De un tiempo a esta parte vengo notando una actitud en nuestro país que me da bastante pena: echarle la culpa a otros.
Da igual donde mires, la culpa nunca es tuya. Si eras pobre, compraste dos casas y ahora te echan es culpa del banco, si hiciste una temporada nefasta y bajas a 2ª la culpa es del Osasuna, si el país vivía en una burbuja inmobiliaria la culpa de la crisis la tienen los americanos. Ejemplos hay a patadas de esta actitud llorona, mouriñista e infantil. Y me jode muchísimo.
Está claro que en la mayoría de los problemas hay factores externos. Es lógico, porque en nuestras vidas no hacemos más que interactuar, no estamos aislados en burbujas individuales. Sin embargo, todos somos responsables de nuestros actos y, generalmente, nuestros problemas están derivados de decisiones y acciones que tomamos en el pasado. Cuando le echamos la culpa a otro puede que nos sintamos mejor a corto plazo, pero a largo plazo nos estamos haciendo un flaco favor. Al no reconocer nuestra parte de culpa (o de responsabilidad si lo prefieres) nos estamos privando de la herramienta más poderosa del intelecto humano: el aprendizaje. No nos engañemos, por mucho que observemos las experiencias de los demás, el verdadero avance llega cuando las cosas se experimentan en primera persona. Ya lo dicen las abuelas: Nadie escarmienta en cabeza ajena. Son precisamente los errores que hemos cometido en nuestra vida, tras reflexión y análisis, los que moldean nuestra personalidad y nos ayudan en futuras ocasiones. Quejarse ayuda a sentirse mejor, pero casi nunca soluciona nada.
Cuando surge un problema, cuando la vida no nos satisface por la razón que sea, cuando pintan bastos, hay que pararse, reflexionar y analizar todo en su conjunto. Naturalmente, una parte de la responsabilidad de nuestra situación recaerá sobre otros, pero de una manera u otra, siempre tendremos nuestra cuota de culpa. Y es esa cuota la que no podemos ignorar, porque es ahí donde suele estar la clave de la solución. Es muy complicado cambiar lo que hacen los demás, pero de nuestros actos somos los únicos responsables.
Tras leer la noticia de la que hablas al principio pensé en escribir un post similar a este, pero mira, ya lo has hecho tu.
Para mi el problema viene de integrar tanto los derechos sociales que la gente ya los asume como dados. Sí, tenemos una sociedad que nos protege cuando las cosas vienen mal dadas, y así el incentivo de tratar de que las cosas no te vengan mal dadas es más bajo. Si yo sé que si me quedo en el paro voy a tener dinero para vivir de todos modos, tengo menos incentivo de tratar de mantener mi trabajo. Si yo sé que cuando he hecho una mala inversión va a venir el estado y compensarme de alguna manera, tengo menos incentivo para asegurarme de que mis inversiones son buenas.
Yo por supuesto que estoy a favor de tener unos niveles de protección para cuando las cosas vayan mal, y tener una sociedad en la que haya un “hoy por ti, mañana por mi”, pero en el punto en el que estamos, creo que a esta sociedad le vendría bien aprender a sacarse las castañas del fuego y a saber aceptar los errores de cada uno. Ahora mismo la sociedad es un niño malcriado. Necesita un par de bofetadas.
Sobre la noticia, pone que una era para vender, por lo que ese año no pagaban hipoteca, solo pagaban de la segunda: “Nos concedieron un crédito para la nueva y por la vieja no teníamos que pagar nada, siempre que la vendiéramos en el plazo de un año”, explica ella cada cual, lo ve como quiere, pero yo veo un claro fallo del banco. Por lo demás, como siempre, un gusto leerte y te doy la razón, la culpa siempre es de otro
Siempre es de otros, siempre. A mí también me hierve la sangre con ese tipo de actitud, así que del post dice lo que pienso tal cual.
En en tema de créditos, préstamos e hipotecas, la gente ha metido el gambazo hasta el fondo y ellos son los culpables sin duda, cosas así hay que pensarlas bien antes de hacerlas, saber lo que puedes afrontar y lo que no. Ahora bien, quizás los bancos también debieron negar conceder determinados créditos en su momento, cosa que hacen ahora y que debieron empezar mucho antes. No sé, yo ahí veo una actitud confiada e irresponsable por parte de todos.
Y me ha encantado lo que dice @Aloisius, la sociedad es un niño malcriado. Lo es, y necesita su revulsivo con urgencia.
Al leer de estos casos de gente a punto de perderlo todo porque contaba con vender la casa y así saldar cuentas e incluso obtener beneficios uno se pregunta si la moraleja del cuento de la lechera era realmente tan sencilla de entender…
Si pero no olvideis que esta recesión tiene toda la pinta de estafa, la crisis inmobiliaria fue a raíz de malas actuaciones del gobierno y que otro gobierno no ha hecho nada por prevenirlas, aqui nadie ha previsto nada.
