Chauvinismo y consumo.

Seguramente que uno de los primeros adjetivos que se nos vienen a la cabeza al pensar en un francés es chauvinista. Básicamente, el chauvinismo es la creencia de que el propio país o región es el mejor en cualquier aspecto. Si bien es la primera impresión que suele dar un francés, estos 12 meses me han hecho comprender que la realidad es algo diferente. No sólo eso, me han hecho sentir envidia de ese sentimiento tan particular que tienen los franceses hacia su país. ¿Piensan los franceses que Francia es el mejor país del mundo? No dudo que haya muchos que si, como en todas partes, pero la mayoría no lo cree. Más bien piensan que Francia es su país y eso les marca una serie de pautas a la hora de consumir.

Supermercado.

Si uno entra en un super francés, lo primero que le llamará la atención es la cantidad de banderitas tricolores que se ven en muchos productos. Galletas, conservas, aspiradoras o plantas, todo es susceptible de tener un letrero “Hecho en Francia”. No sólo eso, también se pueden ver lemas como “Hecho con ingredientes franceses” o “Diseñado y fabricado en Francia”. La primera impresión es pensar que los franceses no aceptan productos extranjeros, pero la realidad es no es tan sencilla. El francés compra tranquilamente cualquier cosa, pero si el producto made in China es apenas unos euros más barato que el nacional la duda ofende. Y no es que piensen que lo suyo sea mejor, no, enfrentados a un buen Rioja o a un buen Manchego reconocerán su calidad, disfrutarán de su gust pero ¡Ay amigos! No son franceses. Comprarán de vez en cuando, pero la mayoría de su vino y su queso será nacional. A esto ayuda la obligatoriedad de indicar claramente el origen de la materia prima y el lugar de procesado. Te invito a que la próxima vez que veas una lata de espárragos en el súper mires el origen del producto. Cuando veas que marcas como La Carretilla o El Cidacos venden espárragos peruanos o chinos te vas a quedar con cara de tonto. Entonces pagarás esos 50 céntimos extras que te permitirán consumir espárrago español, navarro por más señas. Y no será chauvinismo, será sentido común.

Coches.

Obviamente, Citroën, Peugeot y Renault lo petan en este país. Es cierto también que los franceses ven esas marcas como esencialmente de batalla y que sueñan con tener un coche alemán, un BMW o un Mercedes. Sin embargo, de esos alemanes sólo circulan los verdaderamente caros. Las series bajas son escasas, como son escasos también los Ford, los Seat o los Fiar. También son escasos los Minis, el coche que más aborrezco del mundo, por ser el santo y seña de lo peor que tenemos los españoles: el querer y quedarse corto. Ojo, que también se ven muchos Toyota por las calles. Toyota que, como bien recalcan en cada anuncio, están hechos en Francia. Es cierto que el gobierno da facilidades fiscales a la compra de coches fabricados aquí, pero, sinceramente, ¿Qué prefieres?.

Viajes.

Quizá la parte que menos me gusta de su forma de pensar es que pasen las vacaciones en Francia. Yo eso lo veo muy triste, por la parte de empobrecimiento, o más bien de pérdida de la oportunidad de enriquecerse, que tiene el no salir de las fronteras del propio país, especialmente de un país tan homogéneo como este. Me resulta desolador ver como un ovetense como yo ha estado en muchos más sitios que mis compañeros de trabajo, teniendo a tiro de 2h de vuelo casi todas las capitales de Europa y a menos de 3h de tren Londres, Bruselas o Amsterdam. También es triste que cuando piensan en España piensan en Gerona y en Barcelona, principalmente porque no tienen ganas de alejarse más de la frontera. Por el contrario, son unos grandes conocedores de su propio país y tienen muchas vacaciones posibles dentro del hexágono.

No creo que un Francés piense que Francia tiene los mejores coches, las mejores patatas o las mejores playas. Sencillamente tiene implícitamente asumido que consumir mayoritariamente productos franceses beneficia a sus compatriotas y, en último término, le beneficia a él mismo. Es muy gracioso, pero por cada fenómeno mundial, ellos tienen la alternativa francesa. Si, les gusta el Ikea, pero tienen Conforama y Alinea, conocen Spotify, pero usan Deezer, tienen McDonalds, pero prefieren el Quick (yo también, por cierto). Es cierto que hay mucho de nacionalismo irracional en este comportamiento, pero de esta forma, han conseguido mantener un mercado interno muy poderoso, en el que la agricultura, la industria y el turismo interno sigue jugando un papel muy importante. Y eso me da envidia porque creo que los españoles somos bastante nocivos con nosotros mismos. Viendo el telediario despotricamos contra los empresarios y los políticos y nos lamentamos por el paro. Le echamos la culpa a otros, para luego ir al Lidl (¿Cuántos productos españoles vende?) subidos en un Skoda (Fabricación Checa con ingeniería alemana) soñando con ponernos hasta el culo en verano en algún resort de Punta Cana (en este caso, capital español, trabajadores extranjeros). Y así nos luce el pelo.

7 pensamientos en “Chauvinismo y consumo.

  1. yo, aquí viviendo en Niza comparto todas y cada una de tus palabras. no se puede expresar mejor.

  2. En serio el Quick os parece decente? Yo lo probé una vez y no me gustó nada, mucho peor que el McDonalds. Sería un golpe de mala suerte? Supongo que tendré que volver a probarlo…

    Por lo demás, estoy de acuerdo, creo que eso que describes es lo que tienen los franceses. El preferir lo suyo, no sobre todas las cosas, pero que el “hecho en francia” siempre lo ven como un plus, mientras que el “producto español” solemos siempre considerarlo de segunda, en vez de al revés. Es verdad que ese nacionalismo ligero es una cosa práctica y agradable, pueden estar orgullosos de su país, pero también en general son capaces de ver lo bueno de otros.

  3. Yo hago lo de los espárragos desde hace ¡buff! porque noto mucho el sabor =( y con los pimientos lo mismo. Aunque en León está chungo. En Navarra, lo que suelen hacer es vender pimientos del piquillo riojanos, que no son La marca pero salen muy ricos también pero aquí o es peruano entero o, algo más decente, es peruano pero embotado en la Ribera. Es mi sustituto a no encontrar una buena marca (consumo mucho pimiento).

    Ahora, en el tema serio, no sería la primera vez que compro un bote de Gutarra porque ¡es Gutarra! El otro día compré unas croquetas sólo porque tenían el logo del Reyno Gourmet (no soy muy fan de las croquetas, pero están ricas) y estuve a punto de comprar un cardo pocho sólo porque por fin había algo de cardo en la verdulería (el día que haya borraja, empezaré a dar grititos de ilusión hasta que me echen). Vamos, que si me pasa que si veo que hay un producto navarro, lo preferiré frente a otro de cualquier otra región o país pura y llanamente porque así aporto algo “a lo de casa”.

    Por la misma razón, no puedo comprar ningún producto que hagan en la fábrica familiar porque me siento como si traicionara y les diera la pasta a la competencia =/

  4. Vamos, que el post había podido ser así, ¿no?:

    Chauvinismo y consumo.

    Los franceses practican activamente el proteccionismo XD.

  5. Un buen post y un buen punto de reflexión, ni se la cantidad de veces que he discutido esto con mi familia, me gusta el punto de los franceses, lo nuestro directamente no tiene nombre…