Reencuentros y despedidas.

Hace unos meses alguien compartió este post en el GReader. A raíz de él, se montó un interesante debate sobre los reencuentros y las despedidas en un contexto de pareja. Creo que ya he acumulado suficiente evidencia (medio año viendo a mi mujer dos fines de semana al mes) para dar mi opinión del asunto:

Reencuentro.

Creo que no hay una sensación mejor en el mundo que ir a recoger al amor de tu vida al aeropuerto. Esa sensación de alegría y de ligero cosquilleo que te retrotrae a aquellas primeras citas, cuando todavía no sabías que ella era Ella. Me encanta llegar a la terminal, dejar el coche en el parking (gratuito los primeros 10 minutos) y verla salir por la puerta de Arrivées con una sonrisa de oreja a oreja. Un abrazo cariñoso, un beso con la justa dosis de pasión y al coche otra vez. No pasan ni unos minutos antes de darme cuenta que todo está como siempre, que la distancia es un inconveniente, pero no un problema. Insisto en que el viaje me parece un placer y eso que me supone al menos dos horas de conducción por las circunvalaciones parisinas, plagadas de atascos, motoristas kamikazes y un sinfín de molestias que en otras circunstancias serían un suplicio. Lo mismo ocurre cuando soy yo el que viaja. Es justo cuando la veo a ella a través de los cristales de la sala de recogida de equipajes cuando se que estoy en casa. Naturalmente, ambos podríamos ir del aeropuerto a la casa correspondiente en transporte público, con el consiguiente ahorro, pero creo que en este caso hay que dejar de lado lo racional y dar rienda suelta a lo sentimental.

Despedida.

En principio es lo mismo pero al revés. Pero no es tan fácil. Se trata de disipar la magia del fin de semana, de romper el encanto y de volver a la realidad. En este caso es el mismo viaje en coche pero con otra sensación, la de apurar al máximo los segundos que nos quedan juntos. Sin dramatismos ni escenitas, claro, pero con cierta tristeza por los días venideros. En cualquier caso, sigue siendo un beso y un abrazo al llegar al aeropuerto, una sonrisa cómplice al verla pasar el control y vuelta a la jungla del asfalto. Comparados con los adioses de muchas de las parejas del aeropuerto, lo nuestro parece poca cosa, más bien un hasta luego sin importancia. Seguramente porque no la tenga. Las despedidas dramáticas puede que sean la tónica en muchas relaciones, o en ciertas etapas de las mismas, pero no me parece que sea lo propio de una relación consolidada. En una relación seria no debería de haber miedo a perder al otro y, sin ese miedo, una despedida siempre es un hasta pronto.

Naturalmente, esto es algo muy personal. No pretendo ni sentar cátedra ni dar consejos. No olvidéis que cad’un ye cad’un y ca’dos una canoa.

8 pensamientos en “Reencuentros y despedidas.

  1. Creo que ya lo he dicho alguna vez, pero la ternura que aprecio me hace que no me importa repetirlo:

    Me encanta cuando hablas de “la Princess“.

    Sois afortunados de teneros el uno al otro (o al menos, eso parece).

    Un saludo desde España y no te afranceses demasiado.

  2. Exactamente, EXACTAMENTE así es como lo siento yo, estando en un momento muy distinto de la relación del que estás tú. Y eso me alegra.

  3. No todo el mundo tiene pareja a la que acompañar o esperar. Supongo que pensando precisamente en esas personas, en Atocha hay un tal “Manolo” que se alquila por un módico precio para despedirte y luego esperarte.

    No importa tu sexo, Manolo se adapta a pareja o a colega que te acompaña y se despide con frases tipo:

    “Y no f***, cabrón”

    No. No se a cuanto ascienden sus honorarios.

    ;-)

  4. Bonito post, ponzonha. Yo no tengo esa sensación, que vivo con mi pareja las 24 horas al día, como quien dice…

    Y ahora una pregunta de una mente calenturienta: ¿y qué haces cuando estás solo, guarrete? ;)

    Me gusta tu blog, por cierto, y creo que es la segunda vez que comento en él…

  5. Qué post más bonito (modo ñoño ON) :) A mí por suerte ya se me acabó la temporada de despedidas semanales durante estos dos últimos años y eso que no me puedo quejar que eran 400 Km… No quiero restregártelo ¿eh? XD Además tengo entendido que estás bien en Francia.

    Ahora hago balance y me doy cuenta de que nunca me acostumbré a ello, los fines de semana se me pasaban volando y los domingos eran oficialmente los “domingos de mierda” con el vacío que eso suponía…

    Lo positivo de todo es que mientras tengas esas sensaciones es que las cosas os van bien. Ánimo!!!