Doy la razón totalmente al post, pero hay quienes tienen mucha culpa, si habeis visto el video de Españistán, acordaros de ese muñecajo que decía “ahora que hay superávit podríamos invertir en I+D” cosa que no se hizo, se ha hecho todo muy muy mal.
Y si, creo que lo más maravilloso, es que ahora la gente va a ser realista, de una puñetera vez (y no como todos aquellos que prefieren cobrar subsidios en vez de buscar trabajo con la excusa de que, no hay trabajo)
Esto indignada a muchos niveles.
Esta bien ser optimista y asumir la responsabilidad, pero sintonizo más con lo que se dice aquí. Porque muchos quieren hacernos creer que son molinos.
@Morvran:
Estoy de acuerdo con el movimiento 15M y con la mayoría de sus propuestas, motivo por el que he estado en las manifestaciones y seguiré estando. Pero respecto al artículo que enlazas, comenta sensatamente: “La tendencia, anterior a la actual crisis, a la privatización de cualquier ganancia y la socialización de todas las pérdidas, se me antoja un acto de violencia contra la ciudadanía.”
Lo que significa que, aquél que se metió en una hipoteca que suponía un 70% de su sueldo (o más) a 30 años y ahora se queda sin piso, o bien el ejemplo que enlaza Ponzonha, no pueden pretender que el Estado les rescate, o les sancione la deuda que adquirieron con el banco. Porque eso significa que, las ganancias que iba a tener (una casa en propiedad, o dos, como en el caso del post) eran privadas, mientras que pretenden que la pérdida (de la casa o de la hipoteca que no puede pagar) se socialicen.
Estoy con el autor de este blog al decir que la gente se comporta de forma irresponsable. Los bancos tienen culpa por dar créditos alegremente, los Estados por no controlar todo eso ni diversificar las inversiones en sectores como I+D. Pero todos los que se metieron en un piso, comprando un coche también y una buena tele, a cuenta del préstamo del banco (por encima del valor de la casa) teniendo un sueldo de 1000 euros, han sido unos temerarios, cometieron un error de cálculo y ahora tienen que apechugar. Un saludo.
Muchas gracias, y por alusiones…
Tengo que decir que, personalmente, estoy muy de acuerdo en que la responsabilidad personal debe tener un gran peso no sólo en cuestiones financieras, sino en general. Cuando era pequeño me enseñaron que cuando fuera adulto sería libre, pero también tendría que soportar una serie de responsabilidades derivadas de dicha libertad.
Sin embargo… (¡oh, sin embargo!) En nuestra España abundan los niños de veinte, treinta, cuarenta y más años. Los mayores son culpa de la dictadura, y los más jóvenes de una democracia en la que la educación para la vida ha sido la última nota al pie de todas las políticas. La política concebida como el fútbol, con sus irracionalidades: “yo soy del X porque soy de ciudad-de-X”, “voto a Y porque los otros son unos rojos/fachas (táchese lo que proceda) de mierda”. La falta de formación cívica: “¿La ley Z? Ni idea, pero si la apoya Zapatero/Rajoy/el lucero del alba (táchese lo que proceda, de nuevo) debe ser una basura”. La nula educación financiera, con la interesante consecuencia de hacernos masivamente esclavos de los bancos.
Así pues, es cierto que la deuda privada es astronómica, y que en un timo hay dos partes culpables: timador y timado. Pero en este juego ya sabemos quién va a cargar con el peso de las reparaciones, por toda su vida y la de sus hijos, sí o también. Y quién va a seguir como si tal cosa, cerrando el grifo del crédito con la misma saña con la que hace años regaba con billetes de 500 a potenciales compradores que no tenían ni idea de lo que significaba eso del “tipo variable” o el “interés compuesto” y a las que ellos, los telediarios y sus cuñados habían aleccionado incansablemente en los mantras del nuncabajismo. “Si no compras tiras el dinero”. “Pide más y ya cambias el coche”. Y sobre todo, “nunca baja”.
No es mucho pedir: que los rentistas que jugaron con el dinero de nuestras hipotecas también se lleven su parte de hiel, porque España somos todos los que pasábamos por ahí y tener más dinero no debe conferir más derechos. O, en una palabra, justicia.
Podría argumentar que no espero demasiado de la inteligencia promedio de un país lleno de mileuristas que van a votar al PP (o al PSOE como única alternativa) para que defienda sus intereses pudiendo incluso discernir cómo va a quedar el cuadro sólo con mirar hacia Inglaterra.
). Ojalá no paremos aquí.
Pero en vez de ofender gratuitamente prefiero analizar la ética de una banca que concedió préstamos a discreción sin aval suficiente. Y ellos sí están obligados a saber de qué va este juego, no como los pobres incautos que se quedaron pillados cuando la cerilla de la especulación les quemó los dedos antes de que pudieran pasársela a otro. ¿Fraude? ¿Dolo? Sin duda. Y en vez de ser castigados, los bancos se van llevando las viviendas a mitad de precio y con el resto del dinero asegurado a costa de hundir para siempre a los deudores. ¿No hay leyes contra la estafa aunque el estafado sea un primo? Esta ‘ética’ de la banca sólo es posible porque quienes tienen el monopolio de las leyes se lo permiten.
Lo peor es que no es un ejemplo aislado. Se legisla por y para las grandes empresas (a donde se van luego los políticos DE TODO SIGNO tras dejar los puestos desde los que tantos servicios han prestado, os animo a investigar) y se nos vende por todos los medios de comunicación que no hay alternativa mientras éstas rompen records de beneficios y los que trabajamos por cuenta ajena nos vamos quedando con una mano delante y otra detrás. Leed la constitución,y decidme si no es para llorar cómo la hacen cumplir aquellos en quienes vamos delegando ese cometido.
Efectivamente, queridos Ponzonha y G (de Galleta), la culpa será nuestra si no hacemos nada. Y hemos empezado por quejarnos, por mostrar que existimos, que sabemos que el estado de bienestar no es un sueño del que tengamos que despertar y seguir con una vida miserable y precaria (salvo que desertemos y huyamos a otro país a ver si hay mejor suerte
Ya comenzamos con esa irresponsabilidad en el colegio al decir:
- he aprobado, ó
- me han suspendido
Y coincido en la responsabilidad de los bancos por la estafa en la que nos han metido.
Hombre, se acabaron las vacas gordas, el viva la pepa y el llamado estado de bienestar, es lo que pasa por vivir por encima de las posibilidades. Nos puede pasar a cualquiera, por supuesto, pero algunos tienen más números que otros para que les toque.
De todas formas no me parece bien que tengamos que pagar las irresponsabilidades de los bancos, que en su momento chuparon y chuparon de la piragua, hasta que la avaricia rompió el saco.
Saludos
Jodó! Has descrito perfectamente lo que pienso acerca de la mentalidad española (en la que me incluyo aunque intente corregirlo diariamente XD) y que creo que se utiliza en exceso en TODOS los ámbitos de la vida. Es por eso que la autocrítica es fundamental pero requiere descubrir aspectos internos que no nos gustaría reconocer en nosotros mismos.
Sobre el polémico tema de la burbuja inmobiliaria y el papel de las entidades financieras… opino igual que Ponzonha y demás, para mí hay tres culpables: Estado (por no poner límites al “monstruo”), el banco (por sacar tajada) y los ciudadanos que necesitaban un paso por el programa de “ajuste de cuentas” o como dice el vídeo de Aleix Saló “vivir de puta madre con un sueldo de mierda”.
Conozco los cuatro casos: al vecino que compró el piso por 25 millones y lo vendió al mes por 35 (y se jactó de ello), a la pareja que firmó una hipoteca de 800 entrando 1200 en casa (avalando hasta la abuela), el empresario que pretendía que le renovasen una línea de crédito habiendo hecho algún que otro trapicheo con las facturas y la familia que ganando 1000 se gastaban 1500 y se llenaban de microcréditos. No es algo aislado, lo triste es que abunda a patadas. Con ésto no quiero decir que los ciudadanos somos los culpables al 100% de lo que tenemos ahora pero como dice Ponzonha, somos parte del problema aunque nos cueste reconocerlo. Lo que no veo por ninguna parte son ideas firmes para solventar la situación por parte de los agentes responsables y al fin y al cabo los que deben solucionarlo mediante una actuación convergente.
No veo una hoja de ruta clara por parte del Estado, ni de los bancos pero tampoco de los ciudadanos. Otro tema polémico: que sí, que el 15M es un movimiento muy atractivo, ojalá se logre un toque de atención a los que se creían los reyes del mambo y un cambio sustancial y estructural en el país, pero cuando hago seguimiento de sus propuestas en tema laboral en la web, veo alguna incongruencia que otra. Ya se dice en la teoría de gestión de políticas que el éxito o el fracaso no depende de la medida en sí, puede estar perfectamente diseñada e implantada pero unida al resto de políticas puede resultar un desastre, de ahí la importancia de la evaluación continua. El planteamiento que veo es querer “x”, que es o ideal, pero si no tenemos en cuenta que para ello hay que cambiar “y” y “z” y no se tenga en cuenta es demasiado temerario… No sé si me explico… He llegado a un punto que tengo un vacío ideológico porque no me veo representada por nadie, ni siquiera por el propio movimiento…
Bueno que me voy por los cerros de Úbeda como siempre… me gustó mucho el post