Sí amigos, vuelve a nevar con ganas en Oviedo y esta vez parece que va a ser gorda.
Nieve en Febrero, en Invierno, cosa bastante normal. Quedan 15 días para el cumpleaños de mi hermana y todavía recuerdo a mi madre embarazada hace 26 años mientras en el patio de nuestra casa había 20 cm de nieve. Desde entonces ha celebrado cumpleaños con nieve, lluvia o sol, porque el clima, amigos míos, es el conjunto de valores promedios de las condiciones atmosféricas de una región. Obviamente, los promedios se obtienen tras medir un periodo de tiempo suficientemente largo.
Así pues, en función de la referencia que tome, la nevada de hoy en Oviedo es normal (es una mariconada comparada con la de 1983 o la de 1987), o es extraordinaria (si sólo me fijo en los últimos cinco años).
Sin embargo, de un tiempo a esta parte, el clima está hasta en la sopa. Al principio se hablaba de Calentamiento Global, ahora, tras ver que eso del calentamiento no se lo tragaba ni Dios, se habla de Cambio Climático. Podemos reflexionar sobre qué vara se usa para medir el cambio. ¿Respecto al clima durante el cretácico, a la glaciación de Würm, al periodo óptimo medieval o a la pequeña edad del hielo? En función de la referencia, ahora hace un frío de cojones o un calor que te torras.
También podemos reflexionar sobre los métodos de medida, sobre el termómetro, el pluviómetro o el anemómetro y sobre cuándo se inventaron cada uno de ellos. Por ejemplo, el termómetro de mercurio es de 1714, y aun así dudo mucho que las medidas realizadas con él fuesen lo suficientemente precisas como para compararlas con las obtenidas actualmente. ¿Vamos a asumir a ojos ciegos que si en un registro del 6 de Febrero de 1809 dice que la temperatura ambiente era de 2ºC, era realmente la misma que hay hoy en Oviedo? Permitidme dudarlo.
No sólo eso, en muchos de los estudios sobre el clima, las mediciones se hacen en el mismo sitio (obviamente) olvidando que algunos lugares son cambiantes. En Oviedo mismo, es de sobra conocida la estación de medición de la Plaza de Toros, casi en un descampado cuando yo la conocí y en medio de un pujante barrio ahora. ¿No habrán introducido las construcciones una variable muy a tener en cuenta?.
La ciencia, que coño, la Ciencia funciona porque el método científico (hipotético-deductivo) analiza casos concretos en experimentos controlados para establecer hipótesis que pueden ser falsables. Es decir, se generan modelos para hacer predicciones que luego se comprueban para ver si son ciertas o no. Pues bien señores, aquí es donde me mojo y digo que las predicciones realizadas según el modelo propuesto para el Cambio Climático todavía no han sido verificadas. Esto es obvio, porque para poder hacerlo tiene que pasar un tiempo suficiente como para hablar de promedios y tendencias. Sin embargo, la sociedad y, lo que es peor, la mayoría de la comunidad científica lo ha asumido como cierto.
El poder de la Ciencia no es la Fe amigos, la ley de la gravedad está aceptada porque todavía no ha sido falsada (refutada). Nadie ha tirado una piedra y ha caído hacia el cielo y lo ha repetido varias veces. Por eso “sé” (estoy muy seguro) que si tiras tu ordenador de la mesa, caerá al suelo.
Y vuelvo a mojarme: si el Cambio Climático no deja de ser una mera hipótesis, ¿Por qué se habla tanto de él? Al principio pensé que es el clásico meme al que los místicos, ecologistas y milenaristas se adherían con alegría. Luego comprobé con mis propios ojos que la propia comunidad científica se estaba aprovechando del tirón social. Veréis, cuando yo empecé en esto de la ciencia, la palabra clave era Biodiversidad. Cualquier proyecto que pretendiese estudiar cualquier cosa viva, lo debía hacer para preservar la biodiversiad. Diez años mas tarde, el propósito de los mismos proyectos, haciendo cosas parecidas, es estudiar el impacto del Cambio Climático o anticiparse a sus consecuencias. Es más, incluso yo he prostituído mi trabajo al servicio de uno de estos proyectos.
La consecuencia de esto, es que los investigadores que son escépticos y quieren comprobar por su cuenta el modelo, reciben la negativa de sus colegas, convencidos de que comprobar algo que ya está comprobado es tirar el dinero. El responsable de política científica quiere apuntarse la medalla de investigar sobre el Cambio Climático, porque es lo que le preocupa a la Sociedad, pues la Sociedad confía en los científicos que alertan sobre el PELIGRO, los mismos que piden financiación para sus proyectos al político. La pescadilla que se muerde la cola.
Hoy por la mañana oí en Radio Nacional de España (el nombre me gusta, diga lo que diga Llamazares), que la ola de ocho pisos medida frente a Santander era una prueba más de lo que se nos avecina con el Cambio Climático. Nadie se preguntó desde cuando se miden las olas frente a Santander, ni cuál es la altura normal durante una galerna. Para tranquilidad del público (nosotros), el que hablaba aseguró que en los próximos años se adecuarían los puertos y las infraestructuras para anticiparse a los efectos del Cambio Climático, no vaya a ser que Santander desaparezca bajo el azote de olas mayores que los edificios del Paseo Pereda. Eso sí, nadie dijo que la boya está a 22 millas al N de la ciudad y que el servicio de medición sólo lleva en funcionamiento ¡12 años!. Resulta obvio que en los últimos 12 años se ha superado varias veces el récord y estoy seguro de que no es a causa del cambio climático.
En fin, con el político anunciando mejoras en infraestructuras, me invadió una sensación de tranquilidad. Los constructores españoles, la mayor lacra de nuestro país, ya se han fijado en el Cambio Climático. Entonces comprendí por qué tanta noticia sobre olas de frío, olas de calor y demás avatares metereológicos: algunos ya ven la salida a la crisis.
Perdón por el ladrillo, pero es que tenía que decirlo.

Mi ventana RITE NAO.