Declaro inaugurado el post nº 1000 de este blog.
Al final no lo he podido soportar y he tenido que escribirlo (por fin). La presión del número mágico me ha machacado estos últimos días, tanto he pensado cómo debería de celebrarlo, cómo debería de sorprenderos que al final me he bloqueado. Me pasa muchas veces, los mejores regalos los hago cuando no hay una fecha señalada, las mejores ideas se me ocurren cuando no son necesarias, mis mejores frases las digo cuando no hay nadie para escucharlas. Así que he decidido escribirlo de una vez, irme de vacaciones y dejar que los posts memorables ocurran a su ritmo (que es como debe de ser).
En cualquier caso, me parece una pasada que este blog haya llegado a los 1000 posts (que se dicen pronto). Lo que empezó siendo una chorrada para recopilar vídeos para mis amigos, ha acabado siendo una faceta más de mi personalidad. Gracias a este blog ordeno y comparto mis ideas, me divierto mogollón y aprendo cada día. Es más, gracias al blog he conocido a un montón de gente muy maja, que nunca está demás.
Pero lo que me parece increíble es que haya tantísimos suscritos a estas letras mal juntadas, que seáis tantos los que seguís mis divagaciones y os animéis a comentarlas. Si uno de los motivos para tener un blog es la egomanía, tener tantos (y tan calidosos) fieles lectores es un gran aliciente. Gracias a todos (y a todas) por estar ahí. También me encanta ver que haya gente (y vosotros sabéis quién sois) que lleve casi tres años pasándose por aquí y no se haya cansado todavía. Yo por mi parte, os aseguro que seguiré aquí dándolo todo (y además tengo pensado añadir alguna que otra sorpresilla próximamente).
Nada más. Me marcho diez días a la Toscana de vacaciones. Sed buenos.

