Llevo varios días pensando en escribir un post con todas las cosas que los españoles deberíamos de aprender de los franceses. Es duro, pero salir del país conlleva necesariamente ponerlo en su contexto y, desgraciadamente, en la comparación España pierde en muchos puntos. Sin embargo, hay uno en el que gana y me gustaría resaltarlo para que nos felicitemos entre todos:
En España los homosexuales están más integrados en la sociedad que en Francia.
Sí amigos, en nuestro país los gays y las lesbianas son personas más normales que aquí. Naturalmente, desde el punto de vista legislativo ya les damos mil vueltas a los franceses, pues estamos a la cabeza de Europa en cuanto a matrimonio, adopción y demás. En Francia los homosexuales no pueden casarse, no pueden adoptar y creo que hasta hace bien poco no podían donar sangre. Pero las leyes son una cosa y el día a día es otra. Y es ahí donde veo las diferencias. Veréis, Oviedo no es precisamente una ciudad progresista y sin embargo es común ver parejas homosexuales cogidas de la mano, besándose o comprando juntos con total tranquilidad. Puede que en un comienzo llamasen la atención, pero no creo que ahora sea el caso. Las parejas gays con las que me cruzo por la calle, con las que coincido en los restaurantes o de pique-nique mantienen esa actitud de disfrazar su relación de amistad, como hacían los gays que recuerdo haber visto en mi infancia y adolescencia. Y me parece triste. Recuerdo con especial dolor a una pareja en IKEA, que se comían con los ojos pero que evitaron tocarse tras haber llegado al acuerdo de comprarse una MALM para el dormitorio, mientras que otras parejas hetero sí que se daban mimos por el mismo motivo (por alguna razón elegir una cama parece que incrementa la sensación de intimidad con tu pareja). Esta sensación de que los gays están ocultos se incrementa si vas al barrio gay por antonomasia de París: Le Marais, donde a lo más que se llega es a poner una pegatina multicolor en la puerta de algún local. Uno que está acostumbrado a Chueca, un barrio donde la gente es libre de ser como le de la gana, se sorprende al ver como Le Marais sigue siendo un gueto donde imagino que la libertad quede detrás de la puerta de la casa de cada uno.
Naturalmente, habrá excepciones y seguro que muchos me llevarían la contraria, a lo mejor no tengo razón y es una falsa impresión mía, pero al menos es compartida con el resto de españoles con los que alterno. Concuerda además con otras excepciones a su famoso Liberté, Egalité et Fraternité que desgraciadamente es poco más que el lema nacional, porque desde luego no refleja la realidad del día a día Francés. Y si no que se lo digan a Laurent Blanc. Pero esto amigos, será tema de otro post.
Sed buenos.
Es curioso esto que cuentas, la primera vez que vi a dos gays encuerados besándose desaforadamente fue a la orilla del río Sena, corría el año 1994; así que suponía que las relaciones homosexuales estaban mucho más normalizadas que aquí, ya veo que no, que aquellos dos jóvenes amantes expresaban su cariño y apetencias carnales aprovechando la oscuridad de aquella noche de junio.
Si en Francia lo tienen crudo, pobres gays italianos, entonces.
Lo digo por las chulescas demostraciones de machismo de su máximo dirigente. E incluso podría dar otra vuelta de tuerca; continuaría saliendo de rositas….
Solo un apunte. Los gays no podian/debian donar sangre por el periodo ventana que habia en los test para detectar el VIH. Con los primeros test el donante podia estar infectado y no ser detectado por el analisis, sin embargo, el paciente que recibiese esa sangre si desarrollaria la enfermedad. Como ademas la proporcion de gente con VIH entre los gays es mucho mayor que entre los heterosexuales quitando un ¿10%? de posibles donantes podias eliminar un ¿60% o 70%? de contagios por no deteccion de la infeccion.
Por lo tanto, la “prohibicion” de no permitir donar a los homosexuales no era un tema de discriminacion, sino de proteger al receptor de la sangre.
Creo que España, en lo legislativo sí, ha avanzado muchísimo pero socialmente se sigue señalando a la pareja homosexual. Lo vemos todos los días en la TV (cuando es noticia que “fulano de tal” es gay), en nuestro lenguaje (insultar llamando “maricón”), hay gente de mi generación considerada “culta” que sigue asqueándose por ver a una pareja gay besándose en la calle e incluso siguen apareciendo casos de discriminación laboral… creo que la Ley ha ido más rápido que el cambio de mentalidad. Pero bueno, supongo que por un lado hay que empezar…
Qué cosas, recuerdo que de las primeras cosas que vi en París el verano pasado fue unas pedazo banderas gays hondeando en un hostal cerca de Montmartre. Y en los Sex-shop tenían un surtido de juguetes homosexuales de quitarse el sombrero… me daba la sensación de que era una ciudad bastante tolerante en ese sentido…
Supongo que la diferencia es que en España hay bastante gente entre la que me incluyo, en la que el dato de que alguien es gay es totalmente irrelevante.