para ellos son unos meses, pero que en realidad en casa han sido décadas. Esto le sirve al autor para elucubrar sobre las sociedades humanas, pero también para incidir en la alienación (mejor palabra imposible) del soldado, un tema sobre el que los veteranos de Vietnam han escrito muchas veces. En la novela también se abordan clásicos castrenses como las drogas, la propaganda, la dureza que supone quitarle la vida a otro, la insubordinación… Creo que las reflexiones del autor se sobreentienden en muchas de las situaciones descritas y se perciben a través de los pensamientos del protagonista que, para no entorpecer la narración, es hombre de acción y pocas palabras.Creo que es la mezcla de ciencia-ficción y novela bélica (dos de mis temas favoritos) la que hace que el libro me haya gustado tanto. Lo digo y lo repito siempre, me gusta la literatura bélica porque desprecio la guerra (o es al revés) y en este sentido este es uno de los libros más pacifistas que he leído nunca.He leído varias reseñas del mismo y parece que sólo hay dos opiniones del mismo: obra maestra (que debe ser lo que pensaron los jurados de los Hugo y Los Nébula) o novelita de aventuras. Creo que te merece la pena comprobarlo por tí mismo.

Mi review del Kindle de Amazon.

Como ya comenté, este año los reyes me trajeron el Kindle, para que pudiera leer tranquilamente durante mi estancia en Francia. Y esta es mi reseña:

tl; dr:

Es un lector de ebooks perfecto y además barato.

Reseña argumentada:

Por si no te has enterado todavía, el Kindle es el lector de libros electrónicos que vende Amazon. Para un resumen de características, el artículo de la wiki es suficiente. El modelo que yo tengo es el grafito de tercera generación.

Primeras impresiones.

Comencemos por el principio. El cacharro viene en una caja de cartón calculadamente mierdosa, con un manual calculadamente simple. También viene un cable microUSB y un adaptador de enchufe estadounidense, por mucho que lo hayas pedido desde Europa. Esto en un principio parece una mierda, pero luego resulta irrelevante, como veremos más adelante. Cuando cogí el aparato me di cuenta de que el estandard de calidad del mismo era altísimo, desde luego superior al del gadget medio. Aunque es de plástico, éste es de altísima calidad y está muy bien terminado. Es completamente mate y de un color gris muy agradable. Los botones son excelentes y tienen todos una respuesta óptima. Desde luego es un acierto no haber caído en las mierdas esas modernas de plásticos brillantes, aluminios y demás, desde mi punto de vista es todo un acierto de diseño haber recurrido a un plástico que más bien parece de salpicadero de coche.

La pantalla.

Naturalmente, lo segundo que se hace tras coger el aparato es encenderlo. Ahí empieza el idilio de verdad con el cacharro. Todavía no he encontrando a nadie que no haya alucinado al ver la pantalla por primera vez. Parece increíble que lo que estás viendo no sea un papel pegado encima. El contraste es alucinante, pues las letras son verdaderamente “negro sobre blanco” y la capacidad de mostrar 16 niveles de grises permite cierto nivel de antialias (o al menos eso me parece a mi). El confort de lectura es equivalente al de una buena novela y desde luego mejor que la típica edición de bolsillo vieja con papel amarillo. Esto quiere decir que lo puedes leer en las mismas condiciones que leerías un folio, es decir, desde una penumbra razonable hasta la luz solar directa sin problemas y sin reflejos. La pantalla es sin duda su principal baza (junto con la batería) respecto a otros dispositivos versátiles que también sirven para leer ebooks. Yo he leído cinco horas seguidas en el Kindle y tan campante, algo que no puedo hacer en mi ordenador, por ejemplo, y eso que tiene pantalla mate retroiluminada con LED.

¿Y para que puedo usarlo?

Para leer. Nada más. Si buscas por Internet podrás ver que la gente es capaz de usarlo para muchas cosas como navegar por la red o leer mails, también verás que trae una conexión para cascos para escuchar música e incluso ya hay una scene de gente que se dedica a hacer programas. En mi opinión es ridículo tratar de hacer que el Kindle haga otra cosa diferente de lo que sabe hacer. Es un lector de eBooks, nada más, pero eso lo hace mejor que ningún otro. Sí es cierto que no es nada versátil, como tampoco lo es una motosierra, pero si quieres cortar un árbol no vas con una navaja suiza ¿Verdad?. Pues eso. Se supone que conectado a Internet por wifi o por 3G (en el modelo correspondiente) tiene funciones sociales, pero francamente, no me interesa lo más mínimo (y gasta batería).

Usándolo.

Muy sencillo, descargas calibre en tu ordenador y empiezas a meter documentos en el aparato. Calibre es la herramienta perfecta para gestionar una biblioteca, porque es capaz de convertir casi cualquier cosa a un formato legible por Kindle. Obviamente, lo más sencillo es comprar un ebook en la tienda Kindle y cuando veas sus precios comprenderás por qué Amazon vende el aparato a un precio de ebook de marca blanca. Si no quieres comprar, pues lo de siempre, a tirar de descargas. Hay que tener ojo, porque la gente llama libro a cualquier mierda mal maquetada, pero pronto descubrirás como distinguir la paja del grano (el mejor consejo es desconfiar de los packs e ir a las webs especializadas en la temática de tu interés.

El Kindle tiene un menú donde muestra todos los documentos que guarda, eliges uno y empiezas a leer. Hay botones para pasar página a cada lado y un botón de formato para elegir el tamaño de letra y espaciado que más te guste, característica que echarás de menos en algunas ediciones en papel. En el 99% de los casos no usarás nada más. Con el cursor puedes seleccionar palabras, que puedes buscar en el diccionario, o resaltar párrafos, que quedarán almacenados en su apartado propio. Algo ideal para aquellos acostumbrados a subrayar los libros, yo, como no lo hago, pues no lo uso. También se pueden añadir notas, pero tampoco lo uso. Si hay dos características inherentes a un ebook que sí uso. Una de ellas es buscar. No hago notas ni resalto párrafos, pero sí que tengo buena memoria para acordarme de pasajes, con la función de búsqueda sólo hace falta recordar alguna palabra clave para encontrar el párrafo de interés. La otra es que al encender el kindle, lo que aparece en pantalla es la página donde lo dejaste. Obvio, imagino, pero no por ello menos agradable.

Y volviendo al tema del cargador. No me parece problemático porque todavía no he sido capaz de descargar la batería del Kindle. Me he leído cuatro novelas ya y todavía va por la mitad. Si bien es cierto que cada vez que lo he conectado al ordenador algo ha debido de recargarse. No me parece por lo tanto necesario tener otro cargador tirado por casa. Cuando me quede el 25% de batería lo dejo conectado por USB una noche al ordenador y pista.

Conclusión.

Yo era de los románticos del libro físico, del olor a papel y demás. Me sigue pareciendo que es la forma como debe de ser un libro y seguiré estando orgulloso de tener una biblioteca física bien surtida. Ahora bien, saber que en el bolso llevo tranquilamente cinco o seis novelas que me permiten hacer tranquilamente mis viajes en metro, TGV o avión sin añadirme un peso excesivo y, sobre todo, sin ocuparme espacio en mi choza versallesca es para mí la clave del cacharro. Porque en cuanto a prestaciones, pues más o menos las del libro de toda la vida, para bien y para mal.

Reseña dedicada a @Feostrongformal y a @Fooly_Cooly que hace tiempo que la esperan.

De islas y terremotos (y twitter).

Esta mañana desayuné con la noticia del terremoto en Japón. Gracias a Internet, me enteré escuchando mi programa de radio preferido: “En días como hoy” dirigido por un excelente Juan Ramón Lucas en Radio Nacional de España. Como suele ser habitual en estos casos, tras un recuento de truculencias varias, contactaron con un empleado del Instituto Cervantes en Tokio para que diera su visión de lo que había ocurrido. A parte de lo que uno esperaría en estos casos, me llamó la atención la cantidad de veces que nuestro compatriota hizo referencia a Dios para explicar el hecho de que no hubiera pasado, relativamente, nada. Gracias a Dios… Si Dios quiere… eran las coletillas sobre las que este hombre apoyaba su discurso.

Ya sabéis que no soy especialmente beligerante con la cosa religiosa, es algo que no me quita el sueño, pero en este caso y teniendo Haití tan fresco, tanta mención a Dios me resultó cuando menos chocante. Por eso escribí este tuit:

El de Japón es de 8,8. El de Haití fue de 7. La diferencia no es Dios, es el dinero, el desarrollo y el conocimiento.

Así visto me resulta una obviedad bastante clara, pero resulta que a mis followers les gustó tanto que empezaron a retuitearlo profusamente. Tanto que me han llegado mensajes de robots que me dicen que ya soy un gurú de esos que crean opinión, cosa que no me creo. También me han comenzado a seguir unos cuantos de locos más. Como twitter da para tan poco, pues voy a aclarar lo que quería decir con tan poca frase:

Aun es pronto para decir nada, pero ya desde la mañana quedó claro que aunque el terremoto ha sido el peor del último siglo y medio en Japón, el número de víctimas va a ser muy reducido. A estas horas, aún contando todos los desaparecidos como muertos ( Dios no lo quiera ) no llegarían a 1000. Esa cifra tan baja no es propia de un terremoto que “Puede causar graves daños en varios cientos de kilómetros”. Desde luego, si lo comparamos con el de Haití, que fue de 7, la diferencia es abrumadora. Con 1000 veces menos de energía (cosas de la escala logarítmica de Richter), fue capaz de matar a 316.000 personas, herir a 350.000 y dejar a más de 1,5 millones de personas sin hogar (wiki). Es algo francamente impresionante y habla mucho de las tremendas diferencias que existen entre las condiciones de vida de ambos países. Por poner unos números:

Producto interior bruto: Japón: 5.390.897 M$ (3º del mundo); Haití: 6495 M$ (164º).

Índice de desarrollo humano: Japón: 0,884 (11º); Haití: 0,404 (145º).

Producción de documentos científicos 96-09: Japón: 1.341.281 (4º); Haití 249 (162º).

Naturalmente, cuando escribí el tuit no tenía presente estos datos, pero desde luego ya imaginaba que debía ser algo así. Sí tenía más presente las veces que he escuchado, leído o visto cómo en Japón se construye pensando en los terremotos, cómo los niños aprenden desde la escuela a actuar ante un terremoto e incluso me acuerdo perfectamente del terremoto de Kobe de 1995, que a pesar de haberse cargado un montón de edificios sólo causó 6434 muertes.

Dinero, desarrollo y conocimiento. Imposible decidir qué va primero, seguramente vayan los tres de la mano, pero para mí está claro que ahí está la diferencia, no es necesario meter a Dios por ninguna parte